{"id":62,"date":"2015-04-07T12:46:10","date_gmt":"2015-04-07T17:46:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=62"},"modified":"2015-04-29T18:19:52","modified_gmt":"2015-04-29T23:19:52","slug":"nota-de-viaje-a-ciudad-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.ramiroaraujo.com\/?p=62","title":{"rendered":"Nota de viaje a Ciudad Perdida"},"content":{"rendered":"<p>Sierra Nevada de Santa Marta. Del 29 de marzo al 3 de abril de 2015.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jornada inicial. Caminar en la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>Nos recogieron a mi hijo Santiago y a m\u00ed a las 9am. De ah\u00ed a la oficina de la agencia a pagar lo que hac\u00eda falta y tomar los veh\u00edculos para llegar al Mamey, o Machete Pelao como tambi\u00e9n se le conoce, porque no es un sitio donde uno pueda alebrestarse sin que te amansen a machete. Adem\u00e1s, fue punto fuerte de guerras entre marimberos, narcos y guerrilla. All\u00ed se inicia la jornada.<\/p>\n<p>El principio es suave, desniveles cruzando el r\u00edo Buritaca hasta \u201cla piscina\u201d, lugar en el que hay suficiente profundidad para lanzarse desde una roca al agua helada, cristalina, realmente deliciosa. Sitios de ba\u00f1o similares habr\u00e1 a lo largo de todo el recorrido. De ah\u00ed en adelante se cruza nuevamente el r\u00edo y se inicia la primera gran escalada, \u201cla amansa guapos\u201d, por unos cincuenta minutos \u00a1Duro! Hicimos un esfuerzo atl\u00e9tico y nos sentimos bastante bien. Quiz\u00e1 me dej\u00f3 un poco de dolor de cabeza, nada que unas horas de sue\u00f1o no puedan reparar.<\/p>\n<p>Terminada la subida volvimos a las ondulaciones hasta llegar a la empalizada donde pasamos la noche en hamacas. Llegamos a eso de las 4pm y como no hay nada que hacer, pues no hacemos nada. Me siento en una butaca, dir\u00edase \u201ca fumar\u201d, pero sin cigarrillo, es decir, a vivir la pasividad de la contemplaci\u00f3n, como lo har\u00eda un fumador acompa\u00f1ado por el humo. Algo conversamos con los otros excursionistas. Somos 22 en total, no dar\u00e9 nombres porque no se requiere, fuimos una tribu, una familia de cuatro d\u00edas. Dos hermanos con un sobrino de 16 a\u00f1os, uno m\u00e9dico y otro abogado, gente muy sintonizada, alegres y bacanes, cantantes, bogotanos como el ajiaco seg\u00fan se definen, con actitud. Una pareja con la hija que estudia en la Universidad de los Andes; la se\u00f1ora m\u00e1s adelante me regalar\u00eda crema analg\u00e9sica para el muslo; ella tuvo que abandonar en el \u00faltimo campamento pues se lesion\u00f3 la rodilla; bogotanos, pero \u00e9l nacido en Icononzo, Tolima. Una pareja de catalanes, ella m\u00e9dica y \u00e9l trabajador social, j\u00f3venes, independentistas, estuvieron haciendo un trabajo en Apartad\u00f3 y seguir\u00e1n a otros pa\u00edses de por aqu\u00ed. Una pareja de suizos de lengua francesa, arquitectos, visitar\u00e1n Bogot\u00e1 y el resto de Suram\u00e9rica. Una francesa, graduada de administraci\u00f3n de finca ra\u00edz, llevaba su diario de viaje, muy clara en sus decisiones sobre si quer\u00eda fotos o no. Dos amigos de la zona cafetera, buenos viajeros, curiosos, tomadores de fotos, utilizaron cada uno dos bastones de caminante, compraron caf\u00e9 en una caba\u00f1a. Una danesa muy joven, jovial, alegre, muy linda y con un estado f\u00edsico descomunal, sub\u00eda de primera y al final de alguna de las jornadas particip\u00f3 en un partido de futbol con los ind\u00edgenas. Otra pareja, \u00e9l escalador de categor\u00eda, quiere subir el Everest, ya trep\u00f3 el Kilimanjaro y el McKinley en Alaska y ella no supe, pero ambos, como todos los del grupo, excelentes personas, me regalaron un diclofenaco en alg\u00fan momento; los acompa\u00f1aba la mam\u00e1 de ella, la mayor del paseo, con unos 66 a\u00f1os pero firme para andar; despu\u00e9s segu\u00eda yo con mis casi 60. Una se\u00f1ora de Pitalito, Huila, radicada en Neiva, de 57 a\u00f1os, todo terreno. Un estadounidense profesor de ingl\u00e9s en Barranquilla, viajero del mundo, subi\u00f3 el Kilimanjaro no hace mucho. Otro estadounidense, ingeniero, radicado en Medell\u00edn, independiente, callado. Los gu\u00edas, Gabo y Jos\u00e9, amables, profesionales en lo suyo, m\u00e1s bien parcos de palabras, buenas personas con las que te sientes c\u00f3modo.<\/p>\n<p>Somos turistas especiales, una mezcla de deportistastas y aventureros, de esos que nos gusta dormir por ah\u00ed dej\u00e1ndonos sorprender por lo que venga, sea jaguar o za\u00edno, o\u00edr historias e inventar las nuestras.<\/p>\n<p>La comida fue un suculento plato de arroz, pollo, ensalada y una chocolatina de postre. Como sobremesa, Gabo, nuestro gu\u00eda principal, nos dio una charla sobre algunas costumbres de las etnias de La Sierra, todas de la cultura Tayrona. Los Wiwa, nuestros anfitriones en esta ocasi\u00f3n, los Kogui, los Arhuacos y los Kankuamos. Cada uno tiene un mamo, es decir, un l\u00edder espiritual que se encarga, entre otras cosas, de preparar a los j\u00f3venes para iniciarse en la adolescencia y, adem\u00e1s, les asigna una mujer mayor para que les ense\u00f1e todo sobre la vida, la convivencia en pareja y sobre la familia. Las j\u00f3venes reciben una preparaci\u00f3n similar. Despu\u00e9s de esta preparaci\u00f3n cada uno elige su pareja, pero tambi\u00e9n hay la opci\u00f3n de que el mamo la elija.<\/p>\n<p>En los poblados hay dos construcciones m\u00e1s grandes que las dem\u00e1s, tambi\u00e9n redondas, como el sol y la luna, una para el mamo y otra para la saga (la mujer mamo) cada una coronada con dos troncos, que simbolizan los dos picos mayores de La Sierra. La de \u00e9l tiene unas estrellas del mismo material b\u00e1sico de las caba\u00f1as, que es ca\u00f1a brava, la cual, para las paredes, mezclan con bareque; el techo es de paja.<\/p>\n<p>Cuando los muchachos cumplen 18 a\u00f1os les asignan un primer demburro, que es el admin\u00edculo que utilizan para el mambeo. Consta de un recipiente y de un palo que atraviesa una piedra o algo as\u00ed, todo lo cual sirve para mezclar cal, obtenida de moler conchas marinas, con hojas de coca e ir mascando y escupiendo de vez en cuando durante sus viajes. Les queda una sustancia amarilla en la boca, que se va diluyendo. La coca es un cultivo sagrado, con un sentido ritual y cultural, que da energ\u00eda, pero sin relaci\u00f3n alguna con la b\u00fasqueda de exaltaci\u00f3n desaforada que se le da por la gente en las ciudades al producto del procesamiento de la hoja de coca con qu\u00edmicos. Cuando le pregunt\u00e9 a Jos\u00e9, el otro gu\u00eda, antes de la explicaci\u00f3n de Gabo, qu\u00e9 era lo que llevaba y que en ese momento calentaba un poco en el fog\u00f3n, me dijo que era un juguete. Flor, la encargada de la cocina, solt\u00f3 una risotada.<\/p>\n<p>La presentaci\u00f3n de Gabo fue lenta, buscando las palabras con la ayuda de Jos\u00e9, lo cual me hizo recordar el tono y la narraci\u00f3n de la pel\u00edcula \u201cLos Viajes del Viento\u201d. Es claro que el espa\u00f1ol no es su idioma materno. Cada etnia tiene su propia lengua, aunque entre ellos hay traductores con la funci\u00f3n b\u00e1sica de que los mamos se puedan comunicar. Dir\u00eda de pocas palabras, aunque en la noche les o\u00ed echar cuentos entre ellos.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la presentaci\u00f3n debemos ir a dormir, lo cual, siendo apenas las 8:30 pm, me parece un poco exagerado y me preocupa que a las 2 am est\u00e9 sin sue\u00f1o. Decido que el ideal es esperar a que sean al menos las 10 pm y as\u00ed dormir las 8 horas sin mayor sobresalto. Para el efecto me dedico a escribir estas notas utilizando la l\u00e1mpara de minero, elemento indispensable en estas jornadas, rodeado de la gran oscuridad del lugar y dentro del silencio, solo cortado por alg\u00fan grillo y un gru\u00f1ido ocasional de los perros antes de irse a dormir. El silencio y la oscuridad del campo cuando el cielo est\u00e1 encapotado. Nos dijeron que no hay planta el\u00e9ctrica en ninguno de los campamentos, lo cual es sobrecogedor, magn\u00edfico. Nos contaron que por aqu\u00ed hay tigre y puma y nos advirtieron que en las caminatas debemos concentrarnos y evitar pisar hojarasca o levantar piedras porque ha llovido y puede haber culebras y alacranes, pero todo dicho con la misma naturalidad con la que a uno le pueden advertir en Bogot\u00e1 que es mejor mirar a lado y lado antes de cruzar las calles.<\/p>\n<p>En fin, el d\u00eda fue nublado, neblinoso, perfecto para caminar. En nuestros morrales tenemos todo lo que se requiere para sobrevivir estos cuatro d\u00edas. Esto, constituye un retorno a las esencia de la vida, porque \u00bfQu\u00e9 puede ser m\u00e1s fundamental que la sobrevivencia? \u00a1Nada! Por lo tanto, cuando hacemos estos \u201cretiros espirituales\u201d para llenarnos de lo esencial, estamos viajando a lo profundo del esp\u00edritu, aunque suene prosopop\u00e9yico.<\/p>\n<p>Ma\u00f1ana debemos estar caminando a las 6 am, es decir, que nos levantaremos a las 5am con un caf\u00e9 cerrero. Me siento muy bien. De hecho he roto por estos pocos d\u00edas todo cord\u00f3n umbilical con los tont\u00edsimos deberes que me corresponden a diario. No lo son tanto, ya lo s\u00e9, pero ya lo dije y as\u00ed se queda. Y s\u00ed, \u201csomos lo que hacemos\u201d[1] Pero, en todo caso, hace mucho, mucho tiempo, que no me \u201cdesaparec\u00eda\u201d totalmente de las llamadas y correos de la oficina. Aqu\u00ed en La Sierra, aunque sospecho que podr\u00eda no serlo por mucho tiempo, por la noche se duerme. No veo televisores, aunque por aqu\u00ed ha habido colonos, cafeteros, taladores de \u00e1rboles, guerrilla, paramilitares, antrop\u00f3logos, arque\u00f3logos, aventureros.<\/p>\n<p>Un bicho me obliga a terminar esta nota que luego complementare. Volveremos ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Dia 2<\/p>\n<p>Cansancio. Una jornada muy exigente. Los largu\u00edsimos descensos (m\u00e1s que los ascensos, s\u00ed) han minado la fuerza de mis piernas y las rodillas est\u00e1n en situaci\u00f3n cr\u00edtica. Podr\u00eda ma\u00f1ana amanecer gravemente lesionado y, para completar, tendremos otra etapa cicl\u00f3pea. El bast\u00f3n ha sido fundamental. Ya veremos c\u00f3mo se dan las cosas.<\/p>\n<p>Dormimos muy bien en la empalizada que ahora llamar\u00e9 La Empalizada del Jaguar, aunque ayer no apareci\u00f3 el animal. A eso de las 3am me despert\u00e9 por alg\u00fan ruido y a partir de ese momento el sue\u00f1o no fue igual. Adem\u00e1s, a las 4pm comenz\u00f3 el paso de mulas y el ajetreo en la cocina y la preparaci\u00f3n de la expedici\u00f3n por parte de los gu\u00edas.<\/p>\n<p>Nos levantamos oficialmente a las 5am con un pito y a las 6:15 ya est\u00e1bamos caminando. \u00a1Qu\u00e9 jornada! Empez\u00f3 en serio con un descenso de nunca acabar. Despu\u00e9s, subidas, despu\u00e9s, bajadas, piedras, desniveles, \u201cescalones\u201d grandes, peque\u00f1os, irregulares, resbalosos los unos, puntiagudos los otros \u00a1de todo! La amiga de Nono, la espa\u00f1ola, dijo que en \u201cen realidad no es tan dif\u00edcil como uno se imagina, son m\u00e1s subidas y bajadas\u201d; tiene todo mi respeto, supongo que es una atleta consumada y, por supuesto, m\u00e1s joven que yo (\u00bfno es vieja, ser\u00eda la expresi\u00f3n honesta?)<\/p>\n<p>A las 9:30 est\u00e1bamos en La Esperanza, campamento Wiwa, all\u00ed almorzar\u00edamos a las 11:30. Mientras tanto, a descansar en otra piscina del r\u00edo, de agua todav\u00eda m\u00e1s fr\u00eda, refrescante. Nadamos con Santi, tomamos el sol. Creo que estamos cogi\u00e9ndole el tiro a \u201cno hacer nada\u201d cuando esa es la opci\u00f3n. El hombre moderno vive, obsesionado con \u201chacer algo \u00fatil\u201d, incluso cuando quiere descansar y, por supuesto, se va desquiciando. Jos\u00e9, muy bajo y menudo, se sienta en una piedra y espera; en alg\u00fan momento se dio un chapuz\u00f3n. Su pelo es largo y muy negro, con facciones cl\u00e1sicas de Tayrona.<\/p>\n<p>A las 11:30 almorzamos arroz, alverjas , ensalada de tomate, lechuga y cebolla; puede que algo de carne, ya no recuerdo. Siempre las comidas fueron excelentes en cantidad y calidad, fresca.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de almuerzo lleg\u00f3 \u201cla subida\u201d de la jornada. M\u00e1s de una hora, hora y media, algo as\u00ed. Aqu\u00ed las cosas no se cronometran al \u201cestilo ciudad\u201d, sencillamente porque no hace falta. Cada cual va descubriendo su paso y \u00a1h\u00e1gale mi amigo!, respire, disfrute la monta\u00f1a. Y esto lo digo sin iron\u00eda, la verdad, a mi esta mezcla de paseo, aventura, escape, descubrimiento personal, meditaci\u00f3n y deporte, me alimenta, me hace feliz, por eso lo disfruto en grande \u201ca todo lo ancho y a todo lo hondo, en la periferia, en el medio y en el sub fondo\u201d[2] pero, siento que no la tengo perdida aunque la arriesgue por el camino y aunque al poema no le cambie una coma. Es inexplicable, con la ayuda de Borges -aunque estoy citando a De Greiff \u00a1tanta cita, qu\u00e9 pedanter\u00eda!\u00a0podr\u00eda decir que hay una contundente dignidad en \u201cllevarla perdida sin remedio\u201d y, por eso, \u201cjugarla\u201d, pero, tengo que aceptarlo, en la monta\u00f1a, en medio de estos \u00e1rboles colosales y palmas de sideral apertura verde contra el cielo, p\u00e1jaros, vegetaci\u00f3n h\u00fameda, \u201cculebras y cigarras\u201d, horizontes de vol\u00famenes superpuestos, arrieros y mulas que arrastran troncos que \u201cle parten las piernas mi amigo, mejor or\u00edllese, mire como tengo las manos rajadas de lidiar con ellos\u201d, en estas monta\u00f1as, digo, me siento vital.<\/p>\n<p>No pude averiguar si una recua de mulas se puede o no detener por artes de arrier\u00eda. Cuando se oyen venir en un camino estrecho, ca\u00f1ada a un lado y pared de monte tupido del otro, retumba la tierra y gritan a pulm\u00f3n los arrieros, a veces escuchando m\u00fasica de un radio, a veces cantando, pero siempre con arrojo, machete al cinto, lazo a la mano y una energ\u00eda que desborda cualquier concesi\u00f3n o manierismo, con perro andariego o no, estampa ya conocida, pero nunca es lo mismo la foto que la tromba de este conjunto de fuerza pura que se traga la monta\u00f1a y claro, nos hace entender lo de \u201csobre mi caballo yo y sobre yo mi sombrero\u201d aunque la frase no sea canci\u00f3n de arrieros sino de vaquer\u00eda. Tampoco presenci\u00e9 c\u00f3mo se cruza la recua que baja y la que sube, pero claro que se puede. Esta gente tiene reglas claras.<\/p>\n<p>Los Wiwa, los Kogui, los Arhucos y los Kankuamos, son agricultores, gente que no coloniz\u00f3, porque aqu\u00ed nacieron, o, en todo caso, llegaron \u201cantes de todo\u201d y tienen un Dios \u2013Teyuna-, una cosmogon\u00eda, un padre fundador, y saben, porque son sabios, que la Sierra es su madre protectora, por sus r\u00edos, sus \u00e1rboles, sus minerales y sus piedras y saben por qu\u00e9 est\u00e1n las ranas en el campo y comprendieron desde siempre que si La Sierra les da la vida tienen que honrarla como se honra a la leche que mamamos cuando de ni\u00f1os el instinto nos prendi\u00f3 de una teta, sagrada, por supuesto, como la vida misma, porque viene de un lugar que nadie conoce, aunque a unos y otros nos contaron mil veces que los ancestros de los abuelos tuvieron tatarabuelos y uno de ellos, m\u00e1s all\u00e1, mucho m\u00e1s all\u00e1, mil a\u00f1os m\u00e1s all\u00e1, dijo que sus ancestros milenarios le dijeron que en la antig\u00fcedad, antes de la sabidur\u00eda misma y del idioma, cuando no habl\u00e1bamos siquiera pero las aves cantaban y el r\u00edo estaba all\u00ed y era la vida, y la selva tambi\u00e9n y era la vida, y el mar y era la vida\u2026 y tambi\u00e9n la muerte, pero sin antagonismos ni miedo, porque la vida y la muerte son lo mismo, pues si no \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n todos los que ya murieron? si de ellos nos originamos, si son ellos quienes conocieron a los primeros, los que nos dieron la certeza del sol y la fertilidad del suelo, si es as\u00ed, todos forman parte de lo que hoy somos, o mejor, somos parte de ellos. Por eso hay una tumba donde te entierran sentado, para que llegues mejor a d\u00f3nde has de llegar despu\u00e9s del viaje y por eso hay c\u00edrculos sagrados alrededor de los cuales rindes tributo a Teyuna, que fue el primero, y le pides permiso para entrar y le prometes que lo har\u00e1s limpio dejando en la piedra todo lo impuro, todo lo que te perturba y luego pasas a otro c\u00edrculo y vuelves a pedir permiso para entrar a la ciudad de la oraci\u00f3n, del rito, de la ofrenda a la monta\u00f1a, pero es un permiso distinto, porque lo haces como un ser que comparte la pureza de los muertos que son quienes te regalaron la vida. Concedida la entrada, entras, en un razonable silencio, pero no se trata de no hablar, simplemente se trata de comportarte, no por el rigor de un mandato legal, sino por el alma del lugar, por su condici\u00f3n, porque no en vano all\u00ed tiene su nido, sobre un \u00e1rbol alt\u00edsimo, el m\u00e1s bello p\u00e1jaro de la creaci\u00f3n, la alondra de cabeza y cola de colores rojos y amarillos que intercambia con las cacat\u00faas, loros y guacamayas.<\/p>\n<p>Los Tayrona de La Sierra, al igual que los Wayuu de la Guajira, no fueron conquistados por los espa\u00f1oles, porque se replegaron totalmente, o se recogieron, los primeros en la Sierra y los segundos en el desierto guajiro. Tan pocas leyendas de oro y reinos habr\u00eda que los dejaron tranquilos, si cabe la expresi\u00f3n. Se fueron a buscar sus Dorados al interior, a las tierras de los Chibchas, Panches, Quimbayas, Zen\u00fas, al Per\u00fa, a las selvas sin fondo, igual que la ambici\u00f3n que los motivaba. A todos les dieron cruz y espada, misas y coros celestiales. La civilizaci\u00f3n, esa aventura humana descomunal no es mala, pero en nombre de ella no se respetan algunas cosas y, menos, historias propias, las cuales pretenden ser absorbidas por la \u201cverdad\u201d.<\/p>\n<p>Los colonos son otro cap\u00edtulo en la Sierra. La fuerza que ya mencionamos nos recuerda la historia de la humanidad. La historia es irreversible y los que est\u00e1n, est\u00e1n. El \u201chombre blanco\u201d expidi\u00f3 leyes y ahora La Sierra es un parque natural y la colonizaci\u00f3n y la tala est\u00e1n reguladas. El ej\u00e9rcito, con postas estrat\u00e9gicamente ubicadas, vigila que la guerrilla no haga de La Sierra un refugio. Los guerrilleros llegaron incluso a secuestrar a un Mamo, el cual fue rescatado con la colaboraci\u00f3n de los ind\u00edgenas. Adem\u00e1s, por esa \u00e9poca hubo un deslizamiento que tapon\u00f3 un r\u00edo. El asunto se iba a arreglar con dinamita, pero el Mamo predijo que no ser\u00eda necesario, pues el r\u00edo, tal como efectivamente sucedi\u00f3, arras\u00f3 con la tierra y las rocas y el asunto volvi\u00f3 a la normalidad. Tambi\u00e9n hubo paramilitares, los cuales ahora parece que tienen sus organizaciones tur\u00edsticas y trabajan como gu\u00edas, tal como lo hacen algunos ind\u00edgenas, que crearon una cooperativa: Tours Wiwa Wayuu, con la que nosotros viajamos. Estos tienen la ventaja de dar informaci\u00f3n como la que ya mencionamos y de permitir al turista una mirada a su cultura.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1nto les queda a estas etnias? Puede que mucho, si \u201cla civilizaci\u00f3n\u201d sigue la tendencia actual del respeto por las minor\u00edas, reservas, ayudas, de forma que sean las etnias mismas, cada cual a su manera y ritmo, las que decidan qu\u00e9 incorporan y qu\u00e9 no, cu\u00e1ndo cambiar o amoldar creencias y costumbres. Un m\u00e9dico que iba con nosotros le pregunt\u00f3 a Gabo c\u00f3mo se curaban las garrapatas y la respuesta fue directa y genuina: con Bayg\u00f3n (el insecticida creado por la multinacional Bayer en 1973). Es decir, no hay rezos, ni aplicaci\u00f3n de extracto de alguna planta ancestral. Como todo el mundo, cada cual va tomando conocimientos, expresiones, idiomas, \u201ca su manera\u201d. Oyen radio y tienen celular y van a de cuando en cuando a Santa Marta.<\/p>\n<p>Cada vez comparto m\u00e1s con Gandi que todas las religiones son lo mismo, solo que algunas se comportan, a ratos hist\u00f3ricos, con m\u00e1s soberbia que otras. Pero, con el debido respeto, humildad e ignorancia, no veo gran diferencia entre la purificaci\u00f3n del Ramad\u00e1n, el ayuno de Semana Santa cat\u00f3lico, y la meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n de todas, con el rito que practicamos en Ciudad Perdida con nuestros hermanos Wiwa. Para ellos la coca es sagrada, de seguro porque facilita la vida en un medio de gran exigencia corporal y para los cat\u00f3licos lo es el vino cuando el sacerdote lo transubstancia en el cuerpo y la sangre de Cristo.<\/p>\n<p>Terminado el ascenso, \u201cya pas\u00f3 lo peor\u201d, dice Jos\u00e9. \u201cAhora son desniveles solamente\u201d. Minti\u00f3, porque hubo 500 metros m\u00e1s o menos planos, pero despu\u00e9s vino una larga hora de, s\u00ed, desniveles, pero cada uno de 20 metros de subida y su consecuente bajada. Finalmente el r\u00edo, quitarse los tenis y las medias y ponernos los zapatos de cruzar r\u00edo, para mi unos Crocs, para otros chancletas, tal como lo tuvimos que hacer ayer y hoy varias veces. Pero es una gran idea no mojar los zapatos y medias de caminar. Tambi\u00e9n cruzamos el r\u00edo por dos puentes colgantes con balanceo y que si te caes te matas, porque hay barandas pero la parte de abajo queda libre para ir a parar a unas rocas gigantescas. En este \u00faltimo cruce hay una tarabita, pero parece que se usa en invierno cuando el r\u00edo est\u00e1 muy alto y, como estamos en verano, la dejamos tranquila. Ya estamos a 20 o 30 o 40 minutos, anuncia Jos\u00e9 con socarroner\u00eda, \u201cya llegamos\u201d. Y s\u00ed, el estimado fue adecuado, pero esta vez los desniveles eran desde la misma orilla del r\u00edo, en vertical, por unas rocas mojadas y luego la bajada otra vez hasta la orilla. Finalmente unos desniveles moderados con un camino y, a lo lejos, el \u00faltimo campamento, de utilizaci\u00f3n com\u00fan para todas las expediciones. Comedor, empalizada de hamacas, ba\u00f1os buenos, como los de todos los campamentos, pero, se entender\u00e1, sin perfume, ni espejo, ni tina, ni jab\u00f3n, ni bid\u00e9, ni secador de manos, pero buenos ba\u00f1os, limpios sin exagerar y algunos hasta con papel de labor. Mucho ingl\u00e9s, buena cantidad de extranjeros, quiz\u00e1 m\u00e1s que colombianos. Todas las hamacas a lo largo del trayecto est\u00e1n dotadas de mosquitero y cobija, pues hacia el amanecer se siente fr\u00edo. La verdad, muy poco mosquito. Esto es sencillamente un paseo extraordinario, estoy euf\u00f3rico, enriquecido. Santi es un gran compa\u00f1ero de viaje, pendiente, se sabe regular en el camino, paso muy firme en las bajadas. No voy a la piscina del r\u00edo, Santi s\u00ed, yo opto por una ducha. Dejamos todo preparado para dormir y nos vamos a comer arroz con salchicha en porci\u00f3n de arriero, postre, alg\u00fan comentario y para la hamaca, dentro de la cual, con m\u00ed linterna de minero logro escribir una buena parte de esta nota.<\/p>\n<p>Tercer d\u00eda.<\/p>\n<p>A las 3am me levanto un rato, voy al ba\u00f1o, contemplo las estrellas y vuelvo para un \u00faltimo sue\u00f1ito. Ya Flor y su hijo estaban en funci\u00f3n preparando arepas. A las 4 suena el pito, desayunamos, escogemos algunas cosas indispensables y esta vez dejamos los morrales a resguardo del de la tienda, que es el mismo de las hamacas y las cobijas, posiblemente el due\u00f1o del negocio. Dir\u00eda que esta gente cobra por el uso del lugar y la cocina, pero cada expedici\u00f3n prepara sus comidas. Por supuesto, nosotros no tenemos que pagar un centavo m\u00e1s, solo gastamos en bebidas y una que otra papa frita o chocolatina.<\/p>\n<p>Salimos al linde del r\u00edo y a poco andar encontramos los primeros de los 1500 o cosa as\u00ed de escalones que deben subirse para llegar a Ciudad Perdida. Es una escalera empinada, con escalones no demasiado grandes, m\u00e1s bien, por el contrario, algunos son demasiado peque\u00f1itos. Se llega a un primer conjunto de terrazas rodeadas de rocas, en una de las cuales hacemos la ceremonia de pedir permiso para entrar al lugar sagrado y dejando una hoja de coca simbolizamos una ofrenda y dejar nuestras cargas negativas. Meditamos por un minuto y pasamos a otro conjunto de terrazas en donde hacemos una segunda ceremonia. A partir de all\u00ed vamos subiendo hasta llegar al gran centro ceremonial donde est\u00e1 el sapo representado por una roca enorme. Podemos tomar fotos y disfrutar del paisaje por un buen rato. Tomamos un refrigerio.<\/p>\n<p>El descenso, por esos escalones peque\u00f1itos y resbalosos exige concentraci\u00f3n, porque, adem\u00e1s, es bastante empinado. Ya en el campamento base recogemos los morrales y partimos hacia el campamento Wiwa en donde pasaremos la noche. Llegamos al final del atardecer, casi de noche. El \u00faltimo descenso fue realmente duro porque las piernas y las rodillas no me daban m\u00e1s. Si no hubiera sido por el bast\u00f3n no habr\u00eda podido llegar. Pens\u00e9 que realmente me hab\u00eda lesionado la rodilla, pero despu\u00e9s de un diclofenaco y de un masaje en el muslo con una crema que me regalaron el asunto mejor\u00f3. Ma\u00f1ana, los que estamos programados para 4 d\u00edas caminaremos unas 4 o 5 horas saliendo a las 5am. Los dem\u00e1s saldr\u00e1n m\u00e1s tarde y solo har\u00e1n la mitad del recorrido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuarto d\u00eda.<\/p>\n<p>Amanec\u00ed adolorido, pero dentro de lo normal, sin impedimento alguno, con la certeza de que podr\u00eda hacer el recorrido sin inconvenientes. B\u00e1sicamente fue un descenso largu\u00edsimo, con algo se sol, pero finalmente llegamos a Machete Pelao dentro de lo programado. Todo bien. Buen almuerzo y vuelta a la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[1] \u00bfGregorio Mara\u00f1\u00f3n?<\/p>\n<p>[2] Porque como de costumbre, he rele\u00eddo a Le\u00f3n De Greiff<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sierra Nevada de Santa Marta. Del 29 de marzo al 3 de abril de 2015. &nbsp; Jornada inicial. Caminar en la monta\u00f1a. Nos recogieron a mi hijo Santiago y a m\u00ed a las 9am. 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