{"id":52,"date":"2014-12-31T17:21:29","date_gmt":"2014-12-31T22:21:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=52"},"modified":"2014-12-31T17:21:41","modified_gmt":"2014-12-31T22:21:41","slug":"testigo-de-gallinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=52","title":{"rendered":"Testigo de gallinas"},"content":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Primero (menos t\u00e9cnico que el siguiente)<\/p>\n<p>Yo, inocente, cauc\u00e1sico, a good looking guy, no ten\u00eda idea de que en una sala de espera de un aeropuerto se pudieran reunir, sin cita ni acuerdo previo, cien agudos y, casi disimulados y disimuladores, observadores del comportamiento ajeno.<\/p>\n<p>El uno miraba los zapatos del otro, \u00e9ste escuchaba la conversaci\u00f3n de la pareja, pero ella, a la vez que escuchaba, m\u00e1s con gesto que con palabras (dir\u00edase algo de si se puede escuchar con palabras, pero as\u00ed es la vida) analizaba la mirada juzgadora de la se\u00f1ora esa con su maleta barata, pero, a su vez, claro, era observada intermitentemente por un muchacho m\u00e1s bien tranquilo pero, sin duda, un verdadero genio en el arte de escanear sin ser agresivo. No enumero, por respeto a ti, lector, todos los otros sutiles pero fuertes ejercicios de profundizaci\u00f3n en \u201cel por qu\u00e9 del otro\u201d, o en su familia, su desayuno, o riqueza, que ten\u00edan lugar en dicho recinto.<\/p>\n<p>Como los observadores tienen por c\u00f3digo no dejarse confrontar ritualmente y por eso retiran la mirada moviendo lenta pero oportunamente la cabeza cuando el otro intercepta su l\u00ednea de vista, sucedi\u00f3 que, dado el ambiente de c\u00e1mara[1] que imperaba en la susodicha sala de espera, todos empezaron a mover la cabeza y, sin que se pudiera decir que hab\u00eda conciencia colectiva (por lo menos no se lo pod\u00eda decir en ese momento, sin que esto implique que la hubiera o no, sino que \u201cno se lo pod\u00eda decir\u201d) todos, todos, evolucionaron en sus movimientos de cabeza, a un lado, al otro, arriba, abajo, en c\u00edrculos, en tri\u00e1ngulos, en oct\u00e1gonos y, aunque sea dif\u00edcil de creer, incluso en formas mucho m\u00e1s evolucionadas y art\u00edsticas, pero sin llegar a ser sublimes, porque no eran fluidas, solo por eso. Lo hac\u00edan cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, tal como si se tratara de un gallinero, o en un gallinero, o como las gallinas de un gallinero.<\/p>\n<p>Los movimientos de cabeza pronto fueron acompa\u00f1ados por gestos manuales estilo los de compresi\u00f3n, es decir, lentos y reposados, de cierta pesadez, de cierto aplanamiento, en fin, esa mano que se despega de la pierna, sin que la mu\u00f1eca se separe del muslo, y que vuelve en un solo movimiento a quedar, como al inicio, en completo reposo.[2] De manera natural, no forzada, se incorporaron cruces y descruces de piernas, y, sin que se pueda definir un momento preciso, como s\u00ed se lo puede cuando entran, por ejemplo, los oboes al concierto, en respuesta iluminada, incomprensible, adamantina, tras la sugerencia perfecta del director, empez\u00f3 a perge\u00f1arse una sonrisa, esta s\u00ed colectiva, de esas que no muestran dientes.<\/p>\n<p>Con la acentuaci\u00f3n de los movimientos de cabeza, de las manos, de las piernas y, s\u00ed, con lo de la sonrisa, el ambiente se calde\u00f3[3], es decir, adquiri\u00f3 una connotaci\u00f3n visual y olorosa de gimnasio griego, a tal punto que casi que era evidente que los nombres a los que respond\u00edan estos observadores podr\u00edan ser Apolonio, Prot\u00e1goras, Esquilo, Apul\u00f3n, Adriadna, S\u00f3crates, Euclides, Tarso, Eur\u00eddices, Apolo, Pr\u00edamo, P\u00e1ris, Perseo, Artemisa, Aquiles, Mitro, Efigenio(a), Zeus, S\u00f3focles y Agamen\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos se pon\u00edan de pie y otros se sentaban. Y uno, y dos, y tres, y cuatro, y cinco, y seis, y siete\u2026<\/p>\n<p>Pero, como era obligatorio disimular, se escuchaban comentarios, casi conversaciones, y risitas. Aquel sac\u00f3 penilla y el de m\u00e1s all\u00e1 se quitaba y se pon\u00eda la argolla de matrimonio.<\/p>\n<p>Cuando llamaron a abordar todos coincidieron en que hab\u00eda que mirar hacia atr\u00e1s y devolver el movimiento, pero sin abandonar los ya se\u00f1alados movimientos en curso. Una se\u00f1ora cacare\u00f3 y todos movieron la cabeza hacia adelante y hacia atr\u00e1s mientras doblaban las piernas y caminaban como aves en tierra. Algunos picotearon, pero solo la se\u00f1ora que hab\u00eda cacareado puso un huevo y el ambiente de c\u00e1mara se llen\u00f3 de plumas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo segundo<\/p>\n<p>(m\u00e1s t\u00e9cnico que el anterior) narrado por Iioni Fraktlls, a quien encargu\u00e9 de estar atento y recibi\u00f3 testimonio del ingeniero de vuelo.<\/p>\n<p>Al avi\u00f3n solo entraron gallinas y, dado que no estaba equipado para transportar aves, el piloto pidi\u00f3 un poco de paciencia e hizo llevar una cuadrilla de mec\u00e1nicos para que quitaran las sillas y echaran algo de tierra fresca, de manera que el esti\u00e9rcol pudiera mezclarse sin demasiados contrastes.<\/p>\n<p>Se retiraron las tapas de los compartimientos de maletas y en ellos se acomodaron casi todas las gallinas, pero las que no encontraron lugar se dedicaron a revolotear por el avi\u00f3n ensuciando a los mec\u00e1nicos.<\/p>\n<p>El piloto, el copiloto, la jefa de azafatas y yo, nos encerramos en la cabina y desde all\u00ed convencieron a tres mec\u00e1nicos de buen talante, pero sin convicciones zool\u00f3gicas, que sirvieran unos pasa bocas, dado que nadie discut\u00eda que todas y cada una hab\u00eda pagado por su tiquete.<\/p>\n<p>Ya sin los asientos, las trescientas cincuenta gallinas estuvieron a sus anchas.[4] Algunas utilizaron el retrete para peinarse, pero casi todas prefirieron almorzar en la zona de pasajeros (retrete, peinarse, almorzar \u00bftiene sentido? No lo s\u00e9, pero as\u00ed fue[5])<\/p>\n<p>Cuando el avi\u00f3n aterriz\u00f3 y se cumplieron los procedimientos para el desembarque, hicieron una fila y fueron saliendo de manera sumamente ordenada, aunque prefirieron que no les colocaran las escaleras y optaron por un gracioso salto a tierra, todo lleno de aleteos y del ruido normal que hacen las gallinas vivas en estos eventos.<\/p>\n<p>De hecho, se organizaron por orden alfab\u00e9tico y fueron entrando en parejas a los salones de inspecci\u00f3n fitosanitaria, de los cuales sal\u00edan evidentemente altivas y orgullosas. Se perfumaban como cualquier gallina en situaci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de los taxis s\u00ed requiri\u00f3 de la intervenci\u00f3n de la polic\u00eda de puerto, porque, se sabe, si hay gremio discriminador, es el de los taxistas, especialmente los de origen fam\u00e9lico y los que gustan del sancocho, es decir, aquellos de los extremos.<\/p>\n<p>Las autoridades aeroportuarias y los maleteros estuvieron muy atentos con lo del equipaje y, lo que m\u00e1s sorprendi\u00f3, fueron realmente elocuentes en los consejos para el uso de los porta maletas.<\/p>\n<p>A nadie se le ocurri\u00f3 requisar debajo de las plumas, no fuera a haber quejas ante la prefectura animal, pero claro, no falt\u00f3 quien relatara el hecho como un exceso, pues si la competencia contra quejas por maltrato animal la tiene dicha prefectura, nunca se ha interpretado que la competencia sea la misma si la queja va del animal a la prefectura.<\/p>\n<p>Sobra pues afirmar, aunque, como se evidencia, lo hacemos, que todo sali\u00f3 bien en el sentido de los tr\u00e1mites de viaje, incluyendo la porci\u00f3n terrestre, aun con los peque\u00f1os cambios aqu\u00ed narrados.<\/p>\n<p>Habiendo partido los taxis, el comandante de la Aeron\u00e1utica, autoridad del \u00e1rea, concedi\u00f3 libre pl\u00e1tica, si se me permite un t\u00e9rmino no exactamente log\u00edstico sino n\u00e1utico-aduanero, para que una vez m\u00e1s una cuadrilla de mec\u00e1nicos, con especializaci\u00f3n en torniller\u00eda silletera, pero, tambi\u00e9n, con habilidades en limpieza de rila fresca, ordenara el avi\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo qued\u00f3 bien, de forma coherente, se apreciar\u00e1, con la manera civilizada como se trat\u00f3, solvent\u00f3, dirigi\u00f3 y manej\u00f3 el asunto, maneras \u00e9stas no tan usuales en situaciones como la descrita, que pude presenciar por mi calidad de ingeniero de vuelo y no, ciertamente, como pasajero, condici\u00f3n en la cual quiz\u00e1 no lo habr\u00eda cre\u00eddo. Por otra parte, esta condici\u00f3n laboral me limita para contarles lo que pudo haber pasado despu\u00e9s del abordaje de los taxis, porque de eso en adelante no tengo informaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Coda: la edici\u00f3n de esta noticia no fue autorizada, razones tendr\u00eda la censura, que siempre las tiene y buenas. No lo discutimos, pero, me pareci\u00f3 un exceso destruir esta nota que, por lo dem\u00e1s, tampoco es tan diferente de lo que todos solemos presenciar en los aeropuertos internacionales y, simplemente, va en la pol\u00edtica de que es mejor que la verdad se cuente a que no. Se recomienda s\u00ed algo de mesura, como cuando se cata un vino.<\/p>\n<p>Fin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] Debe aclararse que hay m\u00fasica de c\u00e1mara, la aplicaci\u00f3n quiz\u00e1 m\u00e1s conocida del concepto \u201cc\u00e1mara\u201d dentro de estos contextos, pero tambi\u00e9n existen \u201cambientes de c\u00e1mara\u201d (Para una aproximaci\u00f3n acad\u00e9mica sobre el punto ver \u201cAnotaciones Enciclop\u00e9dicas sobre C\u00e1mara\u201d de Henry J\u00e1rtose Jr. Edit. Ikdl\u00fa, Buenos Aires. 2005<\/p>\n<p>[2] Y si no hay reposo previo nada se puede en este aspecto<\/p>\n<p>[3] Y no de caldo, caldero, ni de los asirio caldeos, sino como se entiende en su sentido natural y obvio en el texto que se pie pagina solo para abundar en transparencia.<\/p>\n<p>[4] No tiene importancia alguna que al inicio del relato se haya dicho que en la sala de espera hab\u00eda cien observadores. El hecho es que al avi\u00f3n entrarontrescientas cincuenta gallinas. Punto.<\/p>\n<p>[5] Nota del autor, no del ingeniero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo Primero (menos t\u00e9cnico que el siguiente) Yo, inocente, cauc\u00e1sico, a good looking guy, no ten\u00eda idea de que en una sala de espera de un aeropuerto se pudieran reunir, sin cita ni acuerdo previo, cien agudos y, casi disimulados &hellip; <a href=\"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=52\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/52"}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=52"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/52\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/52\/revisions\/53"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=52"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=52"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=52"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}