{"id":15,"date":"2013-03-01T20:32:51","date_gmt":"2013-03-02T01:32:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=15"},"modified":"2013-03-01T23:45:43","modified_gmt":"2013-03-02T04:45:43","slug":"kayak-la-dorada-cartagena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=15","title":{"rendered":"Kayak La Dorada &#8211; Cartagena"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><b>KAYAK.\u00a0 LA DORADA \u2013 CARTAGENA<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>Marzo de 2.007<\/b><\/p>\n<p>Ramiro Ara\u00fajo Segovia.<\/p>\n<p>Voy a contarles la aventura que nos corrimos mi amigo Felipe Sosad\u00edas y yo, navegando en kayak buena parte del r\u00edo Magdalena, desde La Dorada, departamento de Caldas, en el centro de Colombia, hasta Cartagena de Indias, en el Mar Caribe. El recorrido es de unos 918 kil\u00f3metros, pero la intenci\u00f3n desde el principio fue remar solo 610 en 8 d\u00edas, dejando 2 \u00a0d\u00edas para descansar y \u00a0trasladar los kayaks en lancha entre Puerto Berr\u00edo y Barrancabermeja y de Puerto Wilches a Gamarra, para un total de 10 d\u00edas de aventura. Finalmente hicimos m\u00e1s o menos 470 kmts. de remo efectivo.<\/p>\n<p>No contar\u00edamos con ning\u00fan tipo de apoyo externo una vez zarp\u00e1ramos de La Dorada. Pero, por supuesto, sab\u00edamos que s\u00ed cont\u00e1bamos con el apoyo incondicional\u00a0 de Gonza para cualquier \u201crescate\u201d que resultara indispensable organizar (diga usted, si nos atracaban y nos robaban la plata o los kayaks o ambas cosas) y para llevar los kayaks hasta el puerto de zarpe.<\/p>\n<p>La verdad es que ni el tiempo disponible, ni las condiciones de seguridad del pa\u00eds son \u00f3ptimos para acampar en despoblado, aunque \u00edbamos bien preparados para ello. Hay grupos de guerrilleros y de paramilitares que secuestran o matan sin mayores miramientos a cualquiera que consideren \u201crentable\u201d para una \u201cretenci\u00f3n revolucionaria\u201d como han dado en llamar en forma c\u00ednica y cobarde a estos atropellos a la dignidad humana.<\/p>\n<p>Por supuesto, se trataba de una aventura y no de un acto de locos. Por lo tanto, calculamos que si no sal\u00edamos del r\u00edo y sus riberas el peligro era m\u00ednimo, puesto que el ej\u00e9rcito nacional ejerce vigilancia por tramos con buenas lanchas artilladas y el reducido tr\u00e1fico de embarcaciones hace poco factible que los grupos terroristas inviertan en medrar en el r\u00edo en busca de \u201csecuestrables\u201d. Por lo dem\u00e1s, ya pol\u00edtica aparte, para minimizar los\u00a0 peligros normales de una traves\u00eda, cont\u00e1bamos con un excelente equipo, provisi\u00f3n suficiente de dinero y hab\u00edamos realizado un estudio detallado de las distancias a recorrer, con un estimado razonable de cual era la mejor ruta frente a cada bifurcaci\u00f3n\u00a0 del r\u00edo, dados las innumerables islas y bancos de arena que existen; contamos con un GPS b\u00e1sico. De la efectividad de todo esto nos ocuparemos con cierto detalle m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Por otra parte, debo decir que la raz\u00f3n para relatar nuestra modesta aventura no es solo la elemental de ensanchar con vigor el ego y hacerle saber con vanidad, a quien quiera leerlo, que hicimos algo que requiere entrenamiento, decisi\u00f3n y un desproporcionado esfuerzo f\u00edsico, en especial cuando se est\u00e1 en los famosos 50 de edad, sino porque nos percatamos, tratando de buscar informaci\u00f3n, que en Colombia pr\u00e1cticamente nadie hace kayakismo de traves\u00eda. De hecho, en los tres a\u00f1os largos que hemos estado yendo regularmente al Embalse de Tomin\u00e9, ubicado entre las apacibles poblaciones de\u00a0 Sesquil\u00e9 y Guatavita, en el departamento de Cundinamarca, ni en el \u00faltimo a\u00f1o de entrenamiento sistem\u00e1tico, hemos encontrado kayakistas de aventura, -o paseo largo, para no sonar presuntuosos- salvo por la honrosa excepci\u00f3n de Alberto Valenzuela, m\u00e1s loco que nosotros, a quien nos topamos, por ah\u00ed, 15 d\u00edas antes de nuestra salida y una semana antes del inicio de su aventura en solitario por el r\u00edo Atrato, desde Quibd\u00f3 hasta Turbo, atravesando m\u00e1s de 500 kil\u00f3metros de una selva inh\u00f3spita y aislada; ya \u00e9l hab\u00eda hecho un recorrido largo por el r\u00edo Meta, en los Llanos Orientales, y nos dio algunos consejos valiosos.<a title=\"\" href=\"file:\/\/\/D:\/IDriveSync\/Intranet\/Sites\/RamiroAraujo\/textos\/Kayak%20La%20Dorada%20Cartagena.doc#_ftn1\">[1]<\/a> \u00a0No se consiguen buenos mapas del r\u00edo, ni informaci\u00f3n sobre velocidad promedi\u00f3 de la corriente, ni nada. Sin embargo, en el Ministerio de Transporte el ingeniero Edgar Buitrago nos regal\u00f3 un buen mapa, por tramos, que nos sirvi\u00f3 para establecer distancias reales entre las poblaciones y calcular el tiempo de cada jornada. Entre Plato y Calamar (pen\u00faltima jornada) el sargento Antonio Soler, a cargo de una lancha artillada del ej\u00e9rcito nacional, nos mostr\u00f3 los mapas que ellos utilizan, bien plastificados y en colores. \u00a1Eso era lo hab\u00edamos estado buscando por meses!<\/p>\n<p>Para la pr\u00f3xima aventura, ya sabemos, lo cual aprendimos demasiado tarde para \u00e9sta, hay algunos GPS\u00a0 a los cuales se les pueden instalar, con el admin\u00edculo y programa adecuado, los mapas satelitales del Google Earth, y sobre ellos programar una ruta muy detallada con precisi\u00f3n absoluta.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>LA DORADA \u2013 PUERTO BOYACA.<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 1. Marzo 8\/07)<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles 7 de marzo salimos de Bogota con Gonza y con Javier. El primero es nuestro gran amigo y socio desde la infancia, aventurero \u00e9l por vocaci\u00f3n desde edad temprana, como que a los 16 a\u00f1os se largo a convivir\u00a0 solo, por 20 d\u00edas, con los indios guajiros en la des\u00e9rtica pen\u00ednsula colombiana de La Guajira. Desde hace unos a\u00f1os, en sus tiempos libres, anda recorriendo los caminos de Sur Am\u00e9rica en unas motos mas pesadas que un toro de casta y m\u00e1s r\u00e1pidas que un cheetah africano. Javier es un so\u00f1ador que se ha sabido perder ocasionalmente en las selvas del sur de Colombia y coronar en solitario una que otra cumbre nevada y que ahora esta sacando adelante,\u00a0 a pulso limpio, un almac\u00e9n de empaques para maquinaria.<\/p>\n<p>Ni Felipe ni yo somos un dechado de planificadores, de manera que el d\u00eda de la salida no sab\u00edamos todav\u00eda con exactitud qu\u00e9 \u00edbamos a llevar durante la traves\u00eda, ni cual era el peso l\u00edmite adecuado que pod\u00edan soportar los kayaks. La verdad todav\u00eda no lo sabemos. Tampoco sab\u00edamos, ni lo sabemos ahora, \u00a0dicho sea de paso, si en caso de volcadura seriamos capaces de enderezar los kayaks y volver a abordar. Pensamos que de todos modos, siendo dos, ah\u00ed nos apa\u00f1ar\u00edamos en caso de necesidad.<\/p>\n<p>Los kayaks son marca Old Town Canoe, modelo Milenium 160, que importamos de un distribuidor en Miami a mediados de 1999.\u00a0 Miden 5 metros de eslora y 63 cms de manga, 30 cms de alto y su peso es de 25 Kg. Nuestro equipaje b\u00e1sico quedo finalmente constituido por una carpa liviana (menos de 3 kilos) dos bolsas de dormir estilo sarc\u00f3fago, tambi\u00e9n muy livianas y que se reducen, al empacarlas, a una bolsita de 20 por 10 cent\u00edmetros. Cada uno empac\u00f3 un chinchorro liviano y un mosquitero, un pantal\u00f3n largo, una pantaloneta y una camiseta (una remera, amigos de Argentina). Llevamos una estufita Coleman y dos balas peque\u00f1as de gas, de las cuales apenas si utilizamos un cuarto de una. Por supuesto, nos hicimos de un botiqu\u00edn de primeros auxilios, con alcohol, aspirinas, d\u00f3lex, curitas, gasas, antial\u00e9rgicos, milanta, crema contra hongos, diclofenaco en pastillas y en crema, vaselina para las manos, dado que yo utilizo, cuando las ampollas se hacen grandes y el guante normal no es suficiente, unos guates gruesos de cuero y lona, pero que me generan ampollas en el dorso de la mano; cepillo de dientes, crema dental, etc. Yo llev\u00e9 una peque\u00f1a c\u00e1mara filmadora marca Samsung, que adem\u00e1s tiene un lente que se puede colocar en la cabeza cuando uno est\u00e1 haciendo un deporte que implica tener la manos ocupadas; a la larga no utilic\u00e9 este accesorio durante este paseo. Para empacar estas cosas nos hicimos de unas bolsas de tela impermeable y una de pl\u00e1stico, que llaman bolsas secas, las cuales resultaron excelentes para proteger el equipaje. Se me olvidaba, tambi\u00e9n echamos una marmita y una cuchara cada uno, una navaja multiuso y una cinta gruesa de la que utilizaba McGiver en la famosa serie de televisi\u00f3n. Su utilidad es extraordinaria. Adem\u00e1s, empaqu\u00e9 un machete, que nunca tuve oportunidad de utilizar, pero sigo pensando que es una herramienta \u00fatil para casos de acampada, en los que se requiere cortar ramas y cosas as\u00ed. Tambi\u00e9n llev\u00e9 mi pu\u00f1al de cazador que me acompa\u00f1a desde los 15 a\u00f1os, pero que por no ser de acero inoxidable al segundo d\u00eda ya estaba todo herrumbroso. Un sombrero de ala ancha es fundamental, dado que el recorrido a realizar corresponde a una de las zonas m\u00e1s calidas y soleadas del mundo. En fin, no se debe olvidar un buen protector solar y unas zapatillas delgadas, unas para la remada y otras como opci\u00f3n seca para los puertos o acampadas. En Bogota hay unos cuantos almacenes para deportes de aventura en los que se pueden conseguir cosas interesantes.<\/p>\n<p>Subimos los kayaks en el techo de mi camioneta Mitsubishi 1997, un animal grande y espacioso, y salimos de Bogot\u00e1 a eso de la 3pm con rumbo a La Dorada, por una ruta que baja y serpentea la Cordillera Oriental, sobre la que est\u00e1 Bogota, por una excelente carretera que pasa por La Vega, Guaduas, Villeta y Honda, pueblos ya de \u201ctierra caliente\u201d como se llama en Colombia a los pueblos de clima c\u00e1lido, que son todos aquellos que no est\u00e1n trepados en alguna de las tres cordilleras que componen nuestro tramo de la gran Cordillera de los Andes. Honda est\u00e1 sobre el Ri\u00f3 Magdalena pero all\u00ed se interrumpe la navegaci\u00f3n por los famosos R\u00e1pidos de Honda. La siguiente poblaci\u00f3n es La Dorada, que es hasta donde el r\u00edo es navegable hoy d\u00eda (quiz\u00e1 requiere alg\u00fan dragado para barcos o remolcadores grandes) y que en la \u00e9poca de La Conquista y La Colonia era el punto hasta donde se pod\u00eda llegar por agua con los pianos de cola y los luminosos vestidos y joyas de los notables que se instalaron en Bogota, a 2600 metros de altura sobre el nivel del mar, huy\u00e9ndole descaradamente\u00a0 a los mosquitos del tr\u00f3pico.<\/p>\n<p>Nos hospedamos en el hotel \u201cMi Chocita\u201d ubicado justo enfrente del ri\u00f3, calle de por medio. Como era ya de noche no pudimos ver el r\u00edo, pero ah\u00ed estaba esper\u00e1ndonos con su color amarillo y su corriente mansa, mas no trivial; que supimos, por relato fidedigno, que al hijo del compadre Fide y al sobrino de Avisambra una moya les volte\u00f3 la panga\u00a0 y fueron chupados hasta el fondo y uno de ellos qued\u00f3 enredado en un palo y solo sobrevivi\u00f3 por la calma y fuerza que supo asumir en pasaje tan brav\u00edo.<\/p>\n<p>Gonza y Javier se tomaron unos aguardientes y echamos cuentos hasta las 12 a.m., cuando nos fuimos a dormir dado que deb\u00edamos levantarnos a las 5am para estar remando a las 6am.<\/p>\n<p>Inmediatamente me despert\u00e9 tome un ba\u00f1o de agua fr\u00eda y sal\u00ed a echar una mirada al r\u00edo y al estado del tiempo. Realmente el nivel del aguan hab\u00eda bajado bastante desde la vez que visitamos la Dorada en octubre del a\u00f1o pasado, cuando hicimos, a manera de entrenamiento y para tener una primera experiencia de navegaci\u00f3n en r\u00edo, el trayecto La Dorada-Puerto Boyac\u00e1, de 77 kil\u00f3metros, \u00a0en casi 8 horas. Esto daba un promedio de velocidad, incluyendo varios descansos, de 9.6 k\/h, bastante m\u00e1s alto del que la corriente nos permitir\u00eda en esta navegaci\u00f3n. El nivel estaba tan bajo que se hab\u00eda formado un ca\u00f1o sin corriente, casi seco, y se ve\u00eda una monta\u00f1a de arena entre el ca\u00f1o y el r\u00edo de verdad.<\/p>\n<p>En fin, bajamos los kayaks de la camioneta, acomodamos el equipaje, desayunamos, y decidimos bajar al ca\u00f1o e intentar comenzar a remar desde ah\u00ed, en vez de vadearlo, subir la monta\u00f1a de arena y ubicarnos de una vez en la corriente. Tuvimos suerte, porque s\u00ed fue posible remar o empujarnos con el remo contra el fango hasta alcanzar el r\u00edo. Los kayaks, aun cargados y con uno abordo, no requieren m\u00e1s de unos 10 cent\u00edmetros de fondo.<\/p>\n<p>Claro, hubo abrazos, fotos, deseo de buenaventura y ah\u00ed est\u00e1bamos el viejo Filip y yo metidos en la que nos hab\u00edamos inventado, remando suavemente ri\u00f3 abajo, con esa sensaci\u00f3n entre euf\u00f3rica y cautelosa que genera la soledad y el silencio. Al kil\u00f3metro de haber salido comenzamos a tocar fondo con los remos y adelante, en la orilla derecha, vimos unos baquianos que nos hac\u00edan gestos y gritaban que deb\u00edamos acercarnos a ese lado para encontrar el corrent\u00f3n. Pues result\u00f3 que eran Gonza y Javier, que r\u00e1pidamente hab\u00edan salido en la camioneta, cruzado el puente, cinco kil\u00f3metros abajo, y nos estaban dando una ultima despedida desde Puerto Salgar.<\/p>\n<p>Bueno, ah\u00ed si quedamos a nuestra suerte. Pasamos debajo del puente y empezamos a sentir el r\u00edo. Felipe comenz\u00f3 a dar reportes e indicaciones con base en el GPS. \u00a1Muy bien! Era cuesti\u00f3n de continuar as\u00ed por unas 8 horas ese d\u00eda y repetir la secuencia durante los 7 d\u00edas siguientes. \u00bfC\u00f3mo suena el remo al entrar y salir del agua? \u201ccuash\u201d, \u201ccuash\u201d, \u201ccuash\u201d (\u00bf?)<\/p>\n<p>El sol reverberaba sobre la superficie del r\u00edo, pero no hab\u00eda sed, ni incomodidad de asiento, ni nada que perturbara nuestro armonioso discurrir. Adem\u00e1s, est\u00e1bamos bien aprovisionados de l\u00edquido. Unas 5 botellas de Gatorade y cuatro de agua cada uno, dosis que yo increment\u00e9 ligeramente en las siguientes jornadas. Felipe siempre ha sido menos consumidor de l\u00edquido que yo, cosa que ya hab\u00edamos podido establecer en nuestras aventuras cicl\u00edsticas de los a\u00f1os anteriores. Remar y pedalear se parecen mucho, salvo por aquello de los miembros que intervienen, pero incluso en lo del sufrimiento de culo se asemejan.<\/p>\n<p>A la hora y media de navegaci\u00f3n o cosa as\u00ed, enfrente de una isla, ya casi entrados en el brazo derecho, grita el Filip: \u00a1ojo, viejo Rami! \u00a1El GPS indica que era por el otro! \u00a1corrijamos, corrijamos! Y bueno, pues a corregir se dijo, lo cual implicaba un poco de navegaci\u00f3n contra corriente y otro tanto a trav\u00e9s\u2026 y, finalmente, entramos en la ruta \u00a1correcta! \u00a0Pero\u2026 \u00a1que raro! La corriente es menor, el brazo parece m\u00e1s angosto que el otro y unos trescientos metros adentro empezamos a tocar fondo con los remos, luego con el kayak pero sin tener que detenernos, ah\u00ed \u00edbamos, seria cuesti\u00f3n de pasar un bajo y la cosa cambiar\u00eda.<\/p>\n<p>Pero la cosa no cambio, sino que, por el contrario, quedamos encallados. \u00a1Grandioso, encallados en unos kayaks de fondo plano que pueden navegar hasta en un plato de sopa! A caminar por el r\u00edo se dijo. A los 30 metros volvi\u00f3 a haber algo de fondo y nos embarcamos de nuevo, pero a los 50 metros nuevamente varados, pero a los 50 metros otra vez fondo, pero a los 30 metros otra vez\u2026\u2026 y as\u00ed como por dos kil\u00f3metros. Pero hasta aqu\u00ed el fondo era de arena dura, no problem\u00e1tico para vadear arrastrando los kayaks \u00a1como pesan estos bichos navegando sin agua!<\/p>\n<p>Como dice Peter: lo que puede empeorar, empeora, y henos all\u00ed entonces metidos en un barrial inmundo, enterrados hasta los tobillos, sintiendo la tierra entre los dedos de los pies y, por supuesto, confiados en que no habr\u00eda rayas, tan gustosas de ese tipo de suelo. Al poco rato est\u00e1bamos metidos hasta la rodilla, las zapatillas se quedaban enterradas y la cosa no pintaba para acabar pronto. Al contrario, a veces la enterrada era hasta casi la cintura y entonces recul\u00e1bamos y trat\u00e1bamos de caminar por la orilla llevando los kayaks por la poca agua. Sirgar, creo que es el verbo marinero para esta operaci\u00f3n tan hermosa. A todas estas, ya era claro que el siguiente punto del GPS estaba como a un kil\u00f3metro a la derecha. Bueno, pero ah\u00ed avanz\u00e1bamos \u00a1con tal de que no se secara totalmente este absurdo ca\u00f1o! No pod\u00eda ser, porque hab\u00eda corriente, pero\u2026 Bueno, finalmente el curso cambi\u00f3 hacia el este, lo cual indicaba que ya est\u00e1bamos camino al r\u00edo \u00bfpero donde estaba realmente el condenado?<\/p>\n<p>Dos horas largas nos tom\u00f3 alcanzar nuevamente la corriente principal. Aliviados, decidimos hacer un alto para almorzar, para lo cual calentamos unos frijoles que nos comimos con pan \u00a1bien!<\/p>\n<p>\u00a1A remar! Se hab\u00eda perdido tiempo, pero quiz\u00e1 todav\u00eda ten\u00edamos posibilidades de llegar a Puerto Boyac\u00e1 antes del anochecer. No serian 8 horas sino 10, o quiz\u00e1 menos, porque ahora seriamos mas criteriosos frente al GPS.<\/p>\n<p>Pero, \u00a1lo que es la vida! Nos metimos, sin formula de juicio, ni explicaci\u00f3n l\u00f3gica, en un brazo sin corriente. \u201cEsto es una piscina\u201d, nos dijo un pescador, \u201ctienen que mantenerse en el r\u00edo, en unos 40 minutos llegan, muy bonitos los barcos, \u00bfD\u00f3nde va el motor, que no se oye?\u201d \u00bfBroma de pescador? No, luego nos dimos cuenta de que la duda se repetir\u00eda a lo largo del recorrido. \u201cEl motor son nuestros poderosos brazos\u201d contestar\u00edamos orgullosos. \u00bfQu\u00e9 tal? Creo que es lo m\u00ednimo que responde cualquier cazador de cocodrilos. Que si ya no hay cocodrilos, ni caimanes, ni yacar\u00e9s, ni babillas en este r\u00edo\u2026no es nuestra culpa. Acu\u00e9rdense que yo llevaba conmigo, debajo del asiento, mi pu\u00f1al de cazador que me acompa\u00f1a desde los 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Y el r\u00edo volvi\u00f3 a aparecer, no se hab\u00eda ido. \u00bfQu\u00e9 culpa tiene la estaca si el sapo salta y se ensarta? La tarde, en todo caso, avanzaba, de hecho ya el sol hab\u00eda cedido y se sent\u00eda el fresco. \u00bfNos tocar\u00eda hacer nuestra primera vivaqueada? Pues para eso est\u00e1bamos preparados. Adem\u00e1s, no se percib\u00eda problema de seguridad alguno, puesto que \u00a0salvo pescadores muy ocasionales, este r\u00edo, en esta zona, no lo recorre alma alguna.<\/p>\n<p>Llev\u00e1bamos 8 horas y media y no hab\u00edamos alcanzado Puerto Triunfo, pueblo que en la jornada de entrenamiento hab\u00edamos topado antes de las 6 horas. El GPS lo mostraba todav\u00eda lejos.<\/p>\n<p>Pues nada, a remar y remar y ya se ver\u00eda, adem\u00e1s, no hab\u00eda nada que hacer. Lo razonable, ya lo hab\u00edamos decidido, era pernoctar en Puerto Triunfo, pero esto comenzaba a alterar seriamente el itinerario planificado. Finalmente hab\u00edamos salido de La Dorada a las 7am, por lo cual, al cabo de 10 horas de jornada eran las 5pm y en algo as\u00ed como hora y media deber\u00edamos estar en Puerto Triunfo. \u00bfcansados? \u00a1Nooho! Hab\u00edamos entrenado con jornadas de 4 y m\u00e1s horas cada s\u00e1bado desde hacia unos 6 meses y desde antes con jornadas menos exigentes. Y hab\u00edamos hecho nuestro viaje de 8 horas en este mismo recorrido. \u00bfNunca hab\u00edamos pasado de 8 horas, ni realizado jornadas as\u00ed de largas en d\u00edas seguidos? Pues no, pero tampoco nos sent\u00edamos tan desgonzados como en aquel primer viaje largo; y todav\u00eda quedaba liquido.<\/p>\n<p>As\u00ed iban las cavilaciones, cuando a las 5 y cuarto p.m., \u00a1un sonido de motor que nos daba alcance! Nos miramos, saludamos al lanchero y\u2026\u00a1hey amigo!\u00a0 Y el hombre se detiene. Y era una embarcaci\u00f3n arenera, espaciosa, larga\u2026y ser\u00eda la \u00fanica y la ultima\u2026mejor dicho, como ya se habr\u00e1 intuido, somos gente madura, que ha o\u00eddo decir que lo cort\u00e9s no quita lo valiente y cosas similares que aunque no cuadren a la situaci\u00f3n\u2026al buen entendedor pocas palabras.<\/p>\n<p>La verdad es que Puerto Triunfo estaba lejos. Alfredo, que as\u00ed se llamaba el barquero, viv\u00eda con mujer e hijos en una casa a la orilla del ri\u00f3, en zona inundable a las afueras del pueblo. Un play\u00f3n, un barrial, un barranco resbaloso, una \u201cplaya alta\u201d sucia y desordenada, muchas familias en una casa desvencijada y oscura. Arreglamos que nos cuidar\u00eda los kayaks y nos guardar\u00eda el equipaje y\u2026 esta parte es vergonzosa\u2026 que al d\u00eda siguiente, para recuperar el itinerario, nos llevar\u00eda hasta media hora adelante de Puerto Boyac\u00e1, para as\u00ed poder llegar con luz a Puerto Berr\u00edo, pr\u00f3xima escala, a unos 77 kil\u00f3metros de P. Boyac\u00e1.<\/p>\n<p>El hombre result\u00f3 un negociante feroz y, como buen marinero profesional, con sus trucos ingenuos. La cuesti\u00f3n es que s\u00ed nos llev\u00f3 hasta Puerto Boyac\u00e1, pero apenas llegamos all\u00ed disminuy\u00f3 la velocidad de la lancha, por los bajos, seg\u00fan \u00e9l, y porque esa parte del ri\u00f3 no la conoc\u00eda, y porque \u201cla gasolina est\u00e1 car\u00edsima\u201d y porque adem\u00e1s, alegaba, el arreglo era hasta P. Boyac\u00e1. Y bueno, como no ten\u00edamos planeada una batalla contra marinero e hijo de 10 a\u00f1os y, adem\u00e1s, Alfredo parec\u00eda creerse sus propias razones, aceptamos que nos dejara, a eso de las 9 y media o 10 de la ma\u00f1ana, a unos 3 kil\u00f3metros adelante de P. Boyac\u00e1. Nos pidi\u00f3 que lo llam\u00e1ramos al celular cuando lleg\u00e1ramos a Berr\u00edo. Por esto le tomamos cari\u00f1o y, ya se sabe, un buen tipo que nos dio una mano cuando lo necesitamos.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PUERTO BOYAC\u00c1 \u2013 PUERTO BERR\u00cdO<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 2. Marzo 9\/07)<\/p>\n<p>Remamos sin ning\u00fan af\u00e1n, saboreando el paisaje. El r\u00edo comienza a ser un poco m\u00e1s ancho y las curvas son menos seguidas, de manera que los puntos de referencia son un \u00e1rbol o una monta\u00f1a bien lejanos, lo cual psicol\u00f3gicamente tiene el efecto de que las etapas, en cuanto a divisi\u00f3n ps\u00edquica, tienden a coincidir con las distancias. No soy muy claro, lo se, pero es toda una experiencia.<\/p>\n<p>Al pasar enfrente de la poblaci\u00f3n de Nare, a pesar de que el r\u00edo es ancho all\u00ed, quedamos encallados en toda la mitad del mismo, para disfrute de los ni\u00f1os del pueblo que nos gritaban quien sabe que cosas. Deb\u00edamos parecernos a Jesucristo\u00a0 caminando sobre las aguas con su kayak en el mar de Tiber\u00edades\u2026digo.<\/p>\n<p>Superado el incidente nos fuimos por la otra orilla, muy cerca de las casas del pueblo, que realmente es extenso. Sal\u00edan de las casas, situadas arriba del barranco, bien altas, unos chorros de agua intermitentes y largos que\u2026\u00a1casi nos ba\u00f1an! Aguas negras, sin procesar, pero, bueno, afortunadamente no alcanzamos a tomar la ducha del d\u00eda; pero qued\u00f3 claro que tampoco es bueno acercarse tanto a la orilla en pueblos como \u00e9ste.<\/p>\n<p>A uno o dos kil\u00f3metros de Nare desemboca el r\u00edo del mismo nombre y poco despu\u00e9s el r\u00edo Magdalena se estrecha notablemente, por lo cual all\u00ed la corriente se hace bastante m\u00e1s fuerte y con remolinos, de manera que el paso entre una f\u00e1brica de cemento en Puerto Inmarco y Puerto Serviez es realmente emocionante y se condiment\u00f3, adem\u00e1s, con el cruce de un remolcador que nos hizo dudar si deb\u00edamos esperar que cruzara o pasarlo por delante. Con la velocidad de la corriente no fue f\u00e1cil calcular bien en cuanto tiempo nos interceptar\u00eda, por lo cual debimos parecer un poco torpes, especialmente yo, que en ese momento iba quedado unos 60 metros de Felipe. El remolcador comprendi\u00f3 la situaci\u00f3n y baj\u00f3 la velocidad para que cruz\u00e1ramos holgadamente. Alcanzamos una velocidad record de 16 k\/h<\/p>\n<p>De almuerzo comimos fr\u00edjoles otra vez, con pan y galletas. Quiz\u00e1 salimos a remar un poco apresurados, pero lo cierto es que me entr\u00f3 un sopor y una sed insuperables. Como sucede despu\u00e9s de un sancocho a fondo de esos que nos obligan a tomar una siesta, pero sin poder dormir. Disminu\u00ed el ritmo y a las dos horas tuve que hacer una parada para acostarme un rato, tomar un ba\u00f1o en el r\u00edo y ah\u00ed m\u00e1s o menos me recompuse. Creo que fue una deshidrataci\u00f3n. Ya con el sol m\u00e1s bajo, la segunda jornada de la tarde tuvo mejor cara. En t\u00e9rminos generales hac\u00edamos un descanso cada dos horas y, ocasionalmente, dependiendo de las circunstancias, uno adicional.<\/p>\n<p>Como siempre, comenzamos a especular, Felipe con tendencia al optimismo y yo con un realismo casi pesimista pero que en general resultaba acertado, sobre cuanto faltaba para P. Berr\u00edo. \u201cLa torre que se ve en el horizonte tiene que ser el pueblo,\u201d\u00a0 y no. \u201cPero entonces debe estar detr\u00e1s de aquella colina,\u201d y no. \u201cBueno, all\u00e1 hay un pueblo, ese debe ser Berr\u00edo, porque seg\u00fan el GPS ya estamos cerca\u201d, y no.<\/p>\n<p>Finalmente apareci\u00f3 un puente enorme y entramos en una buena corriente con algunos remolinos inofensivos que apenas si alcanzaban a cambiarnos la direcci\u00f3n de la proa. Al pasar el puente aparece un muelle alto,\u00a0 para barcos grandes, y uno ve pasar impotente esa enorme muralla de acero inaccesible. Preguntamos a gritos a los de un barco que si hab\u00eda un embarcadero de lanchas y nos dicen que en la pr\u00f3xima curva a la izquierda pero que nos mantengamos pegados a ese costado porque la corriente nos jalar\u00e1 con fuerza hacia el otro. As\u00ed lo hacemos y en efecto aparece el puerto de lanchas y canoas, nos acomodamos de trav\u00e9s para buscar un espacio entre ellas pero sin quedar en peligro de que la corriente nos recostara contra un pont\u00f3n que hace las veces de muelle flotante. La maniobra fue perfecta y quedamos bien acomodados varando en una playa de tierra negra y dura.<\/p>\n<p>Ten\u00edamos la aprehensi\u00f3n de c\u00f3mo ser\u00eda la cuesti\u00f3n de la seguridad para los kayaks durante la noche, dado que en estos puertos siempre hay un buen n\u00famero de tipos sin oficio observando todo, opinando, gritando. Sin embargo, se va entendiendo que el asunto es as\u00ed y punto y que hay un vigilante del puerto al que se le tiene respeto. El de \u00e9ste es Rub\u00e9n, quien nos asegura que estemos tranquilos que all\u00ed no les pasar\u00e1 nada a los kayaks.<\/p>\n<p>Nos dirigimos pues hacia el mejor hotel seg\u00fan las recomendaciones que vamos recibiendo a medida que caminamos hacia las calles del lugar. El Hotel Las Palmas resulta bastante c\u00f3modo y all\u00ed Susan, la recepcionista, nos entrega jab\u00f3n y nos acomoda en una habitaci\u00f3n con balc\u00f3n comunal, con vista a unas calles atiborradas de baratillos, tenderetes y almacenes.<\/p>\n<p>P. Berr\u00edo es realmente un pueblote, con algunos almacenes bien montados, un paseo peatonal con sus buenas cantinas y un par de excelentes restaurantes. El uno es \u201cCasa Vieja\u201d y el otro \u201cEl Port\u00f3n de los Frijoles\u201d. Como al d\u00eda siguiente no habr\u00eda remo, sino transporte en lancha hasta Barrancabermeja, nos permitimos unas tres o cuatro cervezas y luego fuimos al Port\u00f3n por una buena carne. All\u00ed llegan en grandes camionetas los ricos de la zona a hablar de negocios. Por si las dudas, no dejan sus pistolas. \u00bfestar\u00e1n como los gallos de \u201cLos Dos Generales,\u201d del gran Jose Alfredo, dispuestos a morir?<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PUERTO BERRIO \u2013 BARRANCABERMEJA<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 3. Marzo 10\/07)<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 la \u201cl\u00ednea\u201d, es decir, una lancha taxi como motor fuera de borda de 200 caballos, con una cabina de madera en la que caben unos 20 o 25 pasajeros con los equipajes en el techo. Tuvimos suerte, porque no hubo problema alguno en acomodar los kayaks en el techo con equipaje y todo.<\/p>\n<p>Este paseo result\u00f3 pintoresco. El lanchero va recogiendo y dejando pasajeros en peque\u00f1os e \u201cinvisibles\u201d caser\u00edos, o en simples chozas a la orilla del r\u00edo. En cualquier caso siempre salen muchos ni\u00f1os. Tambi\u00e9n se estila que le entreguen al lanchero cartas o encomiendas para fulano, o \u201cpara do\u00f1a Emilia, la de la casa en las Bocas del Carare\u201d. Se baja un se\u00f1or, se sube una se\u00f1ora con una ni\u00f1a\u00a0 envuelta en una s\u00e1bana, ambas es evidente que van enfermas para el hospital de Barranca. En alg\u00fan momento el piloto acoda la lancha a un remolcador en donde le sirven desayuno e intercambia cari\u00f1osos y burdos improperios con la tripulaci\u00f3n. Todos son unos cabrones e hijueputas, pero se ve que esto, m\u00e1s que disociarlos o generar violencia como en otras partes, aqu\u00ed, entre lancheros y marinos, es un s\u00edmbolo de estatus, especialmente si el t\u00edtulo se concede con un grito que sea escuchado en forma clara por la tripulaci\u00f3n, los pasajeros y los habitantes del caser\u00edo, y todav\u00eda m\u00e1s si se le a\u00f1ade una cr\u00edtica a la forma chambona como el insultado ha realizado una tarea que, digamos, da\u00f1\u00f3 recientemente un motor costoso.<\/p>\n<p>Llegamos a Barranca, ciudad petrolera de Colombia por tener la mayor refiner\u00eda de crudo del pa\u00eds, pero su atracadero de lanchas es, como casi todos, un trepequesube de voluntarios deseosos de ganar una propina por cargar los kayaks o el equipaje. En esta oportunidad creo que perdimos el control de la situaci\u00f3n pero nuestras pertenencias quedaron indemnes y completas. En un segundo dos grupos de 3 tipos cada uno hab\u00edan cargado los kayaks y se los llevaron para donde Montes, un carpintero con un taller bastante precario a unos 50 metros del lugar donde desabordamos. Otro se encarg\u00f3 del equipaje y en un instante ten\u00eda todo agrupado sobre el play\u00f3n. Pues no hab\u00eda nada que hacer, as\u00ed que agarramos el equipaje, fuimos a echar un vistazo\u00a0 a lo de Montes, en donde encontramos a tres muchachos haciendo una detallada inspecci\u00f3n de los kayaks, los cuales luego colocaron sobre unas armazones de madera y nos dijeron que todo estaba bien. En fin, hay que confiar si no tienes m\u00e1s opci\u00f3n, de manera que atravesamos un par de bailaderos de regular cala\u00f1a pero con extraordinario volumen, subimos unas escaleras y aparecimos en una calle pavimentada, en donde nos indicaron que el mejor hotel estaba justo delante de nosotros pero que la entrada era por el otro lado de la manzana.<\/p>\n<p>Y s\u00ed, un buen hotel, con piscina, etc. \u201cEl Pipat\u00f3n\u201d, en honor al cacique del mismo nombre, de seguro h\u00e9roe por gracia de la historia local. El administrador se interes\u00f3 en nuestra aventura e Isbedia, la recepcionista, fue muy amable. Jes\u00fas, el mesero, estuvo presto con un par de limonadas. Sesenta mil pesos cada uno la noche. Una bestialidad, puesto que en Puerto Triunfo pagamos 25.000 por los dos y en Puerto Berr\u00edo 40.000. Pero, claro, esto era otra cosa. La construcci\u00f3n es similar a la del hotel Caribe en Cartagena y a la del Hotel del Prado en Barranquilla, porque, de hecho, fue construido por un arquitecto disc\u00edpulo del arquitecto de aquellos, por los a\u00f1os 30 o 40 del siglo pasado cuando el Estado, seg\u00fan el administrador, financi\u00f3 y promovi\u00f3 el turismo en Colombia con este tipo de obras.<\/p>\n<p>Eran apenas las 11 de la ma\u00f1ana, de manera que ten\u00edamos toda la tarde para descasar al lado de la piscina y tomar un par de cervezas. Ya a eso de las 5 p.m. salimos a comprar las bebidas y provisiones para la jornada del d\u00eda siguiente hasta Puerto Wilches, a 38 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil establecer en cual de las poblaciones en las que hab\u00edamos estado hac\u00eda m\u00e1s calor, pero es factible que la ganadora en esta materia sea Barrancabermeja, s\u00ed se\u00f1or. Por all\u00ed todav\u00eda no alcanza a llegar la brisa que refresca el norte de Colombia con m\u00e1s o menos intensidad durante todo el a\u00f1o, pero en especial durante los meses de diciembre a marzo. Los Alisios o \u201cTrade Winds\u201d. \u201cAlisios, de seguro, como un homenaje a mi t\u00eda Alicia, la que vive en Cali. O quiz\u00e1 no es un homenaje a ella, pero uno nunca sabe.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>BARRANCABERMEJA \u2013 PUERTO WILCHES<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 4. Marzo 11\/07)<\/p>\n<p>Cuando zarpamos de Barrancabermeja por el ca\u00f1o que conduce al r\u00edo, una se\u00f1ora gritaba y nos advert\u00eda, pero con un toque de algazara: \u201cen el r\u00edo tomen la costa del lado de all\u00e1 para que no los atrapen los remolinos\u201d y repet\u00eda. As\u00ed las cosas, pues tomamos la orilla del lado indicado y, si hubo remolinos, no nos atraparon.<\/p>\n<p>Hermosa navegada, r\u00edo amplio, buena corriente. El GPS funcion\u00f3 a la perfecci\u00f3n. Ademas, saber que la jornada es de m\u00e1ximo 5 horas alegra el esp\u00edritu. Yo dir\u00eda que lo ideal pare este tipo de expediciones seria programar jornadas de 6 horas, m\u00e1ximo 8.<\/p>\n<p>En fin, se goz\u00f3 el trayecto con sus bandadas de patos negros, entre los cuales se meten unas cuantas garzas blancas. Tambi\u00e9n hay siempre por ah\u00ed unas gaviotas que se ponen a volar sobre nosotros emitiendo unos graznidos que parecer\u00edan como una advertencia de intromisi\u00f3n territorial. Las garzas son vanidosas, eso se sabe de sobra, y las gaviotas caprichosas y dif\u00edciles de tratar.<\/p>\n<p>Atracamos sin problemas, somos saludados por el tradicional grupo de gentes que siempre est\u00e1 en los puertos, pero, como siempre, aparece el cotero mayor, un tipo iletrado y sencillote, de nombre Oscar en este caso, que es objeto de ciertos comentarios poco elegantes de la concurrencia cuando le damos cinco mil pesos y le decimos que ma\u00f1ana recibir\u00e1 otro tanto. Para ellos, aparentemente, un tipo tan bonach\u00f3n e iletrado deber\u00eda trabajar por cualquier cosa. Nos vamos a buscar hotel con Oscar, quien nos acomoda en el Posada Real, que resulto excelente, dadas las circunstancias, a pesar de que durante la noche se meti\u00f3 a la habitaci\u00f3n una chicharra, o un sapo, o \u00a1que se yo! pero animal en todo caso, con un sonido constante y fuerte. Primero pensamos que era el ventilador, pero luego, a eso de las 4am, concluimos que era un bicho. Dem\u00e1s est\u00e1 aclarar ahora que nosotros, aventureros s\u00ed, pero burguesitos, ni m\u00e1s faltaba que nos \u00edbamos a poner a sacar al bicho del cuarto, de manera que cada cual a lo suyo y a dormir como se pudo.<\/p>\n<p>Pues bien, una vez que nos hubimos instalado, salimos a buscar a Oscar para que nos presentara al vigilante del puerto. Todav\u00eda no hab\u00eda llegado, as\u00ed que fuimos a buscar un restaurante para almorzar. Como era domingo, los restaurantes estaban cerrados, pero en cambio, estaban abiertas todas las cantinas, que son muchas, dos y tres por cuadra, las cuales albergaban, sin que todav\u00eda fueran las 2 p.m., un n\u00famero colosal de borrachos y mujeres de vida alegre.<\/p>\n<p>Entramos a una e intentamos preguntar si hab\u00eda cervezas en lata para llev\u00e1rnoslas, pero como el ruido de la m\u00fasica era alt\u00edsimo el tendero solo capt\u00f3 \u201ccerveza\u201d y con tres movimientos rapid\u00edsimos del destapador nos las puso enfrente con gran agresividad. Punto. Salimos esquivando un chorro de cerveza que escup\u00eda un borracho a la mitad de la cantina, sin que los dem\u00e1s se dieran por enterados. La verdad es que el volumen parece ejercer una suerte de dopaje sobre los asistentes, que se limitaban a mirar al piso con sus ojos enrojecidos. No nos pareci\u00f3 buena idea quedarnos por ah\u00ed\u00a0 a ver como ser\u00eda la cuesti\u00f3n al avanzar la tarde, de manera que regresamos al puerto, conocimos a Cecilio, el vigilante, y nos fuimos a nuestro hotelito, retirado del tropel de borrachos y con una piscina de 3 por 4 metros que result\u00f3 magnifica para pasar la tarde y tomar\u2026 un par de cervezas.<\/p>\n<p>All\u00ed en la piscina nos relajamos y nos hicimos entrevistas mutuas, las cuales esta registradas en la pel\u00edcula oficial de esta traves\u00eda. Documentos fundamentales para entender la raz\u00f3n y modo de esta aventura \u00a1claro! Uno de los aspectos mas destacables de esa tarde lo constituy\u00f3, sin duda, una modesta pero profunda incursi\u00f3n compartida en la entomolog\u00eda (estudio de los insectos) Resulta que hab\u00eda una pareja de cucarrones (escarbajos, mariquitas, bichos) que caminaban hacia la piscina con esa lenta y sabia determinaci\u00f3n de tanque de guerra que los caracteriza, y, en un momento de solidaridad universal de seres vivos, les cambiamos el rumbo hacia el otro lado para as\u00ed evitarles una muerte segura por ahogamiento. Pero, dato curioso, a los pocos pasos los bichos cambiaban el rumbo y se dirig\u00edan nuevamente a la piscina; a veces, debe registrarse, se desestabilizaban y quedaban boca arriba, moviendo las patas y balance\u00e1ndose en un acto no del todo claro. En ocasiones permanec\u00edan de esa forma, pero de vez en cuando lograban recuperar la posici\u00f3n por si mismos, por lo cual decidimos que los pod\u00edamos voltear para facilitarles las cosas, sin que ello constituyera una intervenci\u00f3n indebida en el curso de la naturaleza y, menos, un acto anti ecol\u00f3gico o pol\u00edticamente incorrecto. \u00a1faltaba m\u00e1s!<\/p>\n<p>En todo caso, era incuestionable que nuestros amigos quer\u00edan ir a la piscina, a la cual se\u00a0 dejaban caer para flotar vi\u00e9ndose las patas y, finalmente, morir ahogados. O \u00a1quiz\u00e1s no!, y este es el aporte a la ciencia, quiz\u00e1 se dejaban caer, para morir, pero no ahogados, sino de viejos, simplemente porque les gusta hacerlo bien refrescados en el agua. Una prueba de esta hip\u00f3tesis es que cuando quedan acostados en el agua dejan por fuera la nariz (o su equivalente) y se les ve relajados, tranquilos, como quien entiende su situaci\u00f3n y la asume despu\u00e9s de un debate interior sosegado y maduro.<\/p>\n<p>No estoy completamente seguro, pero no estar\u00eda dem\u00e1s determinar\u00a0 si la tendencia humana a ba\u00f1arse en r\u00edos, lagos, mares y piscinas y acostarse boca arriba para flotar, tiene su origen en nuestro origen entomorfol\u00f3gico. Si as\u00ed fuera, creo que mejorar\u00eda sustancialmente nuestra relaci\u00f3n con los cucarrones y otros bichos, lo cual, es obvio, ser\u00eda un paso adelante en la consecuci\u00f3n del equilibrio medio ambiental. Hago pues votos e invito a la comunidad cient\u00edfica a que se acerque de manera desprevenida a las piscinas y establezca un di\u00e1logo, un puente, con los cucarrones y, de all\u00ed en adelante, con todos los insectos. Y\u2026s\u00ed, no importa sin son o no due\u00f1os de kayaks. Los cient\u00edficos, digo.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PUERTO WILCHES \u2013 GAMARRA<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 5. Marzo 12 07)<\/p>\n<p>Desayunamos bien y nos fuimos para el embarcadero a ver como nos traslad\u00e1bamos con nuestros kayaks en una l\u00ednea hasta Gamarra. Pero esta vez la cosa no fue tan f\u00e1cil. La primera sali\u00f3 llena. La segunda, que venia de Barranca e iba para El Banco, pas\u00f3 a eso de las 10 a.m. y tampoco ten\u00eda cupo.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos pues all\u00ed medio preocupados, cuando apareci\u00f3 un taxista que nos hab\u00eda estado siguiendo \u201cla pel\u00edcula\u201d, dijo, y nos sugiri\u00f3 que alquil\u00e1ramos un carro. \u00a1Perfecto! Fue y trajo al sobrino con un camioncito, acomodamos los kayaks y partimos.<\/p>\n<p>Primero saldr\u00edamos a la poblaci\u00f3n de San Alberto, sobre la carretera principal que une a Bogota con la Costa Atl\u00e1ntica. Luego a Aguachica y de ah\u00ed a Gamarra. El primer tramo tiene una buena porci\u00f3n sin asfaltar. Unas 3 horas en total.<\/p>\n<p>Luis, nuestro conductor, result\u00f3 un joven amable y culto, dedicado a la reparaci\u00f3n de televisores y otros aparatos el\u00e9ctricos. Nos explic\u00f3 que de P. Wilches a San Alberto todo lo que ve\u00edamos eran palmas de aceite, cuyos frutos son unas especies de pi\u00f1as, pero enormes, que pertenecen a 3 o 4 empresas y a un tal Perez. Ya en la carretera principal el asunto es menos pintoresco pero se avanza a buena velocidad.\u00a0 Sin embargo, \u00edbamos bastante apretujados los 3 en la cabina del camioncito. Pero, salvo el calor, nada especial para contar.<\/p>\n<p>En Aguachica compramos las provisiones para la jornada del d\u00eda siguiente y seguimos a Gamarra, en donde nos acomodamos en el hotel Sol y Luna, una casona oscura de un solo piso, habitada por Yazmin y sus hijos, en la que metimos los kayaks a un patio interior en frente de la habitaci\u00f3n, algo rustica, pero con aire acondicionado y televisor. En estos hoteles las toallas son casi transparentes pero est\u00e1n limpias; en todo caso, us\u00e1ndolas r\u00e1pido todo va bien. Dada la cercan\u00eda de lo kayaks a la habitaci\u00f3n aprovechamos para limpiarlos un poco.<\/p>\n<p>Gamarra nos result\u00f3 m\u00e1s acogedora que P. Wilches. Por lo menos tiene su paseo peatonal sobre el r\u00edo y despu\u00e9s descubrimos una especie de caf\u00e9 restaurante, con cierto ambiente y excelente comida. El encargado, un joven grueso, parec\u00eda adicto al Internet, lo cual detectamos tambi\u00e9n en otros j\u00f3venes de estos pueblos, en los que no hay mucho m\u00e1s que hacer para un adolescente. Adem\u00e1s, la distancia entre la realidad global de la web y el Internet, y la rutinaria, calurosa y lenta vida de estos lugares, debe ejercer una poderosa fascinaci\u00f3n. Entre estos dos sitios pasamos la tarde y algo de la noche, hasta temprano, pues la pr\u00f3xima jornada, hasta El Banco, seria de 91 kilometros bien medidos y esper\u00e1bamos estar navegando a las 6 a.m.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>GAMARRA \u2013 EL BANCO<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 6. Marzo 13 07)<\/p>\n<p>Bueno, pues result\u00f3 que nos atrasamos una media hora porque no o\u00edmos los 7 pitos del despertador de mi reloj de pulso, con lo cual la primera palada no fue a las 6 sino a las 6 \u00bd, lo cual, de todos modos, constituy\u00f3 un excelente inicio.<\/p>\n<p>Cielo azul, sin una sola nube, brisa y algo de oleaje en contra. Esto baja la velocidad pero hace el viaje menos mon\u00f3tono. Adem\u00e1s, le otorga aire marinero a las primeras horas de remo.<\/p>\n<p>Ayer vimos pasar enfrente de Gamarra los 2 \u00fanicos remolcadores grandes de todo el viaje, con 6 planchones cada uno. Realmente imponentes. No hab\u00eda m\u00e1s por el nivel del r\u00edo. De hecho, supimos que se hab\u00eda encallado alguno\u00a0 saliendo de Calamar, por lo cual los dem\u00e1s hab\u00edan decidido regresar a Barranquilla o a Cartagena a esperar el invierno y la subida del nivel del r\u00edo, lo cual se pronosticaba como muy pronto. Estos remolcadores dejan una ola enorme de alta, pero angosta, que se repite por unos doscientos metros, semejando la cola de un dinosaurio gigante. Decidimos que seria mejor tratar de no pasar demasiado cerca de los remolcadores, pero, como dije, no hubo m\u00e1s.<\/p>\n<p>Alguna bandada de loros y m\u00e1s patos,\u00a0 garzas y gaviotas. Descansamos a las 2 horas y media, a las 5, a las 7, y una parada adicional a la hora 8 u 8 1\/2, despu\u00e9s del cual\u00a0 salimos con la idea de que en una hora u hora y media, m\u00e1ximo, estar\u00edamos en el hotel del Banco saboreando una Coca Cola helada.<\/p>\n<p>Pero no era as\u00ed el asunto y tuvimos que remar buenas 4 horas, con brisa y oleaje en contra buena parte del trayecto.<\/p>\n<p>Por otra parte, aprendimos que las respuestas de los pescadores deben tomarse con mucha cautela, porque si uno les hace la pregunta en afirmativo, sea negando o asintiendo, ellos responden en el mismo sentido. Por ejemplo: \u201cAmigo, \u00bfEl Banco esta cerca\u201d? la respuesta invariablemente va a ser: \u201cSi hombe, ya est\u00e1n cerquita\u201d. Pero si la pregunta va \u00bf\u201dtodav\u00eda estamos lejos de El Banco, verdad\u201d? la respuesta ser\u00eda: \u201cSi, est\u00e1n lejos todav\u00eda\u201d Hay que aprender a captar el mensaje en t\u00e9rminos campesinos ante respuestas como \u201cS\u00ed, est\u00e1n cerca, ustedes llegan de d\u00eda\u201d y son las 2 de la tarde. En fin, quiz\u00e1 no est\u00e1bamos entrenados para jornadas tan largas.<\/p>\n<p>Los m\u00fasculos de remar no me dol\u00edan, en eso me sent\u00eda bien, pero el agotamiento general era evidente. Adem\u00e1s, los esfuerzos repetidos de cargar el kayak o simplemente sacarlo a un play\u00f3n, sacar el equipaje, volverlo a meter y quiz\u00e1 el esfuerzo de arrastrar los kayaks en la primera jornada estaban pasando su cuenta de cobro. No era un dolor muscular propiamente dicho, sino un dolor como por dentro de la caja tor\u00e1xica, dif\u00edcil de explicar. Curiosamente, despu\u00e9s de 2 horas de remo siempre sent\u00eda cansadas las piernas y un dolor fuerte, como una punzada, en el gl\u00fateo derecho. Definitivamente me atrevo a afirmar que un aficionado de 51 a\u00f1os, que trabaja tiempo completo como abogado durante la semana y que solo rema cuatro horas los s\u00e1bados, nunca alcanzar\u00e1 el nivel de entrenamiento \u00f3ptimo para este tipo de traves\u00edas, de modo que deber\u00e1 asumir con estoicismo dolores y agotamiento. Tengo la sensaci\u00f3n de que Felipe, de la misma edad, arquitecto de estudios pero comerciante de oficio, result\u00f3, en t\u00e9rminos generales, mejor preparado que yo.<\/p>\n<p>Poco a poco, horizonte tras horizonte, nos fuimos acercando al destino del d\u00eda. El sol baj\u00f3, luego se hizo rojo de nube y solt\u00f3 arreboles, el clima refresc\u00f3 sustancialmente. Desapareci\u00f3 el sol y nos dej\u00f3 esa luz residual que llamamos el ocaso. Las primeras luces de las casitas ribere\u00f1as se encendieron y en breve tendr\u00edamos que hacer playa para colocarnos nuestras linternas de minero. Pero, por otra parte, el condenado pueblo ten\u00eda que estar ya muy cerca pues en el GPS no estaba a m\u00e1s de un punto (medida indefinida de entre dos y diez kil\u00f3metros seg\u00fan la se\u00f1alizaci\u00f3n que hab\u00eda hecho Felipe, la cual fue perfecta para escoger los brazos del r\u00edo, pero m\u00e1s laxa en el resto de la ruta y, por tanto, no nos daba una medici\u00f3n exacta de la distancia entre un punto y otro. Apostamos a que algo de luz nos quedar\u00eda hasta la llegada y le metimos duro al remo.<\/p>\n<p>Por fin, despu\u00e9s de una curva larga, largu\u00edsima, la proa y la iglesia de El Banco se enhebraron. Est\u00e1bamos ahora s\u00ed a menos de dos kil\u00f3metros y tuve la discutible lucidez de profetizar que me tomar\u00eda \u201cla mejor Coca Cola de mi vida\u201d y que la segunda y la tercera tambi\u00e9n tendr\u00edan esa categor\u00eda, lo cual result\u00f3 indiscutiblemente cierto.<\/p>\n<p>Llegamos t\u00e9cnicamente de d\u00eda, 6 \u00bd p.m., pero con muy poca luz. Como siempre, aun a esa hora, hubo testigos, comentarios y algo de bullicio y opiniones a nuestra llegada, pero, como ya \u00e9ramos veteranos todo qued\u00f3 r\u00e1pidamente definido con el vigilante del puerto y con el cargador de equipaje, que en este caso fue uno solo, pues nosotros alcanzamos a agarrar una bolsa cada uno y al hombre le quedaron los remos y las otras dos bolsas secas.<\/p>\n<p>Hotel Panorama. Excelente, es decir, no una casita, sino un hotel, con restaurante y todo, cerrado en el momento, pero con restaurante. Pero hubo uno a una cuadra, tal que conseguimos la carne del d\u00eda.<\/p>\n<p>Le encomendamos al cotero que estuviera a las 6a.m. en punto en el hotel, pues nos esperaba otra jornada larga al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>EL BANCO \u2013 MOMPOX<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 7. Marzo 14 07)<\/p>\n<p>La de ayer podr\u00eda llamarse \u201cLa Etapa Reina\u201d, pero la de hoy es un cl\u00e1sico. Porque en El Banco se acaba el Magdalena Medio, que comienza en Honda, donde, a su vez, termina El Alto Magdalena. Aqu\u00ed el r\u00edo abre sus m\u00e1s famosos brazos: El Brazo de Loba y El Brazo de Mompox. Este ultimo era la corriente principal del r\u00edo hasta principios del siglo XIX, cuando por esas cosas de la geograf\u00eda comenz\u00f3 a perder cauce y cederlo al Brazo de Loba, sobre el cual desemboca el r\u00edo Cauca, el otro gran r\u00edo sur norte del pa\u00eds, que forma el valle que lleva su nombre. Hoy d\u00eda el Brazo de Mompox es pr\u00e1cticamente un canal de no m\u00e1s de 80 metros de ancho, con una corriente bastante suave, pero que, en otro aspecto, resulta muy hermoso, lleno de p\u00e1jaros y con peces que con frecuencia saltan fuera del agua. Sus meandros llegan a formar c\u00edrculos, por lo cual la distancia real a recorrer no la ten\u00edamos establecida. Asumimos que deber\u00edan ser unos 90 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>A las 6 a.m. menos 10 minutos estaba Jairo (el cotero) esper\u00e1ndonos y nos fuimos para el puerto. No hubo manera de sacar los kayaks del agua, de manera que debimos aperarnos y meter las cosas en ellos desde el pont\u00f3n que sirve de puerto, lo cual es inc\u00f3modo porque implica maniobrar con los kayaks a unos 50 cent\u00edmetros por debajo de uno y, por supuesto, bajo la mirada, preguntas y comentarios de 20 o mas curiosos que arriesgan sus pron\u00f3sticos sobre si nos caemos o no al agua, sobre el tiempo que nos tomara la jornada, etc.<\/p>\n<p>Pero bueno, finalmente salimos de El Banco hacia Mompox bajo gritos de despedida y 100 metros r\u00edo abajo otro grupo de pobladores agitan sus brazos y sueltan una despedida adicional, lo cual no cae mal para el esp\u00edritu de la aventura.<\/p>\n<p>Fue otro d\u00eda soleado y en las primeras horas de la ma\u00f1ana me percat\u00e9 de varias cosas en relaci\u00f3n con las aves acu\u00e1ticas. La primera, que los patos son deportistas de velocidad y buceo. Es indudable que antes de desayunar les encanta volar a toda velocidad cerca del agua. Cualquier observador medianamente atento y con una m\u00ednima formaci\u00f3n deportiva, percibe de inmediato que esto no tiene funci\u00f3n de pesca, apareamiento, o cosa de ese estilo. Es puro deporte. Basta, para contrastar, echarle un vistazo a las gaviotas o a las garzas para notar que ellas vuelan para buscar desplazamiento o planeo, pero que los patos lo hacen por amor a la velocidad. Debo decir, sin embargo, que admiro tambi\u00e9n el vuelo de los alcatraces y de los gallinazos, pero es evidente que a estos lo que les gusta es la observaci\u00f3n, la bohemia, pero no la velocidad deportiva (no propiamente hu\u00e9spedes del r\u00edo \u00a1pero qu\u00e9 bohemios!). La segunda, que los patos son excelentes buzos, aunque no pude establecer si puede haber fines deportivos en esta actividad, de la cual, no se discute, derivan el sustento alimenticio b\u00e1sico.<\/p>\n<p>Otro tema que se instal\u00f3 en mi pensamiento a eso de las 7 y \u00bd a.m. fue lo de los dos hipop\u00f3tamos machos que no tendr\u00eda nada de raro que se hubieran establecido en alg\u00fan rinc\u00f3n de este brazo. No quiero decir que en este r\u00edo, o en Colombia, haya hipop\u00f3tamos, que todos sabemos que pertenecen al \u00c1frica. Sin embargo, como aqu\u00ed, al igual que en todo el mundo, incluido el \u00c1frica, hemos tenido unos narcotraficantes de leyenda, ellos nos han aportado, adem\u00e1s de terrorismo y descr\u00e9dito internacional, uno que otro detalle digno de novela.<\/p>\n<p>Pues bien, don Pablo Escobar, que en su buena \u00e9poca, al tiempo que sobornaba pol\u00edticos y hac\u00eda explotar aviones de pasajeros en pleno vuelo, tuvo un zool\u00f3gico en su hacienda de Puerto Triunfo y trajo varios hipop\u00f3tamos, los cuales, a la muerte del capo, se quedaron tan tranquilos por ah\u00ed, pero \u00faltimamente se han reproducido y ya constituyen una peque\u00f1a manada, de la cual el macho dominante expuls\u00f3 a los dos\u00a0 que ahora me ocupan y que fueron vistos por ultima vez por estos lados. Se sabe que estos hipos son gordos de malas pulgas y resultar\u00eda rid\u00edculo terminar engullido por un animal fuera de querencia. Pero, por otro lado, seria emocionante verlos.<\/p>\n<p>\u00bfY los caimanes? Pues mi madre me contaba que cuando era ni\u00f1a su padre la llevo a ella y a sus hermanos a un paseo por el r\u00edo en un barco tur\u00edstico y contaron much\u00edsimos caimanes tomando el sol en los playones. Hoy oficialmente no hay, pero en las ci\u00e9nagas y lagos de tierra caliente es normal ver babillas, por lo cual podr\u00eda haberlas en el r\u00edo y, si hay babilla, a lo mejor hay caim\u00e1n. \u00bfy anacondas de 20 metros?\u00a0 Pues no, no hay, pero si las hubiera\u2026recuerden que llevo el cuchillo de cazador que me acompa\u00f1a desde los 15 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un par de horas de remo, cuando hicimos el primer descanso, acordamos que, dado el promedio de velocidad que ven\u00edamos haciendo, no llegar\u00edamos a Mompox de d\u00eda, menos despu\u00e9s de la extenuante etapa de ayer, as\u00ed que pernoctar\u00edamos en Guamal, que deber\u00eda estar unos 30 kil\u00f3metros antes de Mompox.<\/p>\n<p>Hay fincas ganaderas con sus vacas de mirada triste y larga, de cierta indiferencia ante nuestro paso. Pero\u2026 \u00a1es que las iguanas, que abundan en las orillas, ni siquiera se enteran!<\/p>\n<p>Avanzamos a buen ritmo, pausado, sin exageraci\u00f3n. Cielo azul y el sol empieza a subir, poco a poco, como arrastrado por una polea movida por el artilugio de nuestros remos. Igual que el r\u00edo, que da la sensaci\u00f3n de que lo vamos trayendo hacia nosotros y no que nos lleve \u00e9l por entre la vegetaci\u00f3n. Olor a majada, uno que otro grito de vaquer\u00eda o pesca. Informaci\u00f3n entre quien est\u00e1 en lo suyo y el que pasa. La eterna confrontaci\u00f3n entre labor y trashumancia, b\u00fasqueda y cultivo, enso\u00f1aci\u00f3n por el ma\u00f1ana y f\u00e1brica de recuerdos. \u00bfPara qu\u00e9 se viaja? Cada uno lo sepa, pero el d\u00eda que se le descubra alguna utilidad dejaremos de hacerlo. Punto.<\/p>\n<p>Y se acuerda uno de cosas y puede pensar sin prop\u00f3sito diferente al pensamiento mismo, raro placer, porque en las ciudades, quienes \u201chacemos\u201d, estamos esclavizados por tomar decisiones. No se piensa o medita por lo que ello implica sino para lograr que algo pase. En cambio aqu\u00ed, con una jornada de muchas horas por delante, frente a la deliciosa incertidumbre de si se dormir\u00e1 en cama de cristianos o en una playa incierta, con la lentitud consustancial a esta elecci\u00f3n in\u00fatil que es la aventura de navegar, pensar, o no hacerlo, da lo mismo y es de igual valor y, por lo tanto, lo uno o lo otro se disfrutan como la poes\u00eda, por su inmensa transparencia. Se siente el alma indefensa y, por tanto, serena, como una brizna, vol\u00e1til, desarraigada, flotando en el par\u00e9ntesis que constituyen la vida y la muerte. Estos viajes son un alimento grande, ingerido contra toda prescripci\u00f3n burguesa, solo por el ansia ego\u00edsta de hacer aquello que le podemos arrebatar a la muerte mientras llega. Como aquello de lo que har\u00edamos si nos anunciaran con claridad que nos morimos el pr\u00f3ximo mes. Como as\u00ed puede ser, as\u00ed se hace. Es una elecci\u00f3n aristocr\u00e1tica, se acepta, pero no burguesa, esto debe quedar claro.<\/p>\n<p>Me acord\u00e9, en esa variopinta sucesi\u00f3n de digresiones que permite el remo, que Conrad dice que los marineros tienes el esp\u00edritu casero, porque su hogar est\u00e1 siempre con ellos: el barco; y que lo mismo sucede con su patria: el mar.<\/p>\n<p><b>\u201cUn barco se asemeja mucho a otro y el mar es siempre el mismo. En la inmutabilidad de lo que los rodea, las cosas extra\u00f1as, las caras extra\u00f1as, la inmensidad cambiante de la vida, resbalan sobre ellos, sin cubrirse por una sensaci\u00f3n de misterio sino por una ignorancia levemente despectiva, ya que nada le es misterioso al hombre de mar excepto el propio mar, que es due\u00f1o y se\u00f1or de su existencia y tan inescrutable como el Destino. Por lo dem\u00e1s, tras sus horas de trabajo le bastan un paseo o una juerga ocasional en la costa para revelarle el secreto de un continente entero, y a menudo se da cuenta de que no merece la pena conocer este secreto. Las historias de los marineros son de una simplicidad directa, su pleno significado cabe dentro de la c\u00e1scara de una nuez rota.\u201d \u00a0\u00a0<\/b><\/p>\n<p>Almorzamos bocadillo de guayaba y pan bajo un \u00e1rbol sobre el talud y arrancamos para la jornada de la tarde. A eso de las 8 horas de viaje intu\u00edamos que ten\u00edamos que estar muy cerca de Guamal, en donde hab\u00edamos decidido pasar la noche o contratar una embarcaci\u00f3n hasta Mompox. Efectivamente, al cabo de un tiempo divisamos la iglesia detr\u00e1s de una colina, pero era claro que pod\u00edan faltar varias revueltas del r\u00edo para llegar all\u00ed.<\/p>\n<p>Desapareci\u00f3 la iglesia y no hubo se\u00f1ales de la poblaci\u00f3n. Vemos unos pescadores y les preguntamos: \u00bfestamos cerca de Guamal? \u201cSi, ya casi\u201d. Y luego: \u201csi, esto es Guamal\u201d; \u00bfy el embarcadero? \u201cMas adelante\u201d.<\/p>\n<p>Result\u00f3 que no hubo embarcadero, ni puerto, ni a Guamal el r\u00edo le importa un higo. Nos pasamos de Guamal, pero no lo aceptamos como un hecho sino cuando recorrimos un par de kil\u00f3metros adicionales. Desolador. \u00bfNavegar r\u00edo arriba? No gracias, llev\u00e1bamos buenas 9 horas d\u00e1ndole a este asunto. Buscar\u00edamos donde pasar la noche.<\/p>\n<p>Pero, por fortuna, apareci\u00f3 un puente y debajo de \u00e9l una cuadrilla de obreros desguazando una barcaza abandonada. Nos acercamos para indagar si habr\u00eda una volqueta o algo que nos pudiera llevar a Mompox, a lo cual al principio contestaron con cierta indiferencia que no, pero uno de los muchachos de pronto se manifest\u00f3 con gran entusiasmo en el sentido de que nos baj\u00e1ramos a tomar agua y comer panela y que en el pueblito cercano hab\u00eda un se\u00f1or con un fuera de borda. El jefe de la cuadrilla, que tenia un campero Zuzuqui peque\u00f1ito se ofreci\u00f3 llevarnos a negociar con Hern\u00e1n.<\/p>\n<p>El tal Hernan demostr\u00f3 una pereza insuperable respecto del asunto, aunque finalmente acept\u00f3. Pidi\u00f3 un adelanto de 50.000 pesos para comprar gasolina y aceite y dijo que lo esper\u00e1ramos en el r\u00edo.<\/p>\n<p>Pues no llego el muy cabr\u00f3n. Por fortuna, el due\u00f1o del jeep, Adel, se ofendi\u00f3 con la irresponsabilidad del tipo y \u00e9l mismo fue a recuperar la plata y decidi\u00f3 que nos llevar\u00eda hasta Mompox en el campero. Ah\u00ed qued\u00f3 demostrado que estos kayaks son realmente port\u00e1tiles, pues los acomodamos en un santiam\u00e9n en el techo y nos fuimos por carretera destapada los 20 kil\u00f3metros hasta Mompox. En el camino Adel nos cont\u00f3 que Hern\u00e1n le hab\u00eda dicho que el problema era que no encontraba las llaves del cambuche. \u00a1vaya!<\/p>\n<p>Lo primero que hacemos al llegar es ir, en el mismo campero, a la orilla del r\u00edo a ver si por ah\u00ed pod\u00edamos dejar los kayaks a cargo del vigilante de puerto, pero nos encontramos que no hab\u00eda puerto, ni lanchas, ni nada. Primero, porque el nivel del r\u00edo est\u00e1 tan bajo por esta \u00e9poca, que a poca gente se le ocurre transportarse por agua hasta o desde Monpox. Segundo, porque ahora, a diferencia de lo que suced\u00eda hasta hace un par de a\u00f1os, se puede llegar al pueblo por carretera desde el centro del pa\u00eds, gracias al puente en donde nosotros encontramos la cuadrilla de desguazadores. As\u00ed las cosas, pues nos vamos a buscar un hotel tur\u00edstico, de los cuales hay varios, pues este pueblo es una joya colonial, quiz\u00e1 un poco descuidada \u00faltimamente, pero con un leg\u00edtimo encanto y un ambiente de bohemia religiosa, como que una de sus m\u00e1s tradicionales celebraciones consiste en las procesiones y fiestas cristianas de Semana Santa, en cuya preparaci\u00f3n, pudimos constatar de primera mano esa noche y la siguiente, participa toda la juventud del lugar en una actitud bien sorprendente para los tiempos que corren, signados por la moda.<\/p>\n<p>Optamos por el Hostal de Manuela que est\u00e1 instalado en una casona enorme de gran port\u00f3n y con un hermoso patio interior con un \u00e1rbol cuyas ramas conceden una sombra de lujo en el d\u00eda y un apaciguador murmullo de hojas durante la noche. Nos permiten dejar los kayaks en uno de los salones de fiestas, en los que bail\u00f3 Sim\u00f3n Bol\u00edvar con Manuelita Sanz, y nos conducen a una de las habitaciones del fondo, enfrente de una piscina que han logrado acomodar sin perturbar el ambiente hist\u00f3rico del lugar.<\/p>\n<p>Como Mompox es un pueblo para caminar, dado su tama\u00f1o, arquitectura y calles, lo hacemos una vez estuvimos instalados y terminamos comiendo donde Matilde, la m\u00e1s afamada de las fritangueras del lugar, en un tenderete de una plaza que quiz\u00e1 merecer\u00eda mejor suerte, pero que, por el momento, alberga a las mejores cocineras de la regi\u00f3n y esto, como no, tiene su m\u00e9rito. No se si con raz\u00f3n, o por pura nostalgia, mi idea del pueblo, en el que pas\u00e9 un par de d\u00edas en el a\u00f1o 1994 con unos amigos (Alejandro, Rafa y Gonza) con los que alquilamos una lancha de motor y fuimos desde Puerto Boyac\u00e1 hasta Cartagena, era la de una joya colonial equivalente a Villa de Leyva en Boyac\u00e1, o, en peque\u00f1o, a Cartagena. Sin embargo, ahora lo encontr\u00e9 deca\u00eddo para el turismo, pero eso si, con mucha actividad comercial en las calles y, a prop\u00f3sito, con un n\u00famero desproporcionado de droguer\u00edas. Si P. Wilches es el para\u00edso de las cantinas, Mompox lo es de las droguer\u00edas y de las iglesias.<\/p>\n<p>De sobremesa, en otro un acto de madurez, tomamos la decisi\u00f3n de pasar el d\u00eda siguiente descansando en el hotel, as\u00ed se descuadrara un poco el plan pre establecido. Adem\u00e1s, esto nos permitir\u00eda definir con calma c\u00f3mo deber\u00edan ser las etapas siguientes, porque estaba claro que la etapa Mompox \u2013 Plato, que era lo previsto, pod\u00eda resultar demasiado larga y con un buen trecho por el Brazo de Mompox, el cual, como ya se ha dicho, pr\u00e1cticamente no tiene corriente. Lo razonable parec\u00eda ser avanzar en lancha hasta Las Bocas de Pinto, en donde este brazo se une con el Brazo de Loba y el r\u00edo recupera su corriente usual, lo que nos dejar\u00eda con una etapa de m\u00e1s o menos 68 kil\u00f3metros, que ya era manejable. Pero no hab\u00eda lanchas en el puerto, luego el asunto era incierto.<\/p>\n<p>En la noche, para pensar con calma, nos fuimos a los bares bohemios del paseo peatonal sobre el r\u00edo, los cuales son encantadores, salvo por la competencia entre ellos de cual pone la m\u00fasica a mayor volumen. Al fin logramos que en el elegido le bajaran unos cuantos decibeles al asunto y pasamos un buen rato escuchando cubanas de la vieja guardia y saboreando un par de Cubalibres. A unos polic\u00edas que andaban de patrullaje les indagamos sobre el asunto de la lancha o chalupa para ir a Pinto y nos mencionaron a los balseros que se encuentran corriente abajo y a un se\u00f1or, al otro lado del r\u00edo, que tiene un fuera de borda.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente nos tomamos un par de relajantes musculares y fuimos con calma a deambular por ah\u00ed en un mototaxi para dos pasajeros, con su parasol,\u00a0 para buscar al del fuera de borda y a los balseros. Pero nos percatamos de que estos \u00faltimos est\u00e1n en lo suyo, que es pasar gente de un lado a otro del r\u00edo o sacar arena y no les llama la atenci\u00f3n una traves\u00eda. Al otro personaje, al del fuera de borda, le mandamos la raz\u00f3n con uno de los balseros pero pas\u00f3 el tiempo y no apareci\u00f3. Entonces el se\u00f1or del mototaxi nos habla de su hermano, que tiene un campero, y se entusiasma con la idea de hacernos el viaje hasta el Brazo de Loba, para que crucemos a Magangu\u00e9, donde, seg\u00fan \u00e9l, s\u00ed encontrar\u00edamos una lancha para avanzar hasta Las Bocas de Pinto o desde donde, en todo caso, podr\u00edamos navegar con mejor corriente hasta Plato. Un poco a trasmano el asunto, pero cerramos el negocio y quedamos que nos recoger\u00edan a las 6 a.m.<\/p>\n<p>Aparecieron muy puntuales y con una muy buena noticia: el hermano del due\u00f1o del mototaxi sab\u00eda de un carreteable que llega hasta las Bocas de Pinto \u00a1magnifico! El viaje resulta divertido, pasando por entre fincas ganaderas e incluyendo un paso sobre el Brazo de Monpox en un ferri constituido por tres canoas con unas tablas sobre ellas en las que se acomodan dos autom\u00f3viles por viaje. Por un mal entendido de mi parte, nos dejan en Pinto, que no es en la boca, sino un par de kil\u00f3metros antes, pero en todo caso estamos de muy buen \u00e1nimo para la jornada.<\/p>\n<p>En Pinto, para no perder la costumbre, est\u00e1n los desocupados, el borracho y muchos ni\u00f1os, pero aqu\u00ed, a diferencia de en otros lugares, nos otorgan cierta distancia para acomodar nuestras cosas en los kayaks. Nos advierten s\u00ed, que no nos metamos al r\u00edo en ese lugar, porque hay muchas rayas. Tomamos pues las precauciones del caso para entrar a los kayaks apenas puedan flotar y nos despedimos por se\u00f1as de los lugare\u00f1os y de los ni\u00f1os que ya se hab\u00edan aproximado un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PINTO \u2013 PLATO<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 8 Marzo 16 07)<\/p>\n<p>Al principio no parec\u00eda un d\u00eda de sol, pero cambia r\u00e1pidamente y comienza la sudadera. Una primera parada para la cuesti\u00f3n estomacal de Felipe que hasta el momento no se hab\u00eda definido, la segunda para almorzar a la sombra de un excelente \u00e1rbol y la tercera para un ba\u00f1o de sombrero y para que me picara una avispa (\u201cba\u00f1o de sombrero\u201d, aclaro, para evitar invenciones, quiere decir que usted toma su sombrero, se agacha, toma agua del r\u00edo, se la echa encima y exclama \u201c!aaaahh!\u201d) La cuarta parada es para comprar gaseosas heladas en Santa Cruz, un pueblito con 80 ni\u00f1os disponibles en ese momento. En un santiam\u00e9n se riega la noticia \u201cde que llegaron los cayucos como en la televisi\u00f3n\u201d y ah\u00ed fue Troya.<\/p>\n<p>Yo me fui a buscar las bebidas y Felipe se qued\u00f3 lidiando con los ni\u00f1os que casi lo hunden. Cuando regres\u00e9, con unas cuatro botellas para el resto de la jornada en la mano, despu\u00e9s de haberme tomado otras cuatro gaseosas heladas con sabor a pi\u00f1a, encontr\u00e9 a Felipe, que no ten\u00eda sed, dando explicaciones de manera did\u00e1ctica sobre el uso del tim\u00f3n, de los remos, y, en especial, del GPS. Por esas cosas de la presi\u00f3n resolv\u00ed, antes de embarcarme, devolverle la parte no utilizada del dinero que me hab\u00eda entregado para comprar las bebidas, que era todo, y \u00a0resulta que los billetes se cayeron al agua y empezaron a navegar r\u00edo abajo. Pero, a la velocidad del rayo, uno de los muchachos mas grandes se meti\u00f3 un poco al r\u00edo y con habilidad de pescador de atarraya recogi\u00f3 todos los billetes y me los entreg\u00f3 en una especie de amasijo, lo cual le agradec\u00ed, pero detecte, sin sentirme habilitado para exigir explicaci\u00f3n o conteo alguno, que cruz\u00f3 una risita con otro de los muchachos.<\/p>\n<p>Uno de los lancheros nos pregunt\u00f3 que si \u00edbamos para Plato y ante la respuesta afirmativa manifest\u00f3: \u201custedes no pueden subir el ca\u00f1o en esas chalupas, porque la corriente no los va a dejar, tienen que pedirle a alguien que los remolque\u201d No comprendimos bien la intenci\u00f3n de sus palabras, si es que intenci\u00f3n hab\u00eda, y simplemente comenzamos a remar. Ten\u00edamos claro que para llegar a Plato deb\u00edamos mantenernos en la orilla derecha y que en alg\u00fan momento tendr\u00edamos que meternos por un brazo m\u00e1s bien delgado.<\/p>\n<p>Cuando el GPS nos indic\u00f3 que est\u00e1bamos en el sitio para tomar el brazo, no lo notamos, pero, repentinamente, como una inspiraci\u00f3n, recordamos lo que hab\u00eda dicho el lanchero y entonces ca\u00edmos en cuenta de que hab\u00edamos pasado por un riachuelo que desembocaba\u00a0 al r\u00edo y llegamos a la conclusi\u00f3n de que ten\u00eda que ser ese el brazo hacia Plato, que ya nos iba quedando claro que no era brazo sino un ca\u00f1o que desemboca en el Magdalena. Viramos r\u00e1pidamente e hicimos unos 50 metros contra corriente hasta llegar al ca\u00f1o y con cierto escepticismo nos metimos en \u00e9l. \u00a1Claro que pod\u00edamos remontarlo! \u00a1Ni m\u00e1s faltaba! Pero luc\u00eda realmente desolado y estrecho. Sin embargo, a eso de 500 metros encontramos unas chalupas y lanchas amarradas a cualquier cosa y arriba, una empalizada donde estaban los consabidos personajes de todos estos pueblos, pocos en esta ocasi\u00f3n, a decir verdad, pero completos, es decir, el vigilante del puerto, otros dos, uno de ellos con una motocicleta de 100 cc y, por supuesto, un borracho joven al que le faltaban 2 dedos.<\/p>\n<p>Nos reciben bien, sacan los kayaks del agua y los acomodan bajo la empalizada, nos ofrecen limonada y el borracho se deja venir con un discurso en el cual exalta nuestra calidad de aventureros que merece todo el respeto, etc, etc, pero intercala en su ditirambo algunas exigencias al de la moto para que lo lleve hasta su casa, a lo cual este accede, pero entonces el joven le aclara que a \u00e9l \u201cnadie le va a venir con vainas y que lo tiene que llevar y que el lo \u00fanico que quiere es irse a dormir\u201d Cuando le repiten que se acomode en la moto para llevarlo replica que el se va cuando le de la gana. As\u00ed las cosas, el de la moto decide que nos llevara a nosotros con todo el equipaje en un solo viaje, lo cual nos parece algo excesivo, por lo cual acepta hacer dos viajes. Felipe va primero y yo me quedo charlando con el vigilante del puerto, un campesino curtido y amable, pero que ante las necedades del borracho, quien hab\u00eda continuado con sus aclaraciones, lo saca a empujones de la empalizada y le iba a entrar a trompadas, a lo cual de seguro hubiera procedido sino es por mi sugerencia de que no vale la pena ponerse en semejante cosa. Por fortuna aparece el de la moto y lo convenzo de que lleve al borracho a su casa y despu\u00e9s regrese por m\u00ed, a lo cual finalmente el borrachito accede y salva los dientes.<\/p>\n<p>Me dejan en la casa de do\u00f1a Edilia y don Orlando donde me est\u00e1 esperando Felipe, quien, como no, ya ha entablado conversaci\u00f3n con los anfitriones. El result\u00f3 ex marinero del r\u00edo y carpintero de ribera en sus a\u00f1os mozos y se muestra fascinado con nuestra aventura. Ella es su mujer y las historias de las mujeres no son tan repentinas. Hay que imaginarla, pero el tiempo no lo permite, no todo es conclusivo, al contrario, a nuestro paso todo es solo indicativo\u2026\u00bfpresente del indicativo? \u00a0\u00a1No, hombre! Me refiero a lo po\u00e9tico (\u00bf?)<\/p>\n<p>Otro tema: quince mil pesos cada uno por una habitaci\u00f3n peque\u00f1a y con piso de cemento, pero con aire acondicionado, televisor y ba\u00f1o.<\/p>\n<p>Quedamos bien instalados y nos vamos a recorrer el lugar, en especial a establecer si hay alg\u00fan vestigio de la hermosa leyenda, recogida en una de las canciones mas emblem\u00e1ticas del folclore colombiano, seg\u00fan la cual hubo \u00e9poca en la que un hombre desesperado por los desaires de la amada se convirti\u00f3 en mitad caim\u00e1n y sal\u00eda por las riberas a requerir o espantar doncellas. Y \u201cse va el caim\u00e1n, se va el caim\u00e1n, se va para Barranquilla\u201d<\/p>\n<p>Pues s\u00ed, hay una plaza del \u201cHombre Caim\u00e1n\u201d en la cual, se nos informa, tiene lugar un festival anual de m\u00fasica regional, la cual es presidida por la estatua de la tal bestia sical\u00edptica y parrandera.<\/p>\n<p>Satisfechas nuestras pesquisas antropol\u00f3gicas, vamos por la vulgar satisfacci\u00f3n del hambre, que es mucho, y damos con una pizzer\u00eda, en la cual, para sorpresa y gusto, venden la mejor pizza y lasagna del mundo. Tal cual. Durante la conversaci\u00f3n de sobremesa Felipe me informa que a \u201cla vaca\u201d (el dinero com\u00fan de los dos) le faltan $150.000\u00ba\u00ba \u00a1claro, carajo, esa fue la risita del muchacho que rescat\u00f3 el dinero que se me cay\u00f3 en Santa Cruz, sinverguenza!\u00a0 \u00a0Luego, muy juiciosos, sin el menor amague por cerveza, pues sabemos de la fuerte jornada del d\u00eda siguiente, vamos por yogurt con granola para el desayuno y unas salchichas y leche condensada para el almuerzo.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>PLATO \u2013 CALAMAR<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 9 Marzo 17 07)<\/p>\n<p>Muy a las 6 o 6 1\\2 de la ma\u00f1ana estamos en el famoso puerto de Plato, sito a una legua de nuestro hospedaje, al cual pasa con puntualidad inglesa el motociclista del d\u00eda anterior, quien ha contactado un amigo con otra moto, de manera que la cosa se facilita notablemente.<\/p>\n<p>Alli, ya se sabe, encontramos mas de 15 tipos, entre los cuales r\u00e1pidamente se auto seleccionan quienes bajar\u00e1n los kayaks al ca\u00f1o, proceso m\u00e1s o menos democr\u00e1tico con uno que otro amistoso empuj\u00f3n e insulto. Saco la c\u00e1mara para captar la despedida y les digo, con cierta solemne improvisaci\u00f3n, que los llevaremos en el recuerdo y les pido que alguno que diga unas palabras, a lo cual solo se escuchan exclamaciones y bromas, pero en todo caso nos desean buena ventura.<\/p>\n<p>La jornada de la ma\u00f1ana, hasta el almuerzo, es descansada, o mejor, es \u201cante cansada\u201d, es decir, anterior al cansancio total. La segunda etapa del d\u00eda es de fuerza pura, es el desaf\u00edo psicol\u00f3gico y f\u00edsico, apoyado en la determinaci\u00f3n y en la no existencia de otra opci\u00f3n. Hay que hacerlo y punto. La p\u00e9rdida de agua es enorme y, consecuencia l\u00f3gica, el agotamiento es indescriptible.<\/p>\n<p>En alg\u00fan momento de la ma\u00f1ana somos interceptados por una lancha artillada del ejercito, cuyos soldados hacen las preguntas de rigor, nos recomiendan no \u201cdar papaya\u201d, nos muestran sus mapas y el GPS, toman nuestros nombres y nos dan el n\u00famero del celular al que deber\u00edamos reportar cualquier asunto sospechoso. Finalmente nos anuncian que llegando a Calamar es posible que seamos nuevamente interceptados por otro comando \u00a0para verificar los nombres. Nos despedimos con gran cordialidad y seguimos nuestro rumbo.<\/p>\n<p>S\u00ed, hay algo heroico en este viaje poco usual. Por una parte est\u00e1 el componente deportivo, que pertenece al g\u00e9nero de la marat\u00f3n,\u00a0 prueba para obligar al cuerpo a utilizar todas sus reservas de energ\u00eda, sobreponi\u00e9ndose a uno que otro dolor muscular que aparecer\u00e1 de cuando en cuando. Recuerdo, de esta especifica jornada, el cansancio acumulado en el cuello y en los m\u00fasculos entre los hombros y el cuello, pero, adem\u00e1s, una que otra punzada en los hombros. Sin embargo, a estas alturas de la traves\u00eda estoy cierto de que el entrenamiento al que nos sometimos a lo largo del a\u00f1o previo a la prueba fue suficiente y no hay duda alguna sobre la viabilidad de completar el recorrido propuesto.<\/p>\n<p>Por otra parte, est\u00e1 el componente de aventura, que es, sin duda, el principal acicate y motor filos\u00f3fico del asunto. Porque estas gestas, se\u00f1ores, y me perdonan que me tome confianza en la auto exaltaci\u00f3n del esfuerzo, requieren de un profundo componente filos\u00f3fico. Las jornadas de remo, reflexiono, tienen su parentesco con esas etapas cicl\u00edsticas que hemos hecho por las monta\u00f1as colombianas. Cuestas de casi 30 kil\u00f3metros, como la de Pescadero &#8211; Aratoca, no se hacen sin filosof\u00eda, sin amor. Puede que sea amor a la necedad, pero de que es amor es amor y en esto quiero ser irreductible. Es m\u00e1s, en realidad estas pruebas de resistencia constituyen una purificaci\u00f3n espiritual, una especie de nirvana, del cual uno retorna vanidoso s\u00ed, pero, al mismo tiempo, humilde, m\u00e1s comprensivos de que somos una integraci\u00f3n f\u00edsico-espiritual que, como tal, debe ser cultivada. Y no deja de llamar la atenci\u00f3n que todos los m\u00e9todos de b\u00fasqueda espiritual pasen por la conciencia profunda del cuerpo como templo o albergue de la otra dimensi\u00f3n. No puede ser de otra manera, porque, al fin y al cabo, solo a trav\u00e9s del cuerpo llegamos al esp\u00edritu. He dicho, y as\u00ed lo aprueba Prambarakatanga Supachi Bihari Vasjpajee en su famoso manual de superaci\u00f3n personal, editado en Colombia por este servidor.<\/p>\n<p>A unos doce kil\u00f3metros de Calamar, en cercan\u00edas de la confluencia de dos brazos del r\u00edo, empez\u00f3 a soplar en contra un viento fuerte, que levantaba la arena de un largo play\u00f3n a nuestra derecha, a unos 20 grados y, por lo tanto, el agua se pic\u00f3, con la consecuencia natural de que la velocidad disminuye y el esfuerzo es superior. Esto, cuando uno se encuentra ya en la porci\u00f3n psicol\u00f3gica del \u201cya estamos llegando\u201d es mortal, porque lo que se hab\u00eda presupuestado que fuera una hora u hora y media a los sumo, pasa a ubicarse en las 2 o 3 horas y, adem\u00e1s, si bien el final de la tarde refresca el ambiente, anuncia la oscuridad de la noche, durante la cual la navegaci\u00f3n ser\u00eda muy azarosa y nos obligar\u00eda a pernoctar en la carpa o en una casucha campesina, lo cual implica incomodidades, que no es problema mayor, pues en ultimas, es parte de la diversi\u00f3n prevista, pero, comporta, y ello es lo indeseable, p\u00e9rdida de control de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo caso, volviendo al viento y al r\u00edo, al llegar a la confluencia misma de los 2 brazos, nos topamos con un fuerte y desordenado oleaje, que si bien no generar\u00eda por si mismo riesgo de zozobrar, si pod\u00eda implicar que fuera entrando agua a la ba\u00f1era y convertir el asunto en una faena pesada, con aumento en los \u00edndices del culill\u00f3metro.<\/p>\n<p>Pasada la prueba nos dirigimos a la orilla, desaguamos los botes, recomponemos el \u00e1nimo, estiramos las piernas, y decidimos acometer el tramo final hacia Calamar. Tal como se nos hab\u00eda anunciado, pronto recibimos orden del ej\u00e9rcito de remar hacia la orilla, son verificados nuestros nombres y entre bromas sobre c\u00f3mo nos deber\u00edamos de haber portado de mal para que nos enviaran a esta pena de galeotes, somos autorizados para continuar.<\/p>\n<p>Calamar, como era de esperarse, no llega sumiso y tras cada curva se aleja, en un raro e infantil juego de \u201csi me quieres b\u00fascame con todas tus fuerzas\u201d. Pero llega y nos ofrece un sucio ribazo en el que hacemos tierra y, como no, con la ayuda de los del comit\u00e9 de recepci\u00f3n, en este caso sin borracho pero con varios en \u201ctres quince\u201d, subimos los kayaks\u00a0 y analizamos opciones. Decidimos ir a un hotel que da a la calle del r\u00edo. Entran los kayaks a un oscuro sal\u00f3n en donde nos dice don German que all\u00ed estar\u00e1n muy bien y nos conduce a los cuartos, que dan a un patio interior, parte del cual con un techo de palma y hasta hamaca. Casi pintoresco, salvo que es horrible. Nada de aire acondicionado ni televisor, afeites y melindres afeminados, impropios de un puerto de gente seria. Con un ventilador es suficiente. Pero todo tiene un l\u00edmite y cuando nos entregan las toallas Felipe exige energ\u00fameno que \u201cas\u00ed nos toque pagar 5.000 pesos m\u00e1s,\u201d es decir, llegar a la iracunda suma de 25.000 pesos por los dos, deben darnos unas toallas sin rotos y unas sabanas sin manchas, es decir, lavadas. German acepta, \u201cni mas faltaba se\u00f1ores, aqu\u00ed estamos para servirles, pero por favor perm\u00edtanme que retire este sapo de 5 kilos de la sala, no va y sea que se les meta a la habitaci\u00f3n y yo se que no a todos les gustan las mascotas, no se\u00f1or\u201d El batracio sale con sus gracioso saltos empujado por German y, ah\u00ed si, nos cambian las toallas, nos tienden sabanas limpias y \u00a1perfecto! A tomar un ba\u00f1o y salir a reconocer la plaza.<\/p>\n<p>Solo que se desgaja un aguacero b\u00edblico que r\u00e1pidamente inunda el patio interior y llena de goteras el sal\u00f3n donde est\u00e1n los kayaks, pero, por fortuna, lo que es en la habitaci\u00f3n ni una gota. Sin embargo, se va la luz y, claro, nos quedamos sin ventilador. Esperaremos, tranquilos, pues estos aguaceros fuertes tienen la ventaja de que son cortos, nos decimos.<\/p>\n<p>Y, si, a las nueve de la noche deja de llover y aunque la luz no regresa a esta parte del pueblo, salimos a dar un paseo y a buscar la comida. Por intuici\u00f3n nos establecemos en la cantina billar donde est\u00e1n los agentes del orden con sus motocicletas y nos tomamos unas cervezas con Germ\u00e1n que se nos uni\u00f3 como para respaldarnos y echarnos su cuento. Santandereano \u00e9l, familia por aqu\u00ed y por all\u00e1, todero de profesi\u00f3n, ha vivido en Cartagena y fue ayudante de remolcador, pero ahora le cuida la casa hotel a una se\u00f1ora y helo ah\u00ed en este pueblo que pertenece al r\u00edo, pero, digo yo, no solo a este, sino a todos los del mundo. All\u00ed mismo creo que Mark Twain hubiera podido encontrar a Huckleberry Finn.<\/p>\n<p align=\"center\"><b>CALAMAR \u2013 CARTAGENA<\/b><\/p>\n<p align=\"center\">(Jornada 10 Marzo 18 07)<\/p>\n<p>Calamar, quiz\u00e1 no lo he precisado, est\u00e1 en la esquina del r\u00edo Magdalena y uno de sus brazos \u201cEl Canal del Dique\u201d, que lo conecta con la bah\u00eda de Cartagena. Es una obra medio natural, medio construida por el hombre uniendo pantanos a base de dragados. Su origen viene de la \u00e9poca de la Colonia y tiene hoy d\u00eda cierta importancia para la industria y el comercio, pues constituye una buena v\u00eda para unir los puertos de Barranquilla y Cartagena sin salir al mar y permite el acceso al r\u00edo a las industrias de Cartagena. Tendr\u00e1 unos 40 o 50 metros de ancho y una longitud de 115 kil\u00f3metros, con muy poca corriente normalmente, pero menos a\u00fan en este verano fuerte en el que estamos. De su desembocadura en la bah\u00eda de Cartagena a \u00e9sta, debe haber unos 12 kil\u00f3metros. Como nuestras posibilidades m\u00e1ximas por d\u00eda, con corriente, que ahora ser\u00eda casi nula, son apenas de 90 kil\u00f3metros y, adem\u00e1s, el plazo previsto y las fuerzas est\u00e1n agotados, tomamos la decisi\u00f3n de recorrerlo en lancha hasta la desembocadura y solo hacer la parte mar\u00edtima a remo.<\/p>\n<p>Para el efecto, desde el d\u00eda anterior contratamos los servicios de Ismael Turbay, un tipo grande, de nariz \u00e1rabe y camisa abierta, descendiente sin duda de comerciantes fenicios, quien nos ofreci\u00f3 sus servicios en una embarcaci\u00f3n bastante deteriorada pero con un motor aceptable. Que no se requiere m\u00e1s para las faenas de la zona y, adem\u00e1s, tal como est\u00e1 ya lo hace principal en la ribera.<\/p>\n<p>Muy a las 7 a.m. salimos del hotel, despu\u00e9s de un desayuno en la casa de una vecina con la que Germ\u00e1n nos contact\u00f3 en la noche al regresar de comer y en la que pudimos constatar, mientras despach\u00e1bamos los huevos revueltos, el pan y el caf\u00e9, c\u00f3mo conviven en una casa deteriorada pero digna, con un precario ba\u00f1o, varias generaciones de parientes y un par de inquilinos; en la parte de atr\u00e1s algo de dep\u00f3sito de materiales y un taller de reparaci\u00f3n de bicicletas. Al pagar, Felipe descubre que el dinero est\u00e1 completo, solo que repartido en dos bolsillos, uno de los cuales no hab\u00eda vuelto a revisar desde el pueblo aquel en el que los muchachos cruzaron sonrisas. No lo fue entonces de sinverg\u00fcenzas, la risita, sino de ni\u00f1os. As\u00ed es la vida.<\/p>\n<p>Ismael y un par de muchachos del pueblo amarraron r\u00e1pidamente los kayaks a la carpa de la lancha, se puso gasolina y \u00a1palante compa! Se pasa por las poblaciones de Santa Luc\u00eda, San Crist\u00f3bal, Soplaviento, Mahates (donde mi bisabuelo, El General Segovia, se dio en la jeta con los liberales anti gobiernistas en la guerra de los Mil D\u00edas. \u00a1Gente de partidos, no blandengues opinadores civilizados como los de hoy! Ni bandoleros narcotraficantes, secuestradores\u00a0 e hideputas como las FARC. He dicho.) Gambote, y Pasacaballos.<\/p>\n<p>Hube de hacer un pedido de estaci\u00f3n para salir al monte, que el est\u00f3mago no siempre se comporta como corresponde a un noble aventurero, parada y faena que fue complementada con r\u00e1pida carrera a los arbustos cuando nos dejaron en la playa en la desembocadura. \u00a1cosas y casos de vivaqueante!<\/p>\n<p>A varios kil\u00f3metros de la desembocadura ya se siente la brisa marina y huele a mar y, claro, el \u00e1nimo responde con ansiedad, porque no es solo salir al Caribe de los piratas, sino porque el mar es el mar y, a pesar de que llegamos a una bah\u00eda, es abierta y bien barrida por los alisios.<\/p>\n<p>Al desembarcar vemos al noroeste la boca que conduce al mar abierto y la poblaci\u00f3n de Bocachica con sus fuertes de San Fernado y San Jos\u00e9; enfrente, la poblaci\u00f3n de Ca\u00f1o del Oro, antiguo lazareto, ambas en la isla de Tierrabomba que forma la bah\u00eda grande de Cartagena, dejando dos entradas, la de Bocachica, y la de Bocagrande al norte, solo navegable por peque\u00f1as embarcaciones por ser de poco fondo y estar, adem\u00e1s, bloqueada por una escollera que echaron los defensores de la plaza en los a\u00f1os buenos de las peleas con los piratas franceses e ingleses. All\u00e1, al fondo, entre la bruma, justo de donde sopla el viento, los edificios de Cartagena.<\/p>\n<p>Nos aventamos a cruzar la bah\u00eda, con olas de metro y medio, que, claro, no ser\u00e1 mucho en t\u00e9rminos absolutos, pero vistas desde un kayak, en el cual uno no levanta m\u00e1s de 60 cent\u00edmetros del agua, la cosa se ve enorme, en especial para marinos de agua dulce como nosotros. Pero a poco ya nos damos cuenta que estas embarcaciones se levantan y caen con gracilidad, sin un solo atisbo de duda y, por lo tanto, nos podemos concentrar en no perder el ritmo y gozar del poderoso paisaje y de las deliciosas y salobres salpicaduras, como verdaderos y osados marinos.<\/p>\n<p>Se nos cruza, a unos 150 metros, un majestuoso carguero, lo cual nos hace recordar que debemos pasar un importante canal de navegaci\u00f3n de embarcaciones mayores, de lo cual m\u00e1s vale salir rapidito. Nos aseguramos que no hay m\u00e1s barcos a la distancia y remar y remar rumbo norte, sube y baja con la mareta, que a medida que nos acercamos a la mitad del trayecto hasta la isla, se hace desordenada y altanera, superponiendo las peque\u00f1as olas que amasija el viento desde la bah\u00eda interior, con las olas del mar abierto, ya largas y\u00a0 apaciguadas por la escollera, pero aun as\u00ed ofreciendo un hermoso reto al estropeado cuerpo. Los navegantes locales llaman a este espacio de mar \u201cLas Cuatro Calles\u201d que corresponden a la que viene del mar abierto por Bocagrande, la de la bah\u00eda interior, defendida por los peque\u00f1os fuertes de Castillo Grande y Manzanillo (donde hoy est\u00e1 la Casa de Hu\u00e9spedes Ilustres de los presidentes de la rep\u00fablica) la que viene de Bocachica y la del Canal del Dique, por donde hoy hemos entrado.<\/p>\n<p>Y no quiero aburrirlos o sonar excesivo, pero agrego que mi madre y otras abuelas de Cartagena saben que all\u00ed hubo tiempos de tiburones y naufragios y, por tanto, Las Cuatro Calles dan t\u00edtulo y membres\u00eda, s\u00ed se\u00f1or.<\/p>\n<p>Dos buenas horas de remo vigoroso hasta una playa en el costado noreste de la isla, desde donde ya tenemos las playas de Cartagena a tiro de arcabuz, si es que esto corresponde a 3 kil\u00f3metros. Un descanso pues, y nos vamos para el \u00faltimo tramo contra viento y mareta, duros pero gozosos, \u00a1que ya llegamos, ya llegamos!<\/p>\n<p>Como \u00faltimo pasatiempo, mientras avanzamos lentamente, recuerdo toda la carga de historia que hace de Cartagena la ciudad legendaria que es. Fort\u00edn militar de primera l\u00ednea y ciudad principal del Nuevo Reino de Granada, a la par con Lima en el Per\u00fa, era sitio de llegada de esclavos y contrabando tambi\u00e9n y uno de los lugares de reagrupamiento de las flotas que ven\u00edan con los tesoros de Veracruz y Portobelo. Asolada por piratas como el bar\u00f3n de Poitins en 1697, a quien el valiente Sancho Jimeno vendi\u00f3 cara la entrada antes de ser traicionado por un virrey cobarde y venal, o como el arrogante Vernon, quien en 1741 ya tra\u00eda grabadas unas monedas celebrando la toma, las cuales el inolvidable Don Blas de Leso le oblig\u00f3 a llevarse de vuelta en la faltriquera para llenar de embustes a su majestad de Inglaterra, a quien convenci\u00f3 de que su derrota fue cosa del destino y se hizo pol\u00edtico de cierto reconocimiento.<\/p>\n<p>Se aclara, en todo caso, que Blas de Leso es nuestro h\u00e9roe como el que m\u00e1s, porque antes de la independencia esa es tambi\u00e9n nuestra historia, as\u00ed despu\u00e9s \u00a1al carajo el rey y la p\u2026que lo pari\u00f3! Y que viva nuestra sangre revuelta de cruz y espada, mestiza, mulata, samba, cuarterona, salta atr\u00e1s y tente en el aire.<\/p>\n<p>Nada mal digo, para un desembarco en playa que ya convida a ron y cumbia. A unos 100 metros de la costa el viento se apag\u00f3 por los edificios y solo nos queda ubicar el Club Uni\u00f3n, sitio de encuentro con los amigos que nos recibir\u00e1n para ir la casa de Alejandro Vargas a descansar y aumentar hasta el infinito el tama\u00f1o de las olas y la bravura de las jornadas.<\/p>\n<p>Varamos en medio de los turistas y nativos, que, como es domingo, toman todos el sol a lo caim\u00e1n. Aparece el Coyi, mi hermano, y nos damos el gran abrazo. Luego el Gonza, el Flaco Vargas, Alejo y Jorge Arturo. Voy donde el primo Jose F\u00e9lix Lequerica, a media cuadra, le hablo de dejar all\u00ed los kayaks mientras el Coyi se encarga de enviarlos a Bogot\u00e1, a lo cual, por supuesto, accede incondicional y firme, como corresponde a estas tierras donde amistad y parentela lo son todo. El asunto queda pues arreglado, la aventura termin\u00f3 y, por tanto\u2026\u00a0 me tomo <b>\u201cla mejor cerveza que he bebido en toda mi vida.\u201d<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b>F I N.<\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><b><span style=\"text-decoration: underline;\">ANEXO I<\/span><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"text-decoration: underline;\">CUESTI\u00d3N CIENTIFICA PREVIA A LA TRAVES\u00cdA<\/span><\/p>\n<p>Se dir\u00e1 que la ignorancia es atrevida y estaremos en lo cierto, pero duda es duda y hay que resolverla.<\/p>\n<p>Al principio me pareci\u00f3 elemental que para calcular la velocidad del kayak en el r\u00edo era cuesti\u00f3n de tomar la velocidad del r\u00edo y adicionar la velocidad del kayak en aguas quietas. Si uno va sobre la corriente, pues cada palada generar\u00e1 una velocidad incremental. Es como si uno va por una cinta caminadora de un aeropuerto y camina sobre ella: se avanza a la velocidad de la cinta m\u00e1s la velocidad que uno imprime sobre la cinta.<\/p>\n<p>Pero he aqu\u00ed que se me enreda la cabeza con una suerte de hip\u00f3tesis insalvable para alguien ignorante en teor\u00edas f\u00edsicas. \u00bfSe debe hacer una suma aritm\u00e9tica de la velocidad del r\u00edo con la velocidad normal en aguas quietas, o habr\u00e1 una rata de rendimiento decreciente a medida que la velocidad del r\u00edo sea mayor? Es decir, \u00bfla velocidad del r\u00edo puede absorber la potencia de cada palada? Inicialmente pens\u00e9 que si la velocidad del r\u00edo llegaba a ser igual a la velocidad que se le imprime al kayak en aguas quietas, ser\u00eda imposible lograr mayor velocidad que la del r\u00edo.<\/p>\n<p>La velocidad del kayak en aguas quietas es de m\u00e1s o menos 7 1\/2 k\/h, luego, asum\u00ed, esta ser\u00eda nuestra velocidad m\u00e1xima. Error garrafal, r\u00e1pidamente desvirtuado en la pr\u00e1ctica, pues result\u00f3 evidente que pod\u00edamos llegar a una velocidad de 10, 11 y hasta 14 k\/h<\/p>\n<p>Sin embargo, queda la pregunta: \u00bfcon independencia de la velocidad del r\u00edo, siempre debe sumarse la velocidad en aguas quietas? Todo parece indicar que s\u00ed, pero, tengo aun una duda basada en el siguiente problema: en el agua, a diferencia de lo que sucede en una banda caminadora de un aeropuerto, que es un elemento totalmente r\u00edgido, cuando uno introduce el remo en el agua se produce un efecto de frenada, salvo que uno le imprima mayor velocidad que la de la corriente \u00bfo no?<\/p>\n<p>Porque, si uno avanza a 10 k\/h e introduce el remo y lo deja quieto, frena la embarcaci\u00f3n digamos que en una escala de 1\/10. Por lo tanto, digo, si lo introduce a una velocidad de 5 k\/h habr\u00e1 un efecto de frenada menor, pero lo habr\u00e1, \u00bfo no? Entonces, el tema es si cuando la corriente es de, por ejemplo, 20 k\/h y yo introduzco el remo haciendo la fuerza con la que en aguas quietas imprimo una velocidad de 7 \u00bd k\/h, \u00bfestoy frenando o acelerando la embarcaci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u00bfO simplemente mi potencia ser\u00e1 absorbida por la velocidad de la corriente?<\/p>\n<p>Porque, para hacer avanzar el barco hacia delante, necesito encontrar una resistencia del agua cuando yo introduzco el remo y hago fuerza hacia atr\u00e1s, pero, si voy en una corriente de 20 k\/h, cuando introduzco el remo en el agua no debo encontrar resistencia hacia atr\u00e1s, porque la velocidad de la corriente har\u00e1 que el remo se vaya hacia atr\u00e1s, pero sin permitirle encontrar una resistencia, es decir, sin generar una velocidad incremental adicional a la generada por la corriente.<\/p>\n<p>O, de otra forma, dado que el agua es el elemento de apoyo que permite darle velocidad al kayak, pero, al mismo tiempo, es un elemento que genera resistencia al avance (diferente de la banda caminadora que no constituye resistencia al avance distinta a la resistencia de rozamiento que tambi\u00e9n generar\u00eda el \u201cpiso o agua quieto\u201d) debe haber un momento en que la resistencia al avance sea superior al apoyo que la misma agua ofrece al remo para generar velocidad hacia delante.<\/p>\n<p>Supongo que esto tiene alguna relaci\u00f3n con por qu\u00e9 un cuerpo con una fuente de potencia encuentra un momento en que no es capaz de acelerar m\u00e1s, lo cual debe suceder cuando la capacidad de resistencia del medio en el que se desplaza es superior a la potencia de avance \u00bfo no?<\/p>\n<p>Se podr\u00e1 quiz\u00e1 decir que cuando uno va en la corriente no hay resistencia, porque la corriente no se hace resistencia a s\u00ed misma y uno es parte de ella. Bien. Pero, el problema no es con el kayak que va en la corriente, sino con el remo, que viene de fuera de la corriente y necesita un apoyo en un agua que va m\u00e1s r\u00e1pido de la velocidad que el remo necesitar\u00eda para encontrar apoyo en esa agua.<\/p>\n<p>\u00a1Falso! Como uno va con la corriente, uno siempre encontrar\u00e1 un apoyo en el agua, porque est\u00e1 partiendo de la misma velocidad del agua, luego no hay problema. Es distinto, y aqu\u00ed est\u00e1 la trampa, si uno estuviera en la orilla y quisiera impulsarse \u201capoy\u00e1ndose\u201d contra el agua. Si el agua est\u00e1 quieta, lograr\u00eda alg\u00fan apoyo, pero, si hay corriente, ah\u00ed s\u00ed no se lograr\u00eda apoyo alguno.<\/p>\n<p>Si se va en una corriente de 100 k\/h y se mete el remo dentro del agua, el remo no se le va hacia atr\u00e1s, no, el efecto es el mismo que si la corriente fuera de 1 k\/h El remo, al entrar en el agua, tambi\u00e9n es impulsado por la corriente, sin encontrar resistencia alguna. Por eso es que cuando algo baja con la corriente, y es observado desde algo que tambi\u00e9n va impulsado por la corriente, parece que estuviera quieto; no genera estela, porque no est\u00e1 rompiendo el agua, va con ella.<\/p>\n<p>Bueno, con esto he encontrado una respuesta te\u00f3rica, a priori, lo cual me convierte en un cient\u00edfico notable y he recuperado la calma.<\/p>\n<p>Quedan dudas por ahora menores, como la de \u00bfpor qu\u00e9 un ingeniero naval me dijo hace alg\u00fan tiempo que bajando en balsa con la corriente el tim\u00f3n funciona al rev\u00e9s? Debe ser porque un cuerpo que es llevado por una corriente nunca alcanza la velocidad exacta de la misma por aquello del peso y la inercia y, por tanto, al meter la pala del tim\u00f3n a la izquierda, por ejemplo, aumenta la resistencia de ese lado y la corriente empujar\u00e1 la popa a la izquierda y el efecto es que la proa toma hacia la derecha. En cambio, cuando se avanza a mayor velocidad que el aguan, al meter la pala del tim\u00f3n hacia la izquierda la popa es empujada hacia la derecha y el efecto es que la proa toma hacia la izquierda.<\/p>\n<p>Esto \u00faltimo, debe aclararse, no interfiere con la teor\u00eda principal discutida en este anexo. A lo sumo implicar\u00eda que no se puede sumar al 100% la velocidad de la corriente a la velocidad de agua quieta, sino en, diga usted, en un 90% o cosa as\u00ed.<\/p>\n<p align=\"center\">FIN DE LA PARTE CIENT\u00cdFICA DEL PASEO<\/p>\n<div><br clear=\"all\" \/><\/p>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"file:\/\/\/D:\/IDriveSync\/Intranet\/Sites\/RamiroAraujo\/textos\/Kayak%20La%20Dorada%20Cartagena.doc#_ftnref1\">[1]<\/a> Por Internet supimos de Juan Manuel Ver\u00f3n y sus amigos, que hicieron un recorrido de 3.000 kil\u00f3metros desde Rosario hasta R\u00edo de Janeiro, bajando el Paran\u00e1, saliendo al legendario estuario del R\u00edo de la Plata y luego rumbo norte costeando hasta R\u00edo de Janeiro \u00a1para quitarse el sombrero! Ver <a href=\"http:\/\/www.rosario-rio.com\/\">www.rosario-rio.com<\/a> Pero, adem\u00e1s, nos enteramos de que en el mundo, en Espa\u00f1a, Argentina, Estados Unidos, etc, etc, las aventuras en kayaks ya est\u00e1n inventadas. Pero, todas son maravillosas y dignas de ser contadas. Incluso en Colombia el grupo \u201cTierra Nativa\u201d da cuenta de una traves\u00eda por el r\u00edo Amazonas, pero sus integrantes parecen muy cautelosos para compartir informaci\u00f3n, por lo cual no les insistimos.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>KAYAK.\u00a0 LA DORADA \u2013 CARTAGENA Marzo de 2.007 Ramiro Ara\u00fajo Segovia. Voy a contarles la aventura que nos corrimos mi amigo Felipe Sosad\u00edas y yo, navegando en kayak buena parte del r\u00edo Magdalena, desde La Dorada, departamento de Caldas, en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=15\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[21,28,41,44,25,24,26,34,39,30,31,33,42,22,23,40,36,38,43,27,35,29,37,32,7],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=15"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/15\/revisions\/24"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=15"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=15"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=15"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}