{"id":28,"date":"2014-02-19T14:11:00","date_gmt":"2014-02-19T19:11:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=28"},"modified":"2014-12-31T18:00:24","modified_gmt":"2014-12-31T23:00:24","slug":"el-mundo-de-las-pequenas-e-inutiles-aventuras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=28","title":{"rendered":"El Mundo de las Peque\u00f1as e In\u00fatiles Aventuras"},"content":{"rendered":"<p>El mundo de las peque\u00f1as e in\u00fatiles aventuras.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ramiro Ara\u00fajo Segovia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El s\u00e1bado 29 de noviembre salimos a buscar el mar en Cartagena, para, desde all\u00ed, hacer la siguiente navegaci\u00f3n en kayak: Cartagena, desde la playa detr\u00e1s del Hospital Bocagrande, tomando hacia el costado noroeste de la Isla de Tierrabomba, hasta Playa Blanca en la Isla de Bar\u00fa (22 k.); de Playa Blanca hasta las Islas del Rosario (22 k); de las Islas hasta m\u00e1s o menos el kil\u00f3metro 17 desde la punta de Bar\u00fa hacia Santa Ana, en el cual funciona el hotel Baruchica (a unos dos kil\u00f3metros por tierra de Playa Blanca)(24 K); y desde este punto a Cartagena, entrando al Canal del Dique por el Ca\u00f1o Lequerica y atravesando la Bah\u00eda desde Pasacaballos hasta el mismo lugar de salida (26 K). (Medidas aproximadas siguiendo el recorrido de la traves\u00eda. En l\u00ednea recta de Cartagena a las Islas del Rosario hay 30 kil\u00f3metros)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De Bogot\u00e1 a Cartagena:<\/p>\n<p>En la carretera, durante las muchas horas de los 1.150 kil\u00f3metros hasta Cartagena, me acord\u00e9 de un viaje anterior en el que tambi\u00e9n llev\u00e9 el kayak, pero en la camioneta Montero Mitsubishi verde, pariente por una l\u00ednea que no viene al caso, de la Honda CVR actual.<\/p>\n<p>En aquella ocasi\u00f3n viaj\u00e9 con el hermano de Alejo y su esposa. En otro veh\u00edculo la familia de Alejo y \u00e9ste. Salimos demasiado temprano, a las 4am, y la noche previa pr\u00e1cticamente no dorm\u00ed. No hab\u00eda en ese momento indicio alguno de que mi falta de sue\u00f1o hubiera afectado al veh\u00edculo, pero as\u00ed fue, tal como se demostr\u00f3 claramente en el taller con la ayuda del computador. A la altura de Puerto Serviez, despu\u00e9s de unas 6 horas de camino, el carro hizo un ruido de traqueteo del motor, empez\u00f3 a salir humo y hasta ah\u00ed lleg\u00f3. Se fundi\u00f3.<\/p>\n<p>En esas situaciones se abre el cap\u00f3, pero, dados los nulos conocimientos de mec\u00e1nica, se trata m\u00e1s de dar la noticia de la varada que otra cosa. Se hace una primera junta con los del otro carro y con mi tripulaci\u00f3n, mano a la barbilla, algunas ideas iniciales. Aparece un vendedor de paletas y, por supuesto, algo opina, pero no logra encajarnos sus helados; todav\u00eda la preocupaci\u00f3n era superior al calor. Le preguntamos si sabe de un taller y nos dice que s\u00ed, que hay una bomba de gasolina muy cerca, que ir\u00e1 a avisarles.<\/p>\n<p>Al rato llegan dos mec\u00e1nicos con la indumentaria t\u00edpica y una caja de herramientas, uno es el ex paletero. Se asoman, hacen experimentos echando agua al radiador y van afirmando cosas, que, yo dir\u00eda, corresponden a la sabidur\u00eda mec\u00e1nica colombiana, siempre dispuesta a ayudar, siempre auto capacitada y anecd\u00f3tica, porque claro, \u201ca un primo le pas\u00f3 lo mismo hace unos d\u00edas y lo sacamos del problema\u201d. Proponen bajar algunas piezas, llevarlas a arreglar y en unas horas estar\u00edamos listos. Algo nos dice que esto no es recomendable.<\/p>\n<p>Como estamos en tiempos de celular me comunico con mi concu\u00f1ado en Bogot\u00e1, y, sabio \u00e9l, me sugiere llamar al seguro de la tarjeta de cr\u00e9dito. Lo hago y quedan en darnos raz\u00f3n en una hora o cosa as\u00ed, para informarnos de la gr\u00faa y el taxi que nos recoger\u00e1 para llevarnos a un taller en las cercan\u00edas, quiz\u00e1 a Barrancabermeja.<\/p>\n<p>Ya van siendo las tres de la tarde. Calor, pero tenemos bebidas y hasta un s\u00e1nduche. Es decir, la cuesti\u00f3n es simplemente una reuni\u00f3n familiar a la orilla de la carretera y, adem\u00e1s, hay un par de asientos plegables. Llamadas van, llamadas vienen y, como somos, podr\u00eda decirse, ejecutivos, gente con iniciativa y capacidad de an\u00e1lisis, pues nos declaramos en junta directiva permanente. Es una l\u00e1stima, no dudo en considerarlo as\u00ed cada vez que me acuerdo de este suceso \u00a1no haber tenido un papel\u00f3grafo con su correspondiente estandarte! Para ir anotando opciones, ventajas, desventajas, riesgos, costos y, por supuesto, haber dise\u00f1ado una matriz y delineado una curva proactiva. Pero la educaci\u00f3n es la educaci\u00f3n y de todos modos el asunto se fue depurando a medida que entraba la tarde. Ahora, vale anotar que algo intentamos, es decir, pasamos la cerca de alambre de p\u00faas y con un machete cortamos unas ramas y construimos el equivalente de la armaz\u00f3n para el papel\u00f3grafo, pero, cuando llegamos a la parte de los listones que ir\u00edan arriba y que deber\u00edan ajustarse para sostener el papel, el asunto se convirti\u00f3 en una pesadilla, pues no hab\u00eda dise\u00f1o ni habilidades. Adem\u00e1s, no hab\u00eda papel. Alguien que hab\u00eda vivido en Estados Unidos sugiri\u00f3 que quiz\u00e1 en la poblaci\u00f3n m\u00e1s cercana nos podr\u00edan alquilar un \u201cVideo beam\u201d, que conectado al computador del hijo de Alejo, nos permitir\u00eda proyectar tomando como tel\u00f3n el lado de alguno de los veh\u00edculos. Pero bueno, las circunstancias son las circunstancias y en lo de curar con dioxogen la herida del que pas\u00f3 la cerca de p\u00faas y la discusi\u00f3n subsiguiente sobre simplificar las cosas aun sin \u201cPower Point\u201d el tema se fue diluyendo.<\/p>\n<p>Descartamos llevar el carro a Barrancabermeja y, aunque fuera necesario pagar un servicio no contemplado en la asistencia b\u00e1sica del seguro, la decisi\u00f3n fue que la gr\u00faa y el taxi nos llevar\u00edan a Cartagena, en donde mi hermano ya hab\u00eda ubicado un magn\u00edfico taller, el de Sarmiento, en el cual reparaban sus autom\u00f3viles los ejecutivos de la empresa. El taller nos abrir\u00eda las puertas a cualquier hora que lleg\u00e1ramos.<\/p>\n<p>La compa\u00f1\u00eda de seguros comenz\u00f3 a reportarnos por tel\u00e9fono que la gr\u00faa y el taxi hab\u00edan salido de Puerto Boyac\u00e1, que ya estaban llegando\u2026y llegaron. A eso de las 5:45pm encaramaron la camioneta en la gr\u00faa, fuimos a la bomba de gasolina, tanqueamos, ba\u00f1o, comimos alguna cosa y salimos. Debe anotase que el conjunto gr\u00faa, camioneta y kayak se ve\u00eda magn\u00edfico. En cambio los del taxi pas\u00e1bamos desapercibidos.<\/p>\n<p>Como ten\u00eda que ser, lleg\u00f3 la noche y aunque les sugerimos a los del taxi y la gr\u00faa que la pas\u00e1ramos en un hotel y continu\u00e1ramos al d\u00eda siguiente, la respuesta fue tajante en el sentido de que ellos deb\u00edan cumplir la misi\u00f3n sin descansar, para lo cual estaban perfectamente entrenados. \u00a1Oh noche sublime y colombiana! En dos ocasiones, ya al amanecer, el conductor del taxi estuvo a punto de irse a una cuneta pero logramos moverle el tim\u00f3n y despertarlo. Un tinto aqu\u00ed, otro m\u00e1s all\u00e1, una bebida en un pueblo, etc. Estos tipos resultaron conocidos de \u201cEl Mostro\u201d, quien con su compa\u00f1ero nos hab\u00eda llevado alguna vez en lancha a un grupo de Puerto Boyac\u00e1 a Cartagena.<\/p>\n<p>Llegamos a los 10am del d\u00eda siguiente a la casa de playa del amigo Alejo, a 40 kil\u00f3metros de Cartagena. Los del taxi y la gr\u00faa estiraron las piernas y el de la gr\u00faa fue directo a conocer el mar (\u00a1!). Mucha gente de los pueblos del interior no lo conoce aunque vivan a la orilla del gran rio y se ganen la vida como navegantes. Bajamos el kayak y quedaron en dejar la camioneta en el taller indicado, al cual yo ir\u00eda el lunes para establecer las reparaciones a realizarse.<\/p>\n<p>Todo bien. En la tarde Alejandro me llev\u00f3 a mi sitio en Cartagena y me encontr\u00e9 con la familia que hab\u00eda viajado en avi\u00f3n. La reparaci\u00f3n tom\u00f3 una semana m\u00e1s de lo acordado, pero las vacaciones fueron efectivas. Sin embargo, al regreso a Bogot\u00e1 me volv\u00ed a varar llegando a San Alberto, pero por otra cosa. Un lugare\u00f1o me remolc\u00f3 hasta un taller y al cabo de un par de horas continu\u00e9 mi camino. As\u00ed es la vida en estos viajes al o desde el mar.<\/p>\n<p>Pero bueno, en esta segunda ocasi\u00f3n todo march\u00f3 a la perfecci\u00f3n. Primero, no se madrug\u00f3 con tanto \u00e9nfasis. Realmente no tiene sentido dormir poco cuando se va a viajar por tierra: a las 7am es suficiente. Se desayuna en el restaurante Juanito, despu\u00e9s de Villeta, al inicio del ascenso al Alto del Trigo y m\u00e1s adelante se almuerza\u2026 o no se almuerza y se llega aun de d\u00eda a Aguachica. Al d\u00eda siguiente se llega tambi\u00e9n con luz natural a Cartagena.<\/p>\n<p>En Puerto Salgar un soldado de la patria nos ordena detener el carro, pero no es para solicitar papeles o hacer requisa, sino para contarnos que \u201cestas ni\u00f1as est\u00e1n vendiendo un bono que jugar\u00e1 con la loter\u00eda de Cundinamarca, todos los meses durante todo el pr\u00f3ximo a\u00f1o y solo vale cuarenta mil pesos. Los ingresos se destinar\u00e1n a los soldados heridos en combate\u201d Bueno, entre ej\u00e9rcito y heridos, \u00a1quien se va a negar!<\/p>\n<p>Pero al regreso nos volver\u00edan a parar para lo mismo y cuando explicamos que ya hab\u00edamos comprado el bono nos dicen que este es distinto y que, de todos modos, no es obligatorio; pero lo espet\u00f3 con cierto tono. No se compr\u00f3 el tal bono, pero el asunto fue levemente tenso. La pregunta es si una persona investida de autoridad, y armada, puede sugerir, o si la sugerencia es el tr\u00e1mite para que se obedezca sin ejercicio de la fuerza f\u00edsica.<\/p>\n<p>Hay cosas importantes en la cultura. Por ejemplo, en alguno de los pueblos de La Costa se acercan al carro dos muchachos y uno de ellos nos dice algo sobre los kayaks que van sobre el techo y el otro con gran repentismo interviene y dice clara y sonoramente, a manera de respuesta: \u201c\u00bfoye y t\u00fa por qu\u00e9 mej\u00f3 no le pides a este man la mond\u00e1 y se la mamas?\u201d y entonces un tercero que alcanz\u00f3 a escuchar interviene: \u201c\u00a1No joda y este man la debe tener grand\u00edsima ah!\u201d. A lo que finalmente uno de los otros grita con agudeza ya retir\u00e1ndose pero pendiente con la mirada, como reclamando una celebraci\u00f3n o su astuta ocurrencia: \u201c\u00bfpero funciona\u201d? Opto por acelerar \u00a1No jodaa!<\/p>\n<p>Navegaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Etapa uno<\/p>\n<p>Llevamos los kayaks a la playa escogida. All\u00ed nos esperaba el equipo de apoyo. Es muy temprano aunque ya amaneci\u00f3. El cielo es propicio para el deporte y la aventura, es decir, no demasiado abierto. Hay humedad y algo de bruma en el ambiente. Como estamos en la bah\u00eda, pr\u00f3ximos s\u00ed a la salida a mar abierto, pero todav\u00eda bien resguardados del oleaje mayor, la superficie casi no oscila y apenas si en el beso final se hace una peque\u00f1\u00edsima rompiente. De cent\u00edmetros.<\/p>\n<p>Nos metemos en la ba\u00f1era, ajustamos el fald\u00f3n, tomamos el remo, lo apoyamos un poco en la arena y con dos movimientos de cadera entramos al mar. Un par de paladas, bajamos el tim\u00f3n, una mirada alrededor, m\u00e1s a la manera de un tic como el de los bateadores de grandes ligas, que desajustan y ajustan sus guantes una o dos veces antes de acomodarse para conectar un balazo a m\u00e1s de cien kil\u00f3metros por hora.<\/p>\n<p>Se hunde el remo una vez, dos, tres\u2026estamos navegando hacia la punta nor- occidental de la Isla de Tierrabomba, donde est\u00e1 asentada la peque\u00f1a poblaci\u00f3n del mismo nombre. En el extremo sur occidental est\u00e1 el pueblo de Bocachica, nuestra primera referencia una vez estemos costeando ya en mar abierto.<\/p>\n<p>Son tres kil\u00f3metros de Castillo Grande a la isla. Poco a poco lo proyectado se va haciendo realidad de una forma totalmente des-solemnizada. Siempre pasa de esta forma. Uno dice: \u201cle voy a dar la vuelta al mundo\u201d a remo, o a vela, o a pie, y cuando das el primer paso es id\u00e9ntico al paso que das para ir de la cama al ba\u00f1o y, por lo tanto, uno se pregunta: \u201c\u00bfya le estoy dando la vuelta al mundo? \u00a1Incre\u00edble! Porque estoy en el mismo sitio al que llego cuando echo \u201cuna nadadita\u201d, o cuando me acomodo en un neum\u00e1tico para tomar el sol flotando en un d\u00eda de vacaciones con los ni\u00f1os.\u201d<\/p>\n<p>Contin\u00fao avanzando y ahora estoy m\u00e1s alejado, ya no dentro de los par\u00e1metros de un turista tomando el sol, pero solo algo m\u00e1s. Es como salir de viaje hacia el Lejano Oriente, 20 horas de vuelo en avi\u00f3n, atravesando un oc\u00e9ano, embarcarse, dejar el aeropuerto, y darse cuenta de que ya est\u00e1s volando hacia la China, pero todav\u00eda sobre el patio de tu casa.<\/p>\n<p>La etapa siguiente es sentirse lej\u00edsimos de la playa de partida pero sin distinguir a\u00fan con claridad las casas de Tierrabomba. Percibes que ya est\u00e1s dentro del silencio del viaje y que est\u00e1s solo. Como el escalador cuando ha superado los 30 metros y todo empieza a depender de \u00e9l, del entrenamiento, de las habilidades desarrolladas a base de repeticiones y de aquellas que se practicaron \u201cpor si acaso\u201d; solo que ahora las posibilidades son reales, aunque mejor no pensar en ello. Est\u00e1s entrenado para que esas cosas no sucedan \u00bfte has puesto a pensar que los cientos de ejercicios de salvamento que se pueden haber hecho en un trasatl\u00e1ntico solo se pondr\u00e1n a prueba una vez en la vida (o en la muerte) y que las circunstancias nunca ser\u00e1n id\u00e9nticas a las asumidas en el entrenamiento?<\/p>\n<p>Poco a poco el oc\u00e9ano respira bajo la embarcaci\u00f3n y luego cambia para dar paso a unas olas relativamente empinadas, suaves, m\u00e1s r\u00e1pidas que las peque\u00f1itas de nuestra Represa del Tomin\u00e9. Nos levantan e impulsan hacia adelante. Debemos ser cuidadosos para que la proa no se vaya a clavar contra el agua.<\/p>\n<p>Peces peque\u00f1itos saltan, de seguro huyendo de su depredador, algunos, porque no faltar\u00e1 los que lo hacen por seguir al grupo, por diversi\u00f3n, o para rascarse. Por los lados Bocachica hemos visto delfines en otras ocasiones. Pero todav\u00eda falta trecho. El pensamiento de quien rema o trota no es lineal.<\/p>\n<p>Murakami dice que los pensamientos o ideas que penetran en el esp\u00edritu mientras se corre (que es igual con el remo, digo yo) son meros accesorios del vac\u00edo. \u201cNo son contenidos, son pensamientos generados en torno al eje de la vacuidad.\u201d<\/p>\n<p>\u201cLos pensamientos que acuden a mi mente cuando corro se parecen a las nubes del cielo. Nubes de diversas formas y tama\u00f1os. Nubes que vienen y se van. Pero el cielo siempre es el cielo. Las nubes son s\u00f3lo meras invitadas. Algo que pasa de largo y se dispersa. Y solo queda el cielo. El cielo es algo que, al tiempo que existe, no existe. Algo material y, a la vez, inmaterial. Y a nosotros no nos queda sino aceptar la existencia de ese inmenso recipiente tal cual es e intentar ir asimil\u00e1ndola.\u201d<\/p>\n<p>Esto es perfecto para la navegaci\u00f3n a remo. De hecho a veces trato de contar paladas pero me es muy dif\u00edcil llegar a cien sin que antes no se me haya atravesado algo, nimio, o importante, pl\u00e1cido o no tanto. Son las nubes que pasan.<\/p>\n<p>El acto de navegar es la meditaci\u00f3n, es el yo que va despertando de cuando en cuando. Es como si el movimiento se hiciera quietud, pero con la diferencia de que hay, al menos, una l\u00ednea en el horizonte. En la quietud total no existe la l\u00ednea del horizonte como referencia. \u00bfEs por eso tan dif\u00edcil? Creo que en esto radica el atractivo del cine, de las pel\u00edculas. No tienes que lidiar con las nubes, no hay pensamientos, solamente te ocupas de recibir el relato.<\/p>\n<p>La hilander\u00eda, el tejido, esas cosas, est\u00e1n emparentadas con la navegaci\u00f3n. Primero, porque Hermes dios griego del comercio, le dijo a Poseid\u00f3n, dios del mar, que Kom\u00e9 rey kukrometerfo de los tejidos, era hijo de Pane, madre total de la tersura y el movimiento. Todos saben de la tersura del plano acu\u00e1tico y del movimiento de las telas. Segundo, porque la puntada y la palada del remador son lo mismo. No son equivalentes sino expresiones de la misma deidad. F\u00edsicamente solo es cuesti\u00f3n de cambiar dedos por brazos y, en cuanto a la esencia, sobra toda demostraci\u00f3n. Baste resaltar que nadie se atreve a definir una tela como una sucesi\u00f3n de vac\u00edos unidos por golpes de nudo y tampoco se puede afirmar que el viaje en kayak es la uni\u00f3n de impulsos que atan detenciones potenciales.<\/p>\n<p>En la pir\u00e1mide de Chichen Itz\u00e1, en M\u00e9xico, pude alguna vez percibir un fen\u00f3meno \u00fanico que me parece tambi\u00e9n bastante relacionado con lo de remar. Resulta que en el costado sur de la pir\u00e1mide el eco de un aplauso, y no de otro tipo de ruido, no consiste en otro aplauso, sino que es el graznido de un pato. Es decir, es como si uno gritara \u201c\u00a1hola!\u201d y el eco respondiera no \u00a1\u201dhola\u201d!, sino \u201c\u00bfc\u00f3mo est\u00e1s t\u00fa?\u201d. La explicaci\u00f3n es que el ruido del aplauso emitido no se estrella contra una pared lisa, sino contra escalones, cada uno de los cuales est\u00e1 un poco m\u00e1s atr\u00e1s del otro y, por lo tanto, la respuesta es dada por cada uno de ellos en un momento diferente cre\u00e1ndose un peque\u00f1\u00edsimo silencio entre una y otra respuesta; como el o\u00eddo humano no alcanza a captar el silencio entre cada una de las respuestas lo que nos llega al cerebro es algo as\u00ed como el graznido de un pato y no un aplauso. \u00bfPor qu\u00e9 no hay eco en los otros costados de la pir\u00e1mide? Configuraciones ac\u00fasticas. Alguna relaci\u00f3n con el asunto tiene la forma del templo superior de la pir\u00e1mide en cada uno de los lados. \u00bfSab\u00eda usted que el graznido de un pato no produce eco? Yo tampoco.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n forma parte de la experiencia de navegar a remo, el hecho de que un relato que podr\u00eda ser ameno, entretenido, se convierta en esta suerte de disquisici\u00f3n filos\u00f3fica, cuasi erudita, propia de quisquillosos, insolventes y engre\u00eddos \u201cjuristas\u201d que, claro, con tal de discutir, no pueden aceptar como todo el mundo que el agua es el agua, sino que dale con su importancia y que si moja o no y patat\u00edn y patat\u00e1n.<\/p>\n<p>Aunque se navegue viendo la costa, \u00e9sta no es la misma que cuando est\u00e1s parado sobre ella. Porque ahora est\u00e1 lejos, es solo algo que se desplaza despacio, imperceptiblemente, no es tierra firme, es algo que pertenece al mar en el que subes y bajas. Es \u201cla costa\u201d, no tierra firme. \u00c9sta es distinta y contiene caminos, \u00e1rboles, fauna, minas, tesoros, ciudades, pobladores. Quienes verdaderamente comprendieron esto, nos cuenta Ospina en \u201cUrs\u00faa\u201d, fueron los conquistadores. Para ellos, mientras navegaban, cuando estaban llegando despu\u00e9s de cientos de d\u00edas en la soledad del mar, la costa era la referencia, la salvaci\u00f3n, el fin de la etapa. Pero, por otra parte, en cuanto tierra firme, era apenas el inicio de una nueva vida en un entorno que cada vez los alejar\u00eda m\u00e1s del mar por donde hab\u00edan llegado. Esos viajeros ten\u00eda posibilidades f\u00edsicas de volver, pero todos sab\u00edan que era un viaje sin retorno. Como la gente que desde ya se est\u00e1 reclutando para irse a la estaci\u00f3n espacial de Marte, de la que no podr\u00e1n regresar jam\u00e1s; quiz\u00e1 alguno, pero el destino escogido es el del no retorno.<\/p>\n<p>Nosotros no pertenecemos a esa categor\u00eda, somos simples mortales, necios deportistas, liliputienses de la aventura. Sin embargo, he aqu\u00ed que m\u00e1s o menos logramos comprender. La Isla de Tierrabomba nos ofrece unas tres o cuatro puntas de referencia y a la hora y cuarenta y cinco minutos de navegaci\u00f3n estamos cruzando el canal de acceso de los grandes barcos a la Bah\u00eda de Cartagena.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed, desde Bocachica, una opci\u00f3n es ir muy cerca de la costa hasta que el mar se hace cristalino y enfilarnos hasta una peque\u00f1a ensenada y descansar a la entrada de la misma en una playa m\u00ednima, para luego bordear unos tres kil\u00f3metros hasta Punta Gigante, voltear y entrar a la Bah\u00eda y cruzar hacia Playa Blanca. En esta ocasi\u00f3n navegamos directo a Punta Gigante, paso de Moja Culo, lo cual nos ahorr\u00f3 mucho tiempo y descansamos al dar la vuelta, muy cerca del hotel Decamer\u00f3n, para luego irnos hacia la entrada a Puerto Na\u00edto, pero sin entrar, y buscar una caba\u00f1a un poco alejada del centro del turismo de Playa Blanca.<\/p>\n<p>Cuando se completan las 4 horas de remo no hay demasiado \u00e1nimo para exploraciones, as\u00ed que atendemos la primera recomendaci\u00f3n y somos recibidos por un gringo casado con colombiana, sus hijos y sus perros. Bueno, casado solo con la colombiana, los hijos son los hijos y los perros\u2026ladran, claro. Tienen un lugarcillo agradable, r\u00fastico, casi primitivo. Exquisito para un descanso.<\/p>\n<p>Pero ha de tenerse en cuenta que por po\u00e9tico que algo se perciba, no es lo mismo percibirlo que vivirlo. Un cambuche tiene su olor, sus suciedades, su escalera que maltrata los pies, poca luz, arena, humedad, poco espacio, mosquitos y ruido del maldito televisor del hijo del gringo que mirar\u00e1 programas hasta el amanecer. En fin, igual que la poes\u00eda misma, la cual no deja de ser poes\u00eda por toda la transpiraci\u00f3n dejada en ella por quien la hizo. O d\u00edgame alguno si La Patria, tan cantada, tan ense\u00f1ada a los ni\u00f1os, tan amada, tan jolgorosa en las justas deportivas \u00a1tan orgullosos que nos sentimos de ella! no est\u00e1 compuesta de un manojo de mentiras estiradas sobre unos sucesos violentos, poco claros, manoseados por los pol\u00edticos y los generales, adosada de mocos y caca, de traiciones y esperpentos. Pero \u00a1oh gloria inmarcesible! Todo cabe en la bandera y lleva el sello del escudo y flamea con el aliento sublime desde el pecho de sus hijos, como si fuera un bello y fresco siroco o los dulces alicios, jugos tropicales para el comercio o diversi\u00f3n de los lectores de arrebol. \u00a1Basta! Punto. Por ahora.<\/p>\n<p>As\u00ed que nos instalamos, lo cual consiste en subir al cambuche la bolsa con las pertenencias m\u00ednimas, enterarnos del ba\u00f1o (un inodoro y un lavamanos rodeado de unas tablas amarillentas de m y algo de techo) y sentarnos luego bajo un parador de palma en unas tumbonas a contemplar\u2026<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1 listo el pargo se come pargo y despu\u00e9s se sigue contemplando. Uno o dos rones. Para seguir contemplando. Una excursi\u00f3n hasta la entrada de la ensenada Puerto Naito, descalzos, para torturarnos y pasando por una porci\u00f3n de playa sobre la que el hotel Decamer\u00f3n ejerce una intimidaci\u00f3n blanda. Como todas las playas en Colombia son de uso p\u00fablico, a algunos hoteles se les tolera que ejerzan una especie de ocupaci\u00f3n permanente, con guardias, sillas, etc., lo cual en la pr\u00e1ctica hace que quien no sea hu\u00e9sped del hotel se siente realmente inc\u00f3modo si las utiliza. \u00bfY qu\u00e9? No, nada, se trata de comentarios de un kayakista jur\u00eddico. Porque as\u00ed como la tela est\u00e1 hecha de puntadas, y el viaje de paladas, la ley est\u00e1 hecha de frases y, por lo tanto, el idioma y el viaje a remo tambi\u00e9n son la misma cosa. \u00bfIncre\u00edble, no?<\/p>\n<p>A las 5pm, en alg\u00fan restaurante del lugar hay Happy Hour; m\u00e1s que restaurante es un bar r\u00fastico sobre la playa, con unas 5 mesas sobre la arena, algunas con su paraguas de palma. Terminado el Happy Hour pasamos al restaurante \u201cLa Espa\u00f1ola\u201d, cuya propietaria es \u201cla espa\u00f1ola\u201d, claro. Se cas\u00f3 con colombiano y ahora ayuda a la crianza de los nietos. Tiene unas caba\u00f1itas que parecen mejores que las que escogimos, pero nada como para hacer un cambio. Espagueti con at\u00fan. \u00a1Perfecto! Y a dormir, porque la jornada de ma\u00f1ana es algo m\u00e1s larga. Avanzaremos hasta la punta de Bar\u00fa y de all\u00ed cruzaremos a las Islas del Rosario previo un reconocimiento de la ensenada de Chol\u00f3n y de un hotelito llamado Sport Bar\u00fa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Etapa dos.<\/p>\n<p>Ni Tierrabomba, ni Bar\u00fa, ni las Islas del Rosario, alcanzan a aparecer en un mapa de Am\u00e9rica del Sur y apenas si aparecen en un mapa de Colombia de 80 x 80 cent\u00edmetros. Por lo tanto, nuestra aventura es bastante reducida en cuanto al \u00e1mbito geogr\u00e1fico. De todos modos somos pocos los que la hacemos en kayak o en m\u00ednimas embarcaciones de vela. Nadie nadando.<\/p>\n<p>En el hotel de Chol\u00f3n nos reciben, nos dan caf\u00e9 tinto, y nos muestran el lugar. Bueno, puede ser una opci\u00f3n para pasar la noche en un pr\u00f3ximo paseo. De ah\u00ed rumbo oeste directo a Isla Grande. Este tramo es m\u00e1s o menos peliagudo porque implica una traves\u00eda sin costa a los lados y puede haber oleaje cruzado. Pero en esta ocasi\u00f3n el asunto es moderado. Al llegar a Isla Grande primero nos asomamos al hotel Cocoliso y luego pasamos por el extremo oeste, por Ca\u00f1o Rat\u00f3n, e ingresamos a la Bah\u00eda de las Mantas, una ensenada de aguas claras en la que hay algunas casas y, al fondo, el hotel Caliente Tours, en el cual decidimos quedarnos a pasar la noche. Fue aqu\u00ed donde Pete Manjarr\u00e9s, sonero Guatemalteco, muri\u00f3 enhebrado exacto en el coraz\u00f3n por la espina de una manta raya a la que le estaba faltando al respeto. Igual que le ocurri\u00f3 al cazador de cocodrilos.<\/p>\n<p>Nos acomodan bien en una verdadera caba\u00f1a con un balc\u00f3n, con una mesa, en la cual puedo contestar algunos correos y hasta redactar un concepto, utilizando el computador con internet a trav\u00e9s del celular de Felipe, aparatico que, dicho sea de paso, ha resultado extraordinario, con sus mapas y GPS.<\/p>\n<p>Lo que me trae al tema de los mapas. Hace algunos a\u00f1os, hasta los 90s, m\u00e1s o menos, cuando se viajaba, uno llevaba un mapa en papel, dificil\u00edsimo de volver a guardar de la forma original. Pero era fant\u00e1stico andar por ah\u00ed ubic\u00e1ndose en el mapa, lo cual implicaba entrar a un caf\u00e9 y desplegarlo en la mesa y con un esfero empezar a marcar la ruta, etc. Luego el asunto se daba vuelta en la cabeza y a volver a comenzar. Pero era la \u00fanica manera. Hoy con los GPS la ubicaci\u00f3n se ha facilitado cantidades. Es una de esas cosas que se consideraban \u201cque tal que hubiera un aparato que\u2026\u201d. Por supuesto que el celular es otra de esas cosas extraordinarias, pero ya nos acostumbramos y cada vez le reclamamos m\u00e1s y m\u00e1s accesorios. Las oficinas de correo en las que se enviaban telegramas o se ped\u00edan llamadas, y los mapas en papel, van quedado en el ba\u00fal de los recuerdos. \u00bfSe acuerdan lo dif\u00edcil que era sacar el mapa en el kayak con el bamboleo de las olas, desplegarlo sosteniendo el remo con la barbilla, sin que se mojara y hacer anotaciones con un l\u00e1piz?<\/p>\n<p>Mientras transcurre la tarde se contempla, se bebe alg\u00fan ron, y cuando llega la hora de comer la cazuela, se la come. No es m\u00e1s lo que se puede hacer en estas giras deportivas. Las manos van llen\u00e1ndose de ampollas y debe utilizarse esparadrapo. El problema es que al quitarlo sale con algo de piel.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Etapa tres.<\/p>\n<p>A las 7am en punto ya estamos remando, despu\u00e9s de un excelente desayuno con arepa de huevo y caf\u00e9 con leche. Surge una discusi\u00f3n interesant\u00edsima sobre si deber\u00edamos dar la vuelta a la isla arrancando hacia el oeste o hacia el este. Para mi deb\u00eda ser hacia el oeste y girar rumbo sur, sur este, para encontrar la punta de Bar\u00fa. Me parec\u00eda que est\u00e1bamos muy cerca del extremo oeste, pero no contaba con que la isla es m\u00e1s ancha en esa parte y, adem\u00e1s, su posici\u00f3n, respecto de Bar\u00fa, hace que este extremo est\u00e9 m\u00e1s lejos de Bar\u00fa que el otro, el cual finalmente tomamos. Verificado despu\u00e9s en el mapa result\u00f3 que de la forma en que lo hicimos fue 200 metros m\u00e1s corto. \u00a1Magn\u00edfico! No es f\u00e1cil medir distancias a ojo en el mar, porque desde lejos uno no tiene una apreciaci\u00f3n adecuada de si la isla o costa de destino est\u00e1 inclinada o no respecto de la l\u00ednea de la cual uno sale. Y est\u00e1 la deriva de la embarcaci\u00f3n y todas esas cosas, que hacen creer que se est\u00e1 viajando en l\u00ednea recta cuando en realidad lo termina haciendo en semic\u00edrculo.<\/p>\n<p>Una maniobra aparentemente elemental en el kayak, como es la de llegar a una playa con rompientes, as\u00ed sean peque\u00f1itas, en muchas ocasiones termina con un vuelco poco elegante. Nunca la he realizado en una playa con rompientes grandes. A lo mejor es conveniente bajarse antes y llegar con el kayak a la sirga.<\/p>\n<p>Cruzamos. Bah\u00eda Barbacoa, siempre resguardada de los vientos del norte, prevalentes, y, a partir de diciembre, y hasta abril o mayo, bastante fuertes. Son los Alicios o Trade Winds. Debemos remar unos 17 kil\u00f3metros m\u00e1s y encontrar el hotel Baruchica. En alg\u00fan momento nos abrimos demasiado de la costa y tuvimos que hacer un esfuerzo por recuperar un rumbo adecuado. Nos acercamos a un complejo de construcciones, que desde lejos parec\u00eda un hotel, pero result\u00f3 ser un laboratorio de investigaciones marinas m\u00e1s o menos abandonado. \u00bfM\u00e1s o menos? Dir\u00eda un extranjero, \u201c\u00bfEst\u00e1 o no est\u00e1 abandonado?\u201d M\u00e1s o menos, contesto, aqu\u00ed no somos tan claros; nunca actuamos de manera radical, sino ah\u00ed, aqu\u00ed nadie tiene raz\u00f3n, sino que depende, la gente manda, pero no totalmente, hacemos las cosas a nuestra manera, vamos por etapas, en todo. Democracia, pero no total, castigos fuertes, pero no efectivos, jodidos, pero felices, as\u00ed.\u201d<\/p>\n<p>As\u00ed que reanudamos la b\u00fasqueda con la ayuda del GPS, el cual indicaba que est\u00e1bamos bastante cerca. Al sobrepasar el \u00faltimo cabo nos orillamos bastante y le preguntamos a un lanchero por el hotel y nos dijo: \u201cm\u00e1s all\u00e1 de la caba\u00f1a aquella\u201d. Pero pasamos la caba\u00f1a, en la que hab\u00eda un letrero de \u201cPerros bravos\u201d y del hotel nada. Paramos nuevamente a consultar el GPS y nos indic\u00f3 que est\u00e1bamos a unos 200 metros pero que ya nos hab\u00edamos pasado. As\u00ed las cosas, decidimos hacer tierra y salir a la carretera que pasaba muy cerca y caminar los 200 metros. Un mototaxista nos dijo que en la siguiente curva. Pero nada. El GPS nos inform\u00f3 que nos hab\u00edamos pasado otra vez. Es decir, el hotel fantasma. Utilizamos silbidos en el \u00fanico port\u00f3n que se ve\u00eda, pero nadie contest\u00f3. Maluco el bejuco. \u00bfQu\u00e9 hacer?<\/p>\n<p>Finalmente alguien sali\u00f3 desde la casita del fondo y nos indic\u00f3 que era all\u00ed. \u00a1Bravo!<\/p>\n<p>Es un establecimiento ecol\u00f3gico. No venden bebidas artificiales y su due\u00f1a, amable, nos acoge y nos atiende, pero, desafortunadamente no tiene habitaciones disponibles. Nos ofrece cuidar los kayaks y nos recomienda con un taxista que nos llevar\u00e1 nuevamente a los cambuches de Playa Blanca. Y nos cobra dur\u00edsimo. \u00bfC\u00f3mo habr\u00eda sido sin la recomendaci\u00f3n? Aqu\u00ed al turista se le saca todo lo que se le pueda sacar, sin remilgos, que ya se ver\u00e1 si vuelve o no vuelve \u00a1Qu\u00e9 carajo! Y muchos de los turistas tampoco largan mucho dinero que digamos, pues vienen a mendigar comida y fumar mariguana. \u00a1En fin!<\/p>\n<p>La playa es blanca y el turismo es de cualquier color. A las se\u00f1oras las bajan cargadas de las lanchas o el lanchero les hace escalera con su pierna derecha. Una vez abajo cada cual se divierte con sus fotos y sus gritos y su ba\u00f1o de mar. Es bonito. Parece que el gobierno quiere hacer una infraestructura tur\u00edstica para organizar el caos pero, como es natural, los actuales ocupantes no est\u00e1n dispuestos a ceder sin dar la pelea. Deber\u00eda ser algo que los incluya. Ser\u00eda bueno algo menos salvaje, m\u00e1s higi\u00e9nico. Es decir, r\u00fastico y natural, pero no tan cercano a la no participaci\u00f3n humana.<\/p>\n<p>Debo contarles que mi primo est\u00e1 vendiendo unas plantas purificadoras de agua, salada o no, que podr\u00edan ser la soluci\u00f3n en sitios como \u00e9ste. La noche antes de la salida mi hermano nos cont\u00f3 que es pr\u00e1cticamente socio del proyecto del primo, quien a su vez est\u00e1 asociado con un empresario de Barranquilla y entre ambos tienen contactos y toda una estrategia de ventas. Cinco millones de d\u00f3lares por planta, lo cual arroja unas comisiones como para cambiar de vida.<\/p>\n<p>Pues resulta que conversando con el due\u00f1o del cambuche en el que nos decidimos quedar en esta ocasi\u00f3n vino a colaci\u00f3n el asunto de las m\u00e1quinas y nos dijo que uno de los que iba a visitarlo esa tarde, por lo del cumplea\u00f1os de su hijita, era miembro de concejo municipal o algo similar en el corregimiento y que por tanto deber\u00edamos hablar con \u00e9l, lo cual hicimos. Inmediatamente llamamos por celular a mi hermano y \u00e9l se comunic\u00f3 con el primo y \u00e9ste con el socio de Barranquilla, el ingeniero, y al momento ya ten\u00edamos una cita en Cartagena para una reuni\u00f3n de car\u00e1cter t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n escogimos este alojamiento cuyos cambuches est\u00e1n precisamente encima del bar, en el que hay un equipo de sonido? Creo que le cre\u00edmos a la t\u00eda del se\u00f1or, una que prepara buenos pescados fritos, cuando nos dijo que el equipo se apaga a las 6pm. Lo que no manifest\u00f3 con claridad es que el sobrino nos iba a pedir una extensi\u00f3n de la hora, por lo del cumplea\u00f1os de la hija, solo hasta que lo consider\u00e1ramos razonable pero que de todos modos despu\u00e9s de las 6 \u00e9l le bajaba el volumen. Pero dar la \u201corden\u201d de apagar el pic\u00f3 a las 8pm, cuando los 10 contertulios del hombre est\u00e1n en lo mejor de las an\u00e9cdotas no es del todo f\u00e1cil. Solo hasta las 12am tuve la carga suficiente de decisi\u00f3n de exigir el fin de la fiesta y \u00a1oh sorpresa! Se acab\u00f3 de inmediato sin reproche alguno.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente el due\u00f1o del cambuche no se levant\u00f3 porque estaba enguayabado y los personajes interesados en las m\u00e1quinas nunca llamaron. \u00a0Le comunicamos a mi hermano de cancelar la reuni\u00f3n, pero el ingeniero de Barranquilla mand\u00f3 decir que \u00e9l viajaba de todos modos para explicarnos el asunto a nosotros. Muy bien.<\/p>\n<p>Etapa cuatro.<\/p>\n<p>Llegamos bien temprano al hotel Baruchica donde nos recibi\u00f3 la due\u00f1a con jugo y desayuno ecol\u00f3gico, pero Felipe no pudo con nada porque el est\u00f3mago le estaba jugando una mala pasada desde la madrugada. Ya en el mar al poco tiempo lo atac\u00f3 el v\u00f3mito, la debilidad fue manifiesta, y hubo de retirarse a la embarcaci\u00f3n de apoyo. Hice el resto de la jornada en representaci\u00f3n del equipo.<\/p>\n<p>Ca\u00f1o Lequerica contra la corriente. Bordeado de bella y exuberante selva siempre constituye un pasaje inolvidable. Al salir al Canal del Dique se siente el gran rio y la corriente a favor anima. Pero ya es una v\u00eda habitada, con embarcaciones en las orillas y proyectos industriales. Nos cruzamos con un remolcador enorme con cuyo capit\u00e1n intercambio gestos de saludo. A trav\u00e9s de ellos nos hicimos colegas, gente de mar, aventureros. As\u00ed son las cosas aunque usted no lo crea, as\u00ed son.<\/p>\n<p>Al final del Canal empiezo a buscar un sitio donde estirar las piernas para entrarle con fuerza al \u00faltimo tramo de 12 kil\u00f3metros hasta Castillogrande, pero el sitio previsto no est\u00e1 disponible por cosas de la marea o qu\u00e9 se yo y, al llegar a la Bah\u00eda imagino erradamente que a mano izquierda deber\u00eda haber alguna playita, pero no, este lugar es un fangal inmundo en el que es imposible hacer pie, de manera que debo retomar el rumbo, hacer un corto transbordo a la lancha, desde la cual, me informan es ese momento, me hab\u00edan estado haciendo se\u00f1as para que no me fuera hacia donde me fui. \u00bfVes?<\/p>\n<p>Cruzo a Ca\u00f1o de Oro, bordeo esta parte de la isla de Tierrabomba y al llegar a la punta enfilo hacia la playa de partida. Hay dos buques de carga anclados en la zona, los cuales sirven de referencia sicol\u00f3gica, pues una etapa es hasta el uno, la otra hasta el siguiente y de ah\u00ed una tercera hasta el punto de destino.<\/p>\n<p>Cuando uno ve desde lejos una embarcaci\u00f3n de remo en el mar parece quieta y cuando empieza a notar su desplazamiento, su movimiento es constante, apacible, absolutamente desligado de la sucesi\u00f3n de movimientos musculares que hace quien va en ella. No es cuesti\u00f3n de uno, dos, uno, dos, sino de una especie de \u201cpunto en movimiento\u201d, sin m\u00e1s explicaci\u00f3n. Es sin duda, la diferencia entre el espectador y la experiencia.<\/p>\n<p>Las peque\u00f1as cosas in\u00fatiles que disfrutamos.<\/p>\n<p>Tres cosas adicionales: No s\u00e9 si alguien le ha dado la vuelta al mundo en segway: Ser\u00eda perfectamente in\u00fatil, encantador. Las otras dos se me olvidaron mientras escrib\u00eda la primera. Pero Bueno, una cuarta ser\u00eda el hecho de que en alguna parte de este viaje fuimos perseguidos por una jirafa. Tal como suena, por una jirafa llevada a una hacienda cerca del mar. Sirvi\u00f3 como maleta para un importante transporte de drogas, pero no prohibidas sino de simple acetaminof\u00e9n. \u00bfPara qu\u00e9? No lo dijeron, solo nos lo contaron y nos entregaron la pel\u00edcula, pero \u00e9sta se moj\u00f3 y la botamos. Es decir, no hay prueba alguna, pero estoy seguro de que me creer\u00e1n, porque no me voy a poner a inventar cosas \u00bfpara qu\u00e9?[1]<\/p>\n<p>2013, diciembre, inicios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Se podr\u00eda considerar contradictorio que una jirafa, animal de cuello largo y coraz\u00f3n grande, persiga a navegantes en kayak que van por el mar, pero ha de tenerse en cuenta que no toda persecuci\u00f3n es lineal, sino que puede perfectamente consistir en acoso. Sale en un cabo y amenaza, deja saber que estar\u00e1 esper\u00e1ndonos en la playa donde descansemos. Hay casos documentados de eventos en los que la jirafa, a base de presencia e inquina hace que las embarcaciones vuelquen y espera en la costa la salida del agua del navegante. Tambi\u00e9n, casos de situaciones en las que de noche, cuando el marino duerme en un cambuche elevado, la jirafa toma ventaja de su extenso cuello y logra su objetivo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto, la pel\u00edcula a la que se hace menci\u00f3n es la relacionada con lo de la droga, pues no hubo nunca filmaci\u00f3n de la persecuci\u00f3n. De todos modos, en este caso lo que hicimos fue, en uno de los descansos, alquilar una carabina a un soldado y reventarle la cabeza al extra\u00f1o cuadr\u00fapedo. Con el cuello se hizo un t\u00f3tem y con la piel del cuerpo el jefe de la tribu se hizo un traje ceremonial; este es el \u00fanico jefe tribal de esta zona que tiene traje de jirafa para eventos especiales. Otros, en ciertos lugares del mundo, utilizan piel de tigre, pero esto es demasiado evidente, casi infantil y, se ha dicho, que poco serio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mundo de las peque\u00f1as e in\u00fatiles aventuras. &nbsp; Ramiro Ara\u00fajo Segovia. &nbsp; El s\u00e1bado 29 de noviembre salimos a buscar el mar en Cartagena, para, desde all\u00ed, hacer la siguiente navegaci\u00f3n en kayak: Cartagena, desde la playa detr\u00e1s del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=28\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[2],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=28"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":60,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/28\/revisions\/60"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=28"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=28"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=28"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}