{"id":1,"date":"2013-03-01T23:27:22","date_gmt":"2013-03-02T04:27:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=1"},"modified":"2013-03-01T23:15:02","modified_gmt":"2013-03-02T04:15:02","slug":"hola-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=1","title":{"rendered":"Mi abuelo"},"content":{"rendered":"<p>De mi abuelo, viejo lobo de mar, para mi, escribano inoficioso, amigo de RAS.<\/p>\n<p>En los largos viajes el capit\u00e1n con frecuencia participaba en nuestras conversaciones, especialmente cuando la mar estaba en calma pero hab\u00eda brisa o viento generoso, de manera que los aparejos no requer\u00edan atenci\u00f3n constante. Constitu\u00edamos, sin duda, una hermandad.<\/p>\n<p>Desde la \u00e9poca de las defensas\u00a0 a Tortuga, durante las cuales s\u00ed, hay que reconocerlo, la violencia se extendi\u00f3 en el interior del grupo, y hasta mi retiro, no se presentaron peleas internas y, adem\u00e1s,\u00a0 las ejecuciones inmediatas jugaron un papel apaciguador. El capit\u00e1n era un gran jefe, hombre de mar y guerra que trataba de ser justo y que nunca diluy\u00f3 la paga.<\/p>\n<p>Recuerdo pues que bajo la luna y al son de la mareta, o en el d\u00eda, a la vista ya de p\u00e1jaros de tierra, de seguro a no m\u00e1s de 5 o 6 singladuras del puerto, cada uno escog\u00eda su camisa y pantal\u00f3n y se deleitaba con la enso\u00f1aci\u00f3n de sus amores y un plato caliente de arroz. Cosas de mariner\u00eda. El capit\u00e1n no era locuaz, pero transmit\u00eda de s\u00ed autoridad paterna, lecciones de vida. A veces ni siquiera echaba pie a tierra. Le\u00eda, pintaba, recorr\u00eda una y otra vez las cartas de navegaci\u00f3n. Pasaba mucho tiempo caminando por el barco y se entreten\u00eda reparando peque\u00f1os detalles, tomando nota de una escota ra\u00edda, de un obenque mal fijado, adujaba alguna driza mal estibada, fumaba. Una vez me dijo que le hiciera un haz de gu\u00eda doble para asegurar una botavara de fortuna para el esquife. En esa ocasi\u00f3n me cont\u00f3 de cuando ni\u00f1o su padre le ense\u00f1\u00f3 el ballestrinque y el llano rizo y de una casa no lejos de Guip\u00fazcoa y de otra en Extremadura. Pero la verdad no sab\u00edamos mucho de \u00e9l. Que ten\u00eda un hijo en la milicia, en el regimiento de infanter\u00eda, que era viudo. Oficial de fina hoja de vida y algunas medallas en el ba\u00fal, que yo pude ver por casualidad una vez que le ayud\u00e9 a reorganizar\u00a0 cosas antes de la misi\u00f3n en Playa Calavera, cerca de La Martinica en lo de Paul Berdaujau.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed vuelvo a los pu\u00f1ales, los cuales, para no entendidos, debo aclarar que no son en realidad armas de guerra, sino compa\u00f1eros de labor. En el fondo los consideramos una herramienta, como el crucifijo para el inquisidor. Porque yo conoc\u00ed uno de estos personajes en Cartagena de Indias, cuando presenciamos las torturas a una mujer desgre\u00f1ada y fea a la cual gritaban que ere bruja y pecadora. La verdad es que el incidente en s\u00ed se me borr\u00f3 de la memoria. Porque la muerte no era para nosotros cosa de recuerdo, sino oficio. Como dec\u00eda el capit\u00e1n: para el marinero la muerte no es ni miedo ni deber, a cada cual le llega la suya y que cada uno se la busque si le peta. Pero lo de la cruz como herramienta s\u00ed se me qued\u00f3 por ah\u00ed para las tardes de guardia, cuando la inmensidad del oc\u00e9ano nos hace taciturnos.<\/p>\n<p>El cuchillo de un marinero, en todo caso, debe estar limpio. Primero, porque es cosa de milicia y disciplina, pero, en especial, porque as\u00ed como la mirada escoge la compa\u00f1\u00eda y debe ser trasl\u00facida, como los bajos fondos en coral, el cuchillo es elemento de mesa y pl\u00e1tica. No que se reserve en la batalla, pero nunca va antes del arcabuz o la espada. Un marinero en paz no lleva fuego ni sable, pero jam\u00e1s deja su cuchillo. El cuchillo no se blande, que s\u00ed la espada o la lanza. Es personal y no de muerte, el cuchillo. Que si fuera de guerra su funci\u00f3n principal entonces s\u00ed que le vendr\u00eda bien el \u00f3xido y otras adherencias, como la sangre seca de paganos. Para que si no se le corta al enemigo vena que lo mate al rompe se tenga luego que lamentar de la ofensa y muera de infecci\u00f3n. Que as\u00ed lava mejor sus culpas y rinde honor a nuestra reina.<\/p>\n<p>Porque hubo ocasi\u00f3n en la que el capit\u00e1n y los oficiales, despu\u00e9s de que destazamos un pez grande y de buena grasa, nos acompa\u00f1aron en un torneo de precisi\u00f3n contra un tronco que izamos para el efecto. Despu\u00e9s de eso el capit\u00e1n nos explic\u00f3 de armas y trucos de combate y habl\u00f3 largo sobre la funci\u00f3n y trato entre la mar y sus pu\u00f1ales. Eran las cosas en que se iba una tarde cuando el humor era bueno a bordo y el capit\u00e1n lo permit\u00eda. \u00a1Ah, como recuerdo la sal en la cara, del mar de aquellas \u00e9pocas!<\/p>\n<p>Mi pu\u00f1al se lo di un d\u00eda a mi hijo, que no es marino ni se ocupa de estas artes. Pero all\u00e1 lo tiene colgado s\u00ed, por la chimenea. Contin\u00faa limpio, claro, como corresponde. Y hasta alguna vez con \u00e9l les he ense\u00f1ado a los nietos sobre la importancia de la precisi\u00f3n y la rapidez. Ellos sonr\u00eden, porque ya casi nadie lleva el cuchillo en tiempos de paz y, adem\u00e1s, ahora la guerra tiene muchos requisitos y sus causas no se entienden.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De mi abuelo, viejo lobo de mar, para mi, escribano inoficioso, amigo de RAS. 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